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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 21 de octubre del 2026 a las 14:01
Ciudad de México.- Durante octubre, el cielo nocturno se convierte en escenario de uno de los fenómenos astronómicos más llamativos del año: la lluvia de meteoros de las oriónidas. Este espectáculo natural se distingue por la velocidad y luminosidad de sus destellos, capaces de dejar rastros brillantes mientras atraviesan la atmósfera terrestre.
Sin embargo, las condiciones para disfrutar del fenómeno no serán completamente favorables, ya que la iluminación lunar podría reducir la visibilidad de algunos meteoros, especialmente de aquellos menos brillantes.
A diferencia de otros eventos astronómicos que pueden apreciarse durante las primeras horas de la noche, las oriónidas ofrecen mejores oportunidades de observación después de la medianoche y durante la madrugada, cuando el cielo suele presentar condiciones más adecuadas.
Este fenómeno ocurre cuando nuestro planeta atraviesa una región del espacio que contiene partículas de polvo y pequeños fragmentos desprendidos del famoso cometa Halley. Al entrar en contacto con la atmósfera a velocidades extraordinarias, estos materiales producen los destellos luminosos que conocemos como estrellas fugaces.
De acuerdo con las previsiones citadas por EarthSky, el periodo de mayor actividad se concentrará entre la noche del miércoles y las primeras horas del jueves. Tanto en el hemisferio norte como en el sur será posible observar el fenómeno.
Uno de los principales obstáculos será la presencia de la Luna, cuya superficie iluminada alcanzará aproximadamente el 76%. A pesar de ello, su desaparición bajo el horizonte durante las horas previas al amanecer podría facilitar la observación de hasta 20 meteoros por hora, siempre que las condiciones del cielo sean favorables.
Una de las características más sorprendentes de las oriónidas es su extraordinaria rapidez. Según información de la NASA, estos cuerpos ingresan a la atmósfera terrestre a una velocidad cercana a los 66 kilómetros por segundo.
Debido a esta velocidad, algunos producen líneas luminosas que permanecen visibles incluso después de que el meteoro ha desaparecido. En determinadas ocasiones, los fragmentos de mayor tamaño originan destellos mucho más intensos, conocidos como bolas de fuego, que pueden destacar notablemente en la oscuridad.
Aunque reciben su nombre porque parecen surgir desde las inmediaciones de la constelación de Orión, las estrellas fugaces pueden aparecer en distintas regiones del firmamento, por lo que no es necesario concentrar la mirada en un solo punto.
El origen de las oriónidas está relacionado con uno de los cometas más conocidos de la astronomía. El Halley tarda aproximadamente 76 años en completar su recorrido alrededor del Sol y, durante su trayectoria, libera materiales que permanecen dispersos en el espacio.
Cada octubre, la Tierra atraviesa parte de esos residuos, provocando la aparición de las oriónidas. Un encuentro similar ocurre durante mayo, cuando los restos del mismo cometa generan la lluvia de meteoros de las Eta Acuáridas.
Una particularidad del Halley es que se desplaza alrededor del Sol en sentido contrario al movimiento orbital de la Tierra, característica conocida como órbita retrógrada.
Para apreciar mejor esta lluvia de estrellas, los especialistas aconsejan buscar lugares alejados de las luces artificiales, especialmente fuera de las grandes ciudades, donde la contaminación lumínica dificulta la observación del cielo.
También se recomienda elegir un espacio abierto, con buena visibilidad del horizonte, y colocarse en una posición cómoda que permita observar una amplia extensión del firmamento.
No es necesario utilizar telescopios ni equipos especializados, pues los meteoros pueden distinguirse a simple vista. Lo más importante es tener paciencia, permitir que los ojos se adapten a la oscuridad y aprovechar las horas anteriores al amanecer.
Las oriónidas no serán la última oportunidad para disfrutar de una lluvia de estrellas. Durante noviembre y diciembre se presentarán otros fenómenos que también ofrecerán destellos luminosos en el cielo nocturno.
De acuerdo con el calendario de la Sociedad Estadounidense de Meteoros, las próximas fechas de máxima actividad son:
Estos acontecimientos representan una oportunidad para observar de cerca la actividad del espacio y disfrutar de fenómenos naturales que, año tras año, continúan despertando la curiosidad de quienes dirigen la mirada hacia las estrellas.
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