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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 23 de agosto del 2021 a las 15:36
Ciudad de México.- La vida de Julio César Chávez está llena de grandes historias, en muchos de los casos bastante increíbles, pues conocer cómo se forjó una de las más grandes estrellas del deporte mexicano no es algo que se vea todos los días. Pero además de esas historias de superación hubieron algunas más que trataron de momentos amorosos poco conocidos.
Julio César Chávez en sus mejores tiempos como boxeador era un hombre codiciado pues la fama y la importancia era evidente y si bien pudo tener a la mujer que hubiera querido, la realidad es que su corazón estuvo guardado solo para un par de mujeres que en su momento lograron encontrar en él al hombre y no al boxeador al punto de llegar al altar.
Chávez González en su juventud antes de ser el gran campeón mexicano inició una relación con la que fuera su primera esposa, Amalia Carrazco, madre de sus primeros 3 hijos, Julio Chávez Jr, Omar Chávez y Cristian Chávez. Su historia de amor fue fugaz y es que a los pocos meses de conocerse decidieron casarse con todo lo que eso involucrara y es que Julio ya estaba en el mundo del boxeo y poco a poco se hacia más conocido.
El exboxeador mexicano alguna vez en una entrevista reveló una de las historias que tuvo que pasar para poder tener un momento de intimidad con su esposa en esos tiempos. Julio aseguró que luego de esa bonita forma de conocerse llegó el matrimonio en donde dejó claro que ella fue quien se casó con él ya que ella fue quien lo buscaba mucho más.

El nombre de Julio César Chávez ya era conocido pues sus 3 años en Tijuana forjando su carrera le acercaron más al título mundial que tanto buscaba, por lo que donde se paraba llamaba la atención. Su esposa con intención de tener un momento a solas decidió robárselo, prácticamente lo secuestró y se lo llevó a escondidas a Mazatlán, Sinaloa en donde ambos buscaron consumar su matrimonio en su merecida luna de miel.
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Ese día que ella me robó, me dijo que si me quería ir con ella y no me hice del rogar. Pero lo que pasó es que ese día nos fuimos juntos a Mazatlán, Sinaloa. Otro día recuerdo que andaba todo Culiacán buscándome porque me había llegado la oportunidad de pelear por el campeonato del mundo”, dijo Chávez.
“No sé cómo dieron conmigo pero se comunicaron a Mazatlán que debía irme a Culiacán y de ahí a Las Vegas. Y pues sinceramente no hubo nada (momento intimo) la verdad, así como nos fuimos nos devolvimos. Me concentré para la pelea por un mes y medio y no hubo chance de nada”, finalizó Julio.
Así fue como Julio César Chávez y su esposa en esos años intentaron una espada solo para unos momentos a solas pero ni eso pudieron tener, aunque la vida de ambos cambios luego de esa pelea logrando el título y el resto de la carrera del púgil es historia.
Lamentablemente su historia no acabaría de la misma manera. A pesar de tener 2 hijos los temas de drogas y despilfarro de dinero orillaron a la pareja algunos años más tarde a tener que dejarse. Antes de ello fue cuando el último hijo llegó a este mundo para poder fin a la bonita historia de amor que alguna funcionó pero que con el tiempo tuvo que acabarse por los abusos de Julio dentro de la relación.
Con los años se siguieron viendo por temas de sus hijos. Ambos reiniciaron sus vidas con nuevas personas y al día de hoy siguen en contacto limitado pero aún con lo que alguna ves los unió.
Información por Debate.
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