Espectáculos
Por
@Frank Estrada
Publicado el miércoles, 30 de julio del 2008 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Los cuentos de hadas tienen un lado bello que los autores no nos presentan; está oculto porque sus significados no se alojan en la fantasía, sino en realidades tristes. Lo que hace la diferencia es la manera de presentarlo: el camino que se elige y el vehículo.
Elvia Mante eligió como camino ese lado oculto en los cuentos; y como vehículo una carreta especial que contiene sus sueños materializados en personajes de tela, trapo, madera y hasta peluche.
“Carreta de Sueños” se presentó este lunes en el Teatro del IMSS, en el marco del Festival Viva Saltillo; una puesta con tres historias que arrancan lágrimas, risas y nos hacen pensar en nosotros mismos.
Tres relatos
La primera es la historia de “Filomena”, una princesa de cuentos de hadas que descubre que la vida es demasiado corta para esperar a un príncipe azul; aprovecha la visita de un pirata para ir a recorrer las maravillas del mundo.
La historia de “Lavable”, un oso de peluche que busca el sentido de su vida, fue conmovedora y demostró cómo un tema muy profundo y complejo puede ser bellamente explicado a los niños, sin condescendencia.
“Lavable” encuentra a varios personajes que sí saben cuál es su lugar en este mundo, y sus explicaciones provocan mayor tristeza en “Lavable”.
Entonces Elvia Mante aparece como personaje explicando que cuando era pequeña, sus padres no le podían comprar juguetes. Entonces se encontró a “Lavable” en un bote de basura y le preguntó si quería ser su compañero de obra. “Lavable” dijo sí. Juntos descubrieron el sentido de sus vidas.
La tercera historia era el romance de “Romeo Limón” y “Julieta Naranja”, que tenía como obstáculo la rivalidad de sus padres, un limonero y un naranjo. Un afortunado huracán los rescata de la amargura de sus padres y concretan su amor.
Construcción de los sueños
Con un montaje escénico diseñado por Sergio García, “Carreta de Sueños” se compone con diversos tipos y técnicas de títeres.
Algunos son de guante, otros de varilla, marionetas de hilo y de tipo pupi.
“Lavable” es un oso de peluche. Pero en la mano de Elvia Mante y con la intensidad de las historias que adaptó, los títeres parecen realmente pequeños seres vivos.
Una obra de una hora en la que todos nos sumergimos en los sueños de Elvia y juntamos la materia suficiente para los propios.
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