Fueron tres las fábricas unidas por un acueducto, el cual aún existe, en parte, y por el que corrían “las aguas navarreñas”: La Aurora, La Libertad y La Hibernia guardan historia y su fundación se remonta hasta el mismo inicio de la ciudad en 1577.
De aquel lugar de nuestra infancia, con huertas de frutales, bosques y aguas rodantes, sólo queda en la memoria de muchos lugareños de mi tiempo, aquella zona industrial creada por los Sánchez Navarro, quienes llegaron a Coahuila en 1575.
De los descendientes del conquistador, fue el padre, José Miguel Sánchez Navarro, nacido en Saltillo, quien empezó a dar forma al latifundio de la familia, el más grande de América Latina, con millones de hectáreas en Coahuila, Durango y Texas.
La historia de Juan Sánchez Navarro y La Aurora en Saltillo está vinculada a los orígenes industriales y al aprovechamiento del agua en la región, específicamente con el primer molino de trigo y las posteriores fábricas textiles en la zona oriente de la ciudad.
Juan Sánchez Navarro fue el dueño del primer molino de trigo de la zona, cuyas muelas eran movidas por la fuerza del agua. Este lugar y la acequia que lo alimentaba se conocían popularmente como “las aguas navarreñas” en honor a él.
La Aurora se convirtió en un punto industrial clave, desde casi los inicios de la ciudad, siendo más conocida en el periodo colonial y por ser la ubicación de esta infraestructura hidráulica y de molinos.
Una de las factorías que hacen popular el poblado es la Hibernia, que lleva ese nombre debido a la fábrica textil que se instaló en ahí, sin embargo, su historia puede ser trazada incluso hasta la fundación misma de la villa de Santiago del Saltillo.
Originalmente, La Hibernia era la hacienda de Santa Ana, cuna de una de las familias más importantes no sólo del norte, sino de toda la Nueva España: los Sánchez-Navarro. Para el año de 1607, su propiedad ya había crecido hasta 15 caballerías, incluyendo estancias de ganado mayor y menor, al igual que un molino y millones de hectáreas.
Sin embargo, en el contexto de Saltillo, Coahuila, la historia industrial destaca por otra fábrica textil importante que forma parte del auge algodonero y de la manufactura regional, como La Libertad, que cerró sus operaciones iniciales en 1910, fue reabierta en 1932 por los inmigrantes catalanes Carlos y Luis Ribé; finalmente cerró sus puertas en 1957, bajo la propiedad de Emilio J. Talamás. Actualmente, el edificio de la antigua fábrica La Libertad alberga el Seminario Propedéutico de la Diócesis de Saltillo.
La colonia La Aurora abarca un área cercana a 33 hectáreas, siendo una de las colonias menos pobladas de Coahuila de Zaragoza. Se contabilizan 170 habitantes por km2, con una edad promedio de 34 años y una escolaridad promedio de 11 años cursados.
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