Coahuila
Hace 8 meses
Saltillo registra a lo largo de su historia varios cronistas, algunos reconocidos, otros no, no obstante, sus méritos al narrar hechos históricos y de su gente, especialmente aquellos que abordaron la época de la Conquista y los primeros años coloniales.
Son figuras importantes el padre Pedro Fuentes; el militar e historiador Vito Alessio Robles, y don José García Rodríguez, por citar algunos. En la era moderna, Sergio Recio Flores y otros que en las páginas de los dos únicos periódicos de mediados del siglo pasado plasmaron sus relatos.
Antes que Recio Flores, en las páginas del Diario de Cabrerita (apellido del director), figuró un historiador no reconocido en las esferas oficiales de la época a mediados del siglo pasado, Eduardo Valverde Prado, quien se distinguió por su interés de hechos, sucesos, costumbres y tradiciones del terruño que lo vio nacer.
Valverde Prado fue empleado federal en la Ciudad de México y regresó a Saltillo para trabajar como boletero del Cinema Palacio, además de su oficio de escribidor.
Así logró formar una serie de artículos que dieron a conocer muchas cosas olvidadas de la capital del estado.
El cronista, sin título y sin registro oficial, escribió para las revistas Selecta y Provincia, esta última dirigida por el aún joven periodista Óscar Flores Tapia, y en los periódicos El Diario de Coahuila y Resumen, donde publicó leyendas y tradiciones, como La Torre de Catedral, los Apuros de Pereyra, Leyenda de los Caracoles, el Teatro Acuña, la librería Fornés, los tranvías de Saltillo y desafío entre revolucionarios.
Valverde Prado abarcaba aspectos disímiles, como la leyenda, las tradiciones, el cuento, las anécdotas, el suceso o el hecho estrictamente histórico, todo tratado con el desinterés displicente de quien no quiere publicar un libro, pese a los valiosos aportes. Disimulaba su anarquía por el estimado cúmulo de datos que día a día aportaba a la bibliografía histórica de Saltillo. Y más estimable la capacidad que tenía para encontrar el dato exacto, así como la identificación de los personajes.
Eduardo Valverde Prado nació en nuestra ciudad el 13 de octubre de 1898, hijo de don Aniceto Valverde y doña Virginia Prado. Estudió primaria y secundaria en Saltillo. Desde muy joven desarrolló diversos cargos tanto en el Gobierno del Estado como en la Presidencia Municipal. En la Ciudad de México, Valverde Prado se desempeñó en la burocracia federal. De regreso a la capital coahuilense fue administrador del Teatro Acuña y luego trabajó para el Cinema Palacio de los señores Ochoa.
Ingresó al Diario de Coahuila en 1950 y durante 11 años consecutivos publicó su columna Saltillo Antiguo.
En la Hemeroteca Nacional de la Ciudad de México existe el archivo del periódico El Diario de Coahuila, donde hay constancia de sus famosos escritos, como para formar un libro de este cronista sin título y sin sueldo oficial.
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