Seguridad

Publicado el lunes, 16 de febrero del 2026 a las 19:34
Apatzingán, Michoacán.– En la región de Tierra Caliente, donde el paisaje de huertas se ha transformado en un campo de batalla, el sonido de las cadenas golpeando la tierra marca la diferencia entre la vida y la muerte. Se trata del De-Mining Unit 2, un vehículo blindado operado a control remoto que la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) ha desplegado para enfrentar la más reciente y letal innovación del crimen organizado: las minas antipersona.
La disputa territorial entre grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y organizaciones locales ha escalado de los fusiles de asalto al uso de tecnología paramilitar. Ante la proliferación de drones cargados de explosivos y artefactos enterrados en caminos de terracería, las fuerzas federales han tenido que evolucionar.
El De-Mining Unit 2 destaca por sus características técnicas:
– Operación remota: Permite a la tropa mantenerse a una distancia segura durante la detección.
– Mecanismo de cadena: Cuenta con cuchillas giratorias que golpean el suelo con fuerza para detonar minas a profundidad.
– Resistencia: Está diseñado para soportar explosiones de minas antipersona y antitanque sin comprometer la integridad de los operadores.
– Autonomía: Puede operar hasta ocho horas continuas en terrenos de difícil acceso.

En el poblado de El Alcalde, hoy convertido en un “pueblo fantasma” por el desplazamiento forzado, la escuela primaria Lázaro Cárdenas del Río ya no alberga estudiantes, sino soldados de la 43a. Zona Militar. En su patio, bajo una techumbre que aún muestra las cicatrices de un bombardeo con drones, se resguarda el desminador.
” “Es un honor operar este vehículo porque ayuda a que nuestros compañeros avancen sin riesgo alguno”, afirma un militar operador, cuyo nombre se reserva por seguridad.
El impacto de esta modalidad de ataque es devastador para la población civil. Según datos del Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingán (OSHRA), el uso de explosivos ha dejado un rastro de sangre en la última década:

Aunque Apatzingán es el epicentro de esta táctica, el OSHRA ha documentado eventos similares en otros municipios de la Tierra Caliente como Aguililla, Buenavista y Tepalcatepec, extendiéndose incluso a la sierra-costa en Coahuayana y la zona limítrofe con Jalisco en Cotija.
En los primeros 40 días de este 2026, las fuerzas de seguridad ya han logrado desactivar 75 artefactos explosivos entre Apatzingán y Buenavista. Para los habitantes de estas zonas, la llegada del De-Mining Unit 2 representa la única esperanza de recuperar sus caminos y huertas, hoy sembrados con el peligro invisible de la guerra del narco.

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