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‘El arte es para mí una religión’: Irma Palacios, pintora mexicana

  Por Agencia Reforma

Publicado el sábado, 21 de enero del 2023 a las 14:04


Su decisión de convertirse en artista fue tan determinante entonces que participó en todos los concursos solamente para decir: "Aquí estoy"

Ciudad de México.- La pintora Irma Palacios acostumbraba, cuando era niña, mirar la luz del sol filtrarse entre el follaje de los platanares en su natal Iguala, en Guerrero. Bajo el verdor corrían las horas mientras ella imaginaba formas sugeridas por aquellos fulgores caleidoscópicos.

La infancia y la exuberancia del trópico están lejos ahora, pero la artista plástica, arraigada en Tlalpan, en la Ciudad de México, mantiene intacta su fascinación por observar e imaginar formas que luego traslada a las telas.

Es un privilegio ser niño en el campo. Me encantaba ver y ver. Ahora me puedo quedar en un lugar sólo viendo pasar a la gente, observándola”, cuenta en entrevista la pintora abstracta, galardonada recientemente con la Medalla de Oro de Bellas Artes, el máximo reconocimiento que otorga a los creadores el INBAL.

¿Qué le gusta observar de la gente?

Hasta puedo adivinar cómo son sus vidas, casi.

¿Por su manera de caminar?

Y por su manera de ver, o por las arrugas que se le hacen a uno. Mi mamá me decía: “¡No te rías, te vas a arrugar!”. “¡Ay, mamá”, le respondía!, “¿¡Cómo me prohíbes reír?!”.

Un día fui con ella a Europa y nos sentamos en un parque, y le dije: “Nada más vamos a ver”. La gente que nos reconocía mexicanas nos saludaba con los “buenos días”, y mamá respondía: “Son tardes”. Me divertí tanto con ella, porque era muy espontánea y no le importaba con quién estaba hablando. A lo mejor soy un poquito -no mucho- como ella.

Ímpetu guerrerense

Cuando Iguala y el derroche de verdor quedaron atrás para instalarse, aún niña, en un internado capitalino de Tlalpan, proliferaron los dibujos, que trazaba Palacios triste, porque añoraba a su hermano y a sus padres, ya divorciados.

Me ponía a copiar las imágenes (que ilustraban las palabras) de mi diccionario Larousse, y allí empecé a dibujar, solita, sin maestro ni nada”, cuenta.

Creció sin soltar el lápiz, dispuesto siempre al trazo, y cuando trabajaba en un banco, treintañera, decidió que sería pintora y estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

Su madre, en un principio, se ofuscó, porque pensó que no ganaría ni para comer, mientras en el banco tenía un futuro que se advertía promisorio.

Pero intentó tranquilizarla, recuerda durante la entrevista, realizada en la sede de la Galería Acapulco 62, en la Colonia Santa María la Ribera, que actualmente exhibe su obra más reciente en la exposición titulada Lino papel.

‘Los artistas no venden’, le dije, ‘son las galerías. Yo lo único que voy a tratar de hacer es lo que entiendo que es el arte’. Y el arte casi es para mí, no casi: una religión. Es dedicar cuerpo y alma.

A esa edad uno decide qué quiere hacer: o se casa y se llena de niños o elige otro camino”, evoca Palacios, quien formó una familia con el también pintor Francisco Castro Leñero, fallecido el pasado 24 de octubre, y de la que también forman parte Sancho, un perro mestizo, y Lula, una labrador.

Su decisión de convertirse en artista fue tan determinante entonces que participó en todos los concursos solamente para decir: “Aquí estoy”.

Al principio me rechazaron de un concurso para estudiantes que todavía existe en Aguascalientes. Yo, aunque era grande, era estudiante, y en esa época empecé a tratar a los hermanos Castro Leñero; todos participaban en ese concurso y me dijeron que me inscribiera. Mandé lo que tenía y me rechazaron. Yo me enojé tanto, que dije: ‘El año próximo voy a ganar’.

Y no sé si fue el ímpetu guerrerense, pero gané tres premios -gráfica, pintura y dibujo-, y hasta me daba pena con el Gobernador, porque subía una y otra vez (al estrado). A los jóvenes siempre les digo que tienen que decir: ‘Aquí estoy. Ésta o éste soy yo”.

‘Me gustan las manchas’

Palacios, quien el próximo 14 de junio cumplirá 80 años, obtuvo también el premio de la primera emisión de la Bienal de Pintura Rufino Tamayo, y más adelante becas como la Guggenheim y la otorgada por el Sistema Nacional de Creadores, en reconocimiento de una obra que siempre apostó por la abstracción tras encontrar insuficiente el arte figurativo, que aprendió con el pintor y acuarelista Alfredo Guati Rojo.

Estaba harta de hacer la figura humana; casi dormida la podía hacer totalmente, en un momento, y yo quería hacer una mancha; me gustan las manchas: a veces son muy elocuentes”, cuenta.

Ha dicho usted que, en pintura, menos es más. ¿Por qué?

Eso pienso: la figuración tiene menos lecturas que la abstracción. La otra vez Juan Coronel (curador y crítico de arte) estaba viendo un cuadro mío, y decía:

No puedo acabar de leer tu cuadro”. Era chiquito, bonito, con manchas. “Es que”, explicaba él, “tiene tantas cosas (que invita a) sentarse para verlo”. Eso me gusta.

Y ha dicho también que pretende decir cada vez menos y llegar a la “nada”. ¿Qué significa eso?

Es difícil llegar a la nada, porque no se atreve la gente. Yo seguro que lo voy a lograr y voy a empezar a practicarlo, a hacer como una pincelada, sólo algo, sin pensar qué es ese algo. Y si no me atrevo, lo dejo escurrir, para que hable solo. Llegar a la nada es como llegar a la pared blanca, al silencio, a la esencia.
Su obra reciente

Lino papel, exposición que permanecerá hasta el 29 de enero en la Galería Acapulco 62, reúne 21 acuarelas que Palacios pintó mientras Francisco Castro Leñero, su esposo desde 1984, intentaba preservar el aliento.

En el texto de presentación, Alberto Castro Leñero, cuñado de la artista, escribe:

En una ocasión mi hermano José y yo estábamos con Francisco en su habitación. Irma entró con una hoja de papel y nos dijo: ‘Francisco (Toledo) me regaló estas hojas de papel de lino, y voy a hacer unas acuarelas’.

Lo dijo mientras José y yo estábamos sentados en sillas de aluminio al lado de la cama eléctrica de hospital que rentaban para Paco. Cuando él la escuchó esbozó una sonrisa amplia y luminosa detrás de la máscara transparente que lo conectaba al concentrador de oxígeno con el que respiraba”.

Es un papel muy especial que traje de Oaxaca, detalla Palacios.

Está hecho de lino, y me decían que allí vienen todas las camisas del maestro Toledo porque daba sus cosas para hacer el papel”.

Son acuarelas en las que Alberto Castro Leñero advierte paisajes, campos de flores, océanos, árboles y tormentas: dolor y gozo de vida, escribe.

Todas estas acuarelas son para Paco, las hice con mucho cariño, algunas muy alegres, otras no tanto”, añade Palacios.

La exposición puede visitarse en Dr. Atl 217, Santa María la Ribera.

Consistente trayectoria

El trabajo de Irma Palacios destaca por su fuerza y sensibilidad, por el uso del color, la materia y los signos, y mantiene una fuerte relación con la tierra y los elementos de la naturaleza, así como por la experimentación con medios no tradicionales, muy propio del informalismo español, de acuerdo con la Colección Blaisten.

Su obra también guarda relación con la abstracción lírica que tiene a Lilia Carrillo como una de sus mayores exponentes en México.

La primera exposición individual de Palacios se llevó a cabo en la Casa del Lago de la Ciudad de México en 1980, a la que le siguieron otras exhibiciones individuales, entre las que destacan:

– Espejismo mineral, en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de la CDMX, en 1993
– Espejismo mineral, en el Museo de Bellas Artes de Santiago de Chile, en 1994
– Naturalezas, en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, en 1994
– Tierra abierta, que se presentó en la Galería Libertad de Querétaro y que itineró al Museo de Bellas Artes de Aguascalientes, el Hospicio Cabañas de Guadalajara, el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez de Zacatecas y el Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán, en Mérida, de 2000 a 2001.
– Sobre papel en la Casa de la Primera Imprenta en América en 2003.
– La obra de la artista se ha presentado también en países como Estados Unidos, Cuba, Argentina, España, Bélgica, Alemania, Polonia, Dinamarca, Suecia, Bulgaria, Italia, Emiratos Árabes Unidos, entre otros, y está presente diversas colecciones públicas y privadas.

 

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