Coahuila
Hace 4 meses
Los Saraperos son un símbolo de la era contemporánea, y lo son desde los primeros días del club, allá por 1970, cuando un grupo de visionarios ciudadanos de esta nuestra hospitalaria tierra, encabezado por don Jorge Torres Casso, emprendió la misión de ofrecer un espectáculo deportivo y profesional a los saltillenses, como en las mejores regiones del país y de Estados Unidos.
Decenas de aficionados llevan el score o la historia del juego en voluminosos cuadernos de argollas, jugada por jugada, entrada por entrada; otros, lo hacían desde sus casas, escuchando por la XESJ a Rafael Reyes Nájera, “Kid Alto”, con su amena crónica, y los comentarios del licenciado Jorge Ruiz Schubert. El joven equipo se fundía con el avance de la pequeña ciudad que tenía beisbol grande, profesional, con jugadores de prestigio y muy respetados.
En su primera etapa, la de los grandes triunfos, varios saltillenses –en su mayoría empresarios– encabezados por Jorge Torres Caso y Gustavo Lara (“La Perica”) fueron sus fundadores. No sin dificultades, conquistaron la franquicia de la liga. Tiempos eran aquellos del beisbol en expansión y Saltillo, logró ser tomada en cuenta.
Enorme fue el respaldo que el gobernador don Eulalio Gutiérrez Treviño otorgó y brindó a la liga, el Parque Madero; le dio exenciones fiscales, apoyos promocionales y asumió el compromiso de dar respaldo financiero a los promotores.
En aquellas temporadas, Saraperos se mantuvo en casi todas las finales. Llegó a ser uno de los equipos más taquilleros de toda la Liga Mexicana. Tiempos de su primer mánager Tomás Herrera, y los jugadores Lupe Chávez, short stop; del catcher Gregorio Luque, del segunda base Gabriel Lugo.
Días de extranjeros prodigiosos como el outfielder Rommel Canada; en la primera base Harold King, y los pitchers mexicanos Enrique Castillo y Eduardo Acosta, sin omitir al zurdo Alfredo Mariscal y Miguel Solís, estrellas fulgurantes del firmamento beisbolero de los 70. El célebre Marcelo Juárez y Juan Navarrete, y muchos más.
La ciudad pasaba por un proceso de desarrollo económico, que vino a consolidarse con la llegada al Gobierno del Estado del polifacético Óscar Flores Tapia, impulsor de la industria automotriz.
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