Internacional
Por
Redacción
Publicado el lunes, 28 de julio del 2008 a las 18:13
La Habana, Cuba.- El ex presidente cubano Fidel Castro cumplió el sábado dos años de su última intervención pública y del comienzo de un periodo de transición que llevó a su hermano, Raúl Castro, a la Jefatura de Estado y a la población a crearse expectativas por unas reformas estructurales que siguen sin llegar.
Al encabezar el acto central del 55 aniversario del asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, el inicio del alzamiento revolucionario contra Fulgencio Batista, el Presidente dejó caer un balde de agua fría sobre los cubanos al advertirles que “deben prepararse para tiempos duros de ajuste económico”.
NADA QUE CELEBRAR
El 26 de julio es la fecha más importante del calendario de la revolución cubana. En esa fecha del año pasado, Raúl Castro reconoció que Cuba necesitaba cambios “estructurales” para resolver los problemas que aquejan a la revolución desde hace tiempo en el ámbito económico, mientras el líder cubano, Fidel Castro, encontraba su sitio en el día a día del país con sus artículos de reflexiones.
Desde entonces hasta ahora, el general Raúl Castro se ha centrado en impulsar medidas que se han traducido en pequeños espacios para la adquisición de bienes de consumo, el levantamiento de prohibiciones como la de la entrada de los cubanos en los hoteles y una reforma agraria que busca recuperar el campo cubano.
FALSAS EXPECTATIVAS
Para algunos observadores y analistas, el cambio fundamental en relación con la Cuba de Fidel Castro radica en las “expectativas” generadas en la población, pero no dejan de señalar que la isla sigue aguardando cambios “estructurales” para problemas crónicos.
Para Manuel Cuesta Morúa, del socialdemócrata Arco Progresista, el país “se encuentra en un ‘impasse (punto muerto)’ en el que no parece haber regreso, pero tampoco parece que se camine hacia adelante como muchos cubanos esperaban”.
Martha Beatriz Roque, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, asegura que Raúl Castro “es más de lo mismo”; que hay un “incremento del hostigamiento hacia la disidencia y hacia el pueblo” y Cuba es “un país sin salida”.
Raúl Castro dejó claro hace quince días, en su primera comparecencia ante el Parlamento desde que asumió la presidencia, que la opinión del ex presidente sigue siendo determinante, al revelar que Fidel Castro dio el visto bueno a su discurso e, incluso, dijo: “está perfecto”.
“TIRO DE GRACIA”
Y el pasado sábado, el Presidente remató: Todavía nos faltan muchas cosas, muchas que quisiéramos que pudiera disfrutar nuestro pueblo (…), pero por muy grandes que sean nuestros deseos de resolver cada problema, no podemos gastar más de lo que tenemos”.
“No aspiramos a la unanimidad que suele resultar ficticia. Debemos explicar oportunamente a nuestro pueblo las dificultades y así poder prepararnos para enfrentarlas”.
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