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| Foto: Zócalo | Agencia Reforma

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El camino de Patricia Zambran en la ciencia; orgullosamente UANL

  Por Agencia Reforma

Publicado el domingo, 21 de marzo del 2021 a las 11:42


'Ayudar a lo demás', en esto ha consistido su labor desde que en 2016 fue designada directora de Investigación de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Monterrey, NL.- A causa de la pandemia, la doctora Patricia Zambrano no pudo celebrar su cumpleaños como hubiera querido el pasado el 16 de febrero.

Nacida en 1971, en vez de alguna reunión, aceptó una sesión fotográfica y celebrar únicamente con su esposo, sus dos hijos y su nuera. Ella estaba consciente de las restricciones, la pasó contenta y, en algún momento, se dio tiempo para repasar aquellas fotografías.

Aquellas imágenes, reconoció, le hicieron recordar su trayectoria.

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Me puse a pensar muchas cosas”, afirma y se conmueve.

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La verdad es que puedo decir que el saldo es positivo, porque tuve la fortuna de que siempre encontré el camino, de que mucha gente buena me ayudó, por eso siento un deseo fundamental de ayudar a los demás”.

Agrega, convencida: “Siempre hay que ayudar a los demás”.

En esto ha consistido su labor desde que en 2016 fue designada directora de Investigación de la Universidad Autónoma de Nuevo León por el Rector Rogelio Garza Rivera, y a quien conoce desde que él fue director y, ella, alumna de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica.

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Muy inquieta, muy participativa y con una gran orientación por los programas doctorales”, recuerda el funcionario.

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Gracias a su trabajo como impulsora y promotora, de los 534 investigadores con los que iniciamos en el 2015 en el SIN (Sistema Nacional de Investigadores), ahora rebasamos más de los mil. Eso habla mucho de su trabajo”.

Un trabajo que, más que eso, es una pasión.

***

Patricia lleva más de 28 años en la UANL, así que conoce bien los entresijos de la Máxima Casa de Estudios: qué hacer si un estudiante quiere emprender un proyecto en el estado, en el país o en el extranjero, con quién acudir, qué pasos seguir.

“Siempre les digo a los alumnos que hay que leer las letras chiquitas de los apoyos, porque en realidad todo se puede si se siguen los pasos adecuados”, comenta. “Aquí conmigo siempre se les apoya”.

En la dirección de Investigación que Patricia dirige se administran los proyectos que reciben fondos de Conacyt; se convoca al Premio de investigación de la UANL y se coordinan programas de divulgación de ciencia entre niños y jóvenes, pero con una clara inclinación, subraya, hacia niñas y mujeres.

De hecho, en 2013 su dirección generó Mujeres en la Ciencia, programa que mediante talleres y testimonios de vida de figuras de la Universidad, transmite la idea de que no hay obstáculo para destacar en la investigación.

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Es como Perfiles e Historias”, ríe. “Las investigadoras cuentan cómo les fue en la vida, en sus carreras. El primer mensaje es que nosotras somos iguales que ellas (las estudiantes) y que ellas pueden llegar a hacer todo lo que les guste”.

Patricia es la menor de los cuatro hijos de Margarita Hilda Robledo Martínez y el panameño Práxedes Brian Zambrano Vergara, quien al estudiar la carrera de ingeniero agrónomo en el Tec de Monterrey conoció a la que sería su esposa, Margarita, integrante de la segunda generación de Ingeniería Civil de la UANL.

Patricia nació en Panamá, pero por ser hija de mexicana tiene la doble nacionalidad, aclara esta mujer risueña y afable.

“Yo no me naturalicé, soy tan mexicana como cualquiera por ser hija de mexicana”, ríe la investigadora, quien cursó la primaria en la Escuela Simón de la Garza Melo y, parte de la secundaria, en la No. 5, enfrente.

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Mis papás se quitaban la comida de la boca con tal de pagarnos escuela, materiales. Para ellos siempre fue fundamental que tuviéramos educación”, afirma sobre sus padres, él trabajador en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá y, ella, empleada en el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación de ese país. Su papá falleció en 2011 y su mamá tiene 81 años.

Cuando terminó la prepa en Panamá, Patricia se inscribió en la Universidad Tecnológica, ya que naturalmente por la influencia de sus padres se inclinó por una ingeniería.

Sin embargo, el Presidente de entonces Manuel Antonio Noriega enfrentaba protestas por corrupción, por lo que cerró las universidades y congeló fondos bancarios, así que no había circulante en el país.

Fue entonces que su mamá, quien vendría con su familia a Monterrey para llevar dinero a Panamá, le dijo: “Me voy a Monterrey el jueves, ¿te vas o te quedas? Porque aquí no se ve para cuándo se normalicen las cosas”.

Entonces de 17 años, Patricia se quedó de una pieza: debía tomar la decisión más difícil de su vida hasta ese momento.

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En aquel momento tenía otros planes”, cuenta. “Analizaba el acceso a becas a Estados Unidos, pero todo cambió con todos los problemas que estaban sucediendo, donde cualquiera que disentía se le atacaba. De hecho, ya empezaban a matar y desaparecer gente”.

Añade: “Mi familia fue determinante. Me decían: ‘Tú apenas vas a empezar, aprovecha, haz tu carrera en Monterrey’. Y no tuve que pensarlo mucho”.

En marzo de 1988, precisamente hace 33 años, Patricia tomó el vuelo con su madre que la trajo hacia su destino: se inscribió en FIME y pronto se independizó para vivir cerca de Ciudad Universitaria.

Nunca ha dejado de estar ligada con aquel país. De hecho, suele ir con cierta frecuencia y una de las primeras veces que retornó fue el 8 de diciembre de 1989, Día de las Madres en Panamá, aunque el día 20 de ese mes se dio la invasión de Estados Unidos.

“Fue toda una aventura”, suspira.

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Cerraron las líneas aéreas, pero conseguí un vuelo para regresar, un pollero, porque fue aterrizando en todos los países antes de llegar a Guatemala, pero como estaba la guerra había toque de queda y no me podía quedar en el aeropuerto para esperar el vuelo a México que salía al día siguiente”.

Con todo el miedo del mundo -traía en su bolsa, aparte de su dinero, un montón de sobres en efectivo que no era suyo, debido a que no había transferencias bancarias entre ambos países- salió hacia las calles desiertas y encontró una agencia de autos donde una pareja la llevó a un hotel para que pasara la noche.

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Dormí con la bolsa amarrada al cuerpo, bueno, creo que ni dormí”, evoca. “Al otro día salí volando al aeropuerto y por fortuna había muchos vuelos para México. Tuve suerte de encontrar a esas personas, me sentía perdida, qué internet y celulares. ¡No había nada!”.

De ahí que Patricia tenga presente la importancia de la gente buena que se ha encontrado en su camino.

***

Patricia acabó la carrera de cuatro años y medio en cuatro años adelantando cursos en veranos e involucrándose como becaria en los departamentos de FIME. Su maestría fue una especialidad en materiales, lo que coincidió con su matrimonio con Johan Dingler Delgado, a quien conoció en la carrera. Con este ingeniero de bisabuelo holandés tiene dos hijos: Daniel y Johan.

Su tesis de maestría la hizo en Hylsa, hoy Ternium, donde se la pasó “correteando rollos laminados” para desarrollar algoritmos que permitieran una mejor superficie plana. El doctorado llegó hacia el 2000, aunque la docencia la empezó a ejercer desde 1993 (ha impartido clases desde de máquinas y herramientas hasta de álgebra).

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Soy orgullosamente UANL”, afirma con humor. “HashtagUANL”.

Dice que se le da con mucha facilidad interactuar con la industria porque sabe empatizar, por esto a lo largo de los años ha desarrollado proyectos para grandes empresas como Metalsa o Frisa, así como pymes.

Daniel Pérez sabe de esto, pues trabajó con ella durante siete años.

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Siempre que llegaba alguna empresa con algún requerimiento o alguna prueba que nunca habíamos hecho ella nunca decía que no, sólo le decía al cliente: ‘Dime que quieres y nosotros vemos cómo hacerlo’.

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Esto en particular marcó mi carrera profesional de manera muy importante: al día de hoy trabajo con esa mentalidad”.

Las inquietudes de Patricia por la investigación fueron más allá de los talleres y laboratorios al intentar despertar en la comunidad el gusto por la ciencia, así que en 2003 propuso al hoy Rector, entonces director de FIME, la creación de cursos de verano para niños en los que se les enseñara desde aeromodelismo hasta robótica y computación. Un éxito. Le llamaron al curso Aprende ciencia jugando y duró 10 años a su cargo.

Lo mismo pasó con el programa Mujeres en la ciencia, de 2013 y que la fecha ha atendido a 12 mil 500 estudiantes de nivel medio superior.

Ariana Alvarado es especialista metalúrgica, dirige el laboratorio químico metalúrgico de la planta de inyección a alta presión en Nemak y pasó por los cursos en FIME.

“Nunca imaginé que la doctora Paty me acompañaría el resto de mi carrera hasta la maestría”, dice. “Ella fue una gran influencia en las decisiones de esos tiempos y, gracias a eso, hoy tengo un trabajo que me apasiona”, expresa.

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Para mí la doctora Paty es mi ejemplo a seguir, fue la figura de la que tuve un apoyo incondicional y siempre será una de mis mujeres favoritas”.

Por todo esto fue natural que, apenas llegando Rogelio a la Rectoría, la invitó a la dirección de Investigación de la Máxima Casa de Estudios.

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Lo veo como una consecuencia de todo lo que viví anteriormente”, reflexiona ella, Medalla al Mérito Cívico Presea Estado de Nuevo León 2018.

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Siempre le digo a la gente: ‘Tú trabaja, entrégate a lo que te apasiona, porque siempre hay alguien que te visualiza y que sabe que siempre das lo mejor de ti”.

Su esposo dice que se siente muy orgulloso de ella porque es una exitosa profesionista y una gran madre y pareja.

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No conforme con esto siempre encuentra causas donde puede aportar algo a la sociedad”, comenta Johan. Su tenacidad y la pasión con la que emprende cualquier proyecto han sido la clave de sus logros”.

Sus hijos la admiran. Daniel dice que lo que ha hecho a su madre una mujer exitosa es su gran responsabilidad y disciplina.

Johan chico la define fuerte, independiente y una mujer que básicamente consigue lo que quiere. “Honestamente no conozco a otra mujer que haya sabido balancear tan bien esas dos cosas -la familia y el trabajo-, y eso me parece admirable”.

Patricia ha ido ayudando a todo joven con un proyecto en beneficio de su comunidad y de su carrera.

A la vez, no deja de estar involucrada en sus investigaciones, por ejemplo, que tienen que ver con la vía útil de las herramientas para la industria.

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Más que proyectos a los que uno ha dedicado mucho tiempo, son formas de vida, son pasiones”, comenta la actual presidenta de la Sociedad Mexicana de Materiales.

El Rector de la UANL destaca la labor de la funcionaria y presume que el avance de las mujeres en puestos claves es palpable.

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No dudo que se pueda proyectar un día una rectora mujer”, afirma Rogelio.

Patricia, en la cima de un área primordial de la Universidad, reconoce lo importante.

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Lo más importante es nunca olvidar a las personas buenas que te ayudaron y a todas las que tú puedes ayudar en sus carreras y en favor de la sociedad.

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Esto es lo más valioso, lo que no hay que perder de vista”.

 

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