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‘El día más importante de todo el año’; inicia Ciclo Escolar

  Por Redacción

Publicado el martes, 25 de agosto del 2015 a las 14:01


Secciones magisteriales firman convenio con el Gobierno del Estado

Saltillo, Coah.- El gobernador Rubén Moreira Valdez puso en marcha el ciclo escolar 2015-2016, donde dijo que se mantendrá la educación como una de las prioridades de su administración.

En el evento, al que asistieron funcionarios del sector educativo, maestros y estudiantes, además de miembros del gabinete, el Gobernador habló sobre el compromiso de su administración con los maestros, con la firma de un Convenio de Unificación de Esfuerzos con los dirigentes 5, 35 y 38.

Con este convenio, ambas partes se comprometieron a cumplir los objetivos del ciclo escolar.

Además, hizo entrega simbólica de paquetes de útiles escolares que sumarán 544 mil 351; 4.8 millones de libros de texto gratuitos y 89 mil 598 pares de zapatos y uniformes (estos últimos para el área rural y sectores de alta marginación) que estarán destinados a alumnos de educación inicial, preescolar, primaria y secundaria.

El Gobernador destacó que los estudiantes de tercer año tendrán un texto adicional relacionado con la historia de Coahuila, en el que se abordan temas como la llegada y establecimiento de tribus indígenas, los matlachines, la matanza de chinos en La Laguna y los caravaneros de la Región Carbonífera, víctimas de la explotación laboral.

DISCURSO

A continuación transcribimos el mensaje íntegro del gobernador Rubén Moreira Valdez en el arranque del ciclo escolar:

Hoy es el día más importante del año, es el inicio del ciclo escolar. Mujeres y hombres somos seres culturales, una generación entrega a otra la experiencia, conocimientos y anhelos de las que le precedieron. Por eso me atrevo a hacer tal afirmación: “hoy es el día más importante del año”, el Estado mexicano y Coahuila en particular cumplen con el compromiso, casi ritual, milenario de una humanidad que durante más de 2 mil 500 años, a través de la escuela, encontró el mejor mecanismo para formar a quienes en el futuro se hacen cargo de la conducción de la sociedad.

Porque es el gran tema que hoy nos congrega a celebrar que estamos listos como sociedad para transmitir lo que somos a las niñas, niños y jóvenes.

Al hacerlo, aspiramos a que sobre nuestros tabiques culturales ellos edifiquen un mundo mejor al actual, más justo, más solidario, más limpio y en paz.

No podemos nunca estar satisfechos con la realidad que hoy tenemos, la humanidad es cultura y esa es la diferencia con otros seres de la creación. En la actualidad los jóvenes pueden ser víctimas de las peores ambiciones del hombre, y receptores de los mejores anhelos y aspiraciones de la humanidad. Mientras que un niño por desgracia puede ser víctima de la peor de las maldades como lo es el narcotráfico, otro, al mismo instante, es un defensor de los animales.

Desde la educación inicial hasta el último año de doctorado cientos de miles de niñas, niños y jóvenes acudirán a las aulas, muchos de ellos llegarán a las preparatorias y universidades que hace tres años no existían. Nuestro gobierno con satisfacción empieza a ver resultados de la principal política pública que puede tener una autoridad: construir un mejor sistema educativo.

La escuela hoy está más cerca de todos, muchas de estas nuevas instituciones se encuentran en lugares apartados, donde las niñas y los niños habrían renunciado a continuar sus estudios por falta de una verdadera oportunidad para hacerlo.

Amigas y amigos:

Este inicio del ciclo escolar es distinto, ya está en marcha una gran reforma educativa, nuevos procedimientos para la contratación de maestros, justos, transparentes y modernos la significan. Quiero hacer un gran homenaje a las y los maestros de Coahuila; en ellos ha descansado la responsabilidad de muchas generaciones de educandos. Los encontramos igual en los barrios y colonias de una gran ciudad como en un apartado pueblo, tal vez un pequeño caserío del inmenso desierto de nuestro estado.

He tenido en mi vida una gran fortuna: la de conocer al magisterio coahuilense, pero quiero hacer todavía más específico, y no utilizar una palabra que los englobe a todos y tal vez con ello se borre el enorme esfuerzo de cada uno.

He tenido la fortuna en mi vida de tener un papá y una mamá maestros, en los cuales aprendí que el trabajo del docente no sólo está en el aula sino en cientos de horas (entre comillas) “de tiempo libre” que dedican a preparar sus clases, a revisar exámenes, a capacitarse y actualizarse.

Tuve la fortuna de ser alumno en primer año de primaria de Silvia Cisneros, que como muchas maestras y maestros de ese grado escolar materializan lo que para mí es el momento más maravilloso de un ser humano: el aprendizaje de las letras, el convertir los sonidos en grafías, y las grafías en palabras que en la mente son representación de la realidad.

He tenido la fortuna de haber sido alumno de Rosario Domínguez y Pedro Flores Vázquez, en los cuales descubrí que un buen maestro no sólo enseña lo que está en los libros, sino aquello que guarda en el alma. En la escuela secundaria que bueno fue sentarme en el salón donde impartía clase Julia Martínez, Ramiro del Bosque Celestino, Clara Soberón y tantos otros que como segundos padres conducen al joven en la edad más difícil, aquella próxima a la ciudadanía.

Yo conozco el magisterio porque el director de mi escuela era Ascencio Loera, si ustedes me preguntan cómo debe de ser el líder de una comunidad educativa yo les diría que como él, con una gran sabiduría, una inmejorable cultura y un corazón bueno.

Tuve la fortuna de ser alumno de los seguidores de Don Bosco, el gran pedagogo italiano del siglo 19. Con esos curas, buenos para el futbol, excelentes para enseñar filosofía, descubrí que la religión no nos puede dividir, pues en sus aulas nuestros credos nunca fueron puestos a reñir.

Habrá tiempo después de platicarles sobre mis maestros de la Facultad de Jurisprudencia y de la Escuela Normal Superior, dos instituciones de donde estoy orgulloso haber egresado, distintas en muchas cosas pero similares en dos, su buen profesorado, y su intención siempre de formar en la libertad.

No estoy de acuerdo, ni lo estaré jamás, en el ataque al magisterio de mi estado por varias razones. La primera porque para construir no se puede destruir.

La segunda, porque son mucho más las cosas buenas, muchísimas más que aquellas que no son correctas, y prueba de ello es que junto con su sindicato los maestros de Coahuila nunca salieron a pelear contra la sociedad en el momento que se decidía su relación laboral.

La tercera razón es porque hay muchas Silvias Cisneros y muchos Ascencios Loera Salazar. Yo los descubro cuando voy a las graduaciones y pasa frente a mí un niño que en el breve intercambio de palabras que se puede dar en ese momento me dice que va a ser ingeniero o doctor, y a mi lado el director sonríe satisfecho.

Lo he descubierto en cientos de profesores que se acercan a pedirme una barda, una malla-sombra, unos balones, o una mejora para la escuela en donde están sus alumnos, o en aquellos profesores que duermen en las comunidades en donde viven sus alumnos, en medio del desierto, siguiendo la suerte de sus niñas y sus niños.

Lo sabrán esos críticos descalificadores que desde la riqueza y la opulencia generalizan, y con eso destruyen un sentimiento de solidaridad, que no un prestigio porque ése, el de nuestros maestros está en el corazón de los que hemos sido sus alumnos.

Este ciclo escolar también es distinto porque tendremos un nuevo libro de texto para las niñas y los niños de tercer año de primaria, como ustedes ven me acompañan coahuilenses que representan lo mejor de nuestra esencia, mascogos, chinos, mazahuas, kikapús y caravaneros de Rosita.

En el libro que les comento se desarrollan momentos tristes y luminosos de nuestra historia, de gloria para nuestro estado pero también de sufrimiento y dolor. Es necesario que las nuevas generaciones sepan lo que acá sucedió, para que no se repita la ignominia y para que lo mejor de lo nuestro sirva de ejemplo.

Agradezco la presencia de Selina Chuck, que con sus 107 años de edad, nos recuerda que por las venas de nosotros los coahuilenses circula la de la humanidad. A ella le pido disculpas por lo que sucedió hace más de 100 años, cuando en una vorágine de barbarie se asesinó a más de 300 chinos que vivían en la ciudad de Torreón. Ese dolor está en el libro de texto para que no se vuelva a repetir.

Estoy orgulloso de que nos acompañe la comunidad mazahua, la kikapú y mascoga, las niñas y los niños de nuestro estado sabrán que ustedes son Coahuila y que sin ustedes no seremos coahuilenses.

Gracias por estar aquí a los caravaneros, ustedes deben ser el ejemplo de dignidad de quien es explotado en el trabajo, pero también la voz que reclama todavía justicia. Su historia está también en el libro de texto, como también la de aquellos chichimecas que fueron desterrados a las Antillas en lo que Carlos Manuel Valdés describe como “una ruta del horror”.

Saludo con mucho respeto a los representantes de la Iglesia bautista, metodista y presbiterana, la contribución que ustedes hicieron al sistema educativo coahuilense también esta reseñada en ese libro.

Amigas y amigos

Al inicio del ciclo escolar me tengo que referir a los derechos de las niñas y los niños. Los derechos reconocidos por la humanidad, al de un mundo sin violencia, al de ser respetados, al de contar con un medio ambiente sano, al de ser escuchados y recibir una buena educación y, entre otros, al de no ser utilizados para fines perversos y malvados.

Agradezco mucho la presencia del Ejército Mexicano que junto con la Marina, las fuerzas federales y estatales trabajan incansablemente para un México en paz. Les digo que los admiramos y que también admiramos a sus familias porque tienen en sus casas a unos verdaderos héroes que salen todos los días a defender a México y arriesgan su vida. En su honor y en el de la patria este mes de septiembre nos esmeraremos en honrar la gloria de nuestros héroes, en decirles a las niñas y los niños que la patria es primero.

Al inicio del ciclo escolar no puedo pasar por alto y ser omiso. Tengo que mencionar que no todas las niñas y los niños van a ir a la escuela, que hace unos días las autoridades estatales descubrieron prácticas en nuestro estado que son vergonzosas. Que no son las que nos distinguen, pero que por desgracia tampoco son aisladas. En un rancho, en las peores condiciones, se ocupaban niñas y niños en labores cercanas a la esclavitud.

Me preocupa que no alcemos suficientemente la voz para evitar que esto se repita. Niños encontramos no sólo en estos ranchos prisión, también sacando carbón, en pocitos, en condiciones infrahumanas, obviamente violándole todos sus derechos pero también dejándolos en estado de indefensión. No busquemos pretextos que descalifiquen, entendamos todos y actuemos todos en beneficio de la niñez.

Por qué defender lo indefendible, por qué acercar a un niño a la violencia, seamos honestos, lo que discutió el Congreso hace unos días, me refiero a la violencia contra los animales, el mundo lo reprueba y hace unos días el Comité de las Niñas y los Niños de la Organización de las Naciones Unidas nos recomendó expresamente no permitir que expongamos a los niños a los actos de violencia.

¿O qué? En el caso de las niñas y los niños tomamos unas recomendaciones y otras no, porque a la que me refiero fue aprobada por unanimidad.

Amigas y amigos

Estoy seguro de que este año escolar va a ser mejor. Los exhorto a que todas y todos nos empeñemos en eso, y que hagamos cada uno lo que nos corresponde, no sólo los maestros, también la autoridad; y también los que somos padres de familia, que si la escuela es la segunda casa, nuestro hogar es la primera.

Echémosle un ojo a la tarea de las hijas y los hijos, preguntémosle al maestro cómo van. Impongamos nuestra responsabilidad de cuidar su integridad física, levantemos la voz para rechazar las adicciones y la violencia, que ellos vean que sus primeros héroes, los papas les ponen el ejemplo.

Maestras y maestros, gracias por su trabajo.

A todos, que tengan un excelente año.

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