Seguridad
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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 8 de julio del 2021 a las 21:54
Ciudad de México.– Una década antes de su juicio en Estados Unidos, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera había pactado una reunión secreta con agentes de la Agencia del Control de Drogas (DEA), para negociar.
Según una publicación realizada por el periodista Noah Hurowitz, quien cubrió el juicio de El Chapo en Nueva York, el fundador del Cártel de Sinaloa había visto la manera en que pudieran perdonarle sus crímenes en Estados Unidos, a cambio de información de interés.
Supuestamente, el narcotraficante tenía pensado ofrecer a las autoridades estadounidenses información sobre sus rivales, los Beltrán Leyva, su socio, ‘El Güero’ Palma Salazar, y algunos políticos mexicanos con vínculos con el narco.
Se trata de un libro escrito por el mencionado periodista, que saldrá a la venta el 20 de julio, y en el que detalla historias jamás contadas de Guzmán Loera. Jesús Esquivel, también periodista, cuenta con una copia adelantada, y con ello confirmó un rumor muy sonado de El Chapo que no había sido confirmado:
En 1998, Joaquín Guzmán Loera se puso en contacto con la DEA para negociar con las autoridades estadounidenses.
Según el autor del libro, el entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, había estado presente en un supuesto encuentro entre El Chapo y agentes de la DEA.
“
Por documentos de la Corte me enteré de dicha reunión. En 2019, a las afueras de Washington DC, me reuní con Joe Bond (uno de los agentes que asistió), quien me enseñó y explicó el reporte interno que él escribió para la DEA luego de haberse encontrado con El Chapo”, describe la publicación.
“El 7 de noviembre de 1997 Joe Bond se encontraba en su oficina en la embajada de Estados Unidos en México cuando recibió una llamada de uno de los marinos que resguardaban las puertas de entrada al inmueble”.
Describió, este agente que se menciona, se reunió con un individuo identificado con el nombre clave de ‘Electra’, quien afirmaba ser cuñado de El Chapo, quien en ese momento se encontraba en la cárcel de Puente Grande.
El entonces subprocurador, José Luis Santiago Vasconcelos, cooperó para que la reunión se llevara a cabo, facilitando a los agentes una identidad falsa como sociólogos para poder entrar a la celda de Guzmán Loera, y evitando que se difundiera en medios de comunicación.
‘Soy Tito’, había sido el código que el agente de la DEA utilizó para que El Chapo reconociera de quién se trataba, razón por la que el capítulo quinto del libro lleva este nombre.
“
Tan pronto salió de la boca de Bond el nombre clave, el capo palideció, cerró un poco los ojos. No sabía la fecha en que irían los agentes, no estaba preparado, lo agarraron descuidado”, se lee. “Sin decir palabra, El Chapo se tiró al suelo en la posición que se toma para hacer lagartijas y miró por debajo de la puerta para tener certeza de que nadie se encontraba cerca y escuchando”.
Del encuentro, trasciende en el libro que a El Chapo se le dijo que no se le podrían dar garantías para su libertad o protección. Pese a ello, el capo se sinceró y habló acerca de El Güero Palma, quien fue su socio y se encontraba preso en el mismo penal.
Según confesó, la amistad entre ambos socios terminó luego de que Salazar ordenara el asesinato de uno de los hermanos de Griselda López, quien fue su segunda esposa.
Con información de Debate.
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