Espectáculos

Publicado el viernes, 20 de febrero del 2026 a las 21:50
Sao Paulo, Brasil. – Tras consolidar su estatus como ícono global con su reciente y comentada presentación en el Super Bowl 2026, que atrajo incluso la atención del presidente estadounidense Donald Trump, Bad Bunny enfrenta este fin de semana su reto más complejo en el continente: la conquista del mercado brasileño.
El artista puertorriqueño se presenta este viernes y sábado en el Allianz Parque de Sao Paulo. Aunque las 90 mil localidades disponibles para ambas noches se reportan como “agotadas”, las cifras palidecen frente al despliegue que el cantante suele realizar en otras latitudes, dejando en evidencia que Brasil sigue siendo el “muro” del reggaetón en América Latina.
La estrategia de Benito Antonio Martínez Ocasio en suelo brasileño resulta inusual por su brevedad. Mientras que en mercados hispanos como España (12 fechas) o México (8 fechas) su presencia es masiva, en Brasil se ha limitado a solo dos intervenciones en Sao Paulo.
Esta escala iguala su paso por ciudades europeas mucho menores, como Lisboa o Milán, lo que subraya la dificultad de penetrar en un país que, a pesar de ser vecino geográfico, opera como una isla cultural y lingüística.
Los números de Bad Bunny son, en teoría, imbatibles:
– Récord mundial: Por cuarta vez, se coronó como el artista más escuchado en Spotify con 19 mil 800 millones de reproducciones en 2025.
– Impacto per cápita: Sus cifras equivalen a que cada habitante del planeta hubiera escuchado dos de sus temas el año pasado.
– Retorno al trono: Tras ceder el liderato ante Taylor Swift en 2023 y 2024, el puertorriqueño recuperó la hegemonía global.
Sin embargo, en los listados locales de Brasil, el fenómeno desaparece. Ninguna de sus canciones logró colarse en los puestos de honor del cierre de año en el gigante sudamericano.
La razón del “escepticismo” brasileño hacia el fenómeno global radica en un sólido proteccionismo cultural. Brasil no solo es el mercado más grande de la región con 214 millones de habitantes, sino también el más nacionalista en su consumo:
1. Consumo local: El 77% de la música escuchada en Brasil es de artistas nacionales, superando por mucho a Colombia (66%) y México (52%).
2. Soberanía sonora: El país no solo consume lo propio, sino que exporta talento de forma masiva, situándose como el noveno exportador mundial de música, liderado por figuras como el DJ Alok.
Para Bad Bunny, estas fechas en Sao Paulo representan más que un concierto; son una prueba de fuego para determinar si el artista más escuchado del mundo puede, finalmente, derribar las barreras de un mercado que históricamente ha preferido sus propios ritmos por encima de las tendencias globales en español.
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