Saltillo

Publicado el domingo, 22 de junio del 2025 a las 06:02
Saltillo, Coah.- “El Glison”, la leyenda viviente en el mundo de la tauromaquia, posee varios récords. El único que ha toreado en una playa (Ixtapa, Zihuatanejo), con las olas del mar a sus pies, y que ha partido plaza montado en elefante (Plaza Armillita). Su consagración le ha costado 39 cornadas, 8 fracturas y más de 50 cirugías. Con 64 años, sigue haciendo historia en los ruedos.
“Mi historia empieza desde muy niño, tiene que ver con el amor a los caballos. De hecho, mi mamá dice que antes de decir mamá, dije ‘callo’, queriendo decir caballo”
Amor a primera vista
Se hizo charro. A finales de los 70, el rodeo tipo americano llegó a nuestro país y fue de los primeros mexicanos en montar toros bravos de 800 kilos.
En ese entonces ingresó a la UAAAN, jugó fútbol americano con los Buitres y fueron campeones en 1981; fue corredor y safety, era muy rápido y ágil.
Cierta ocasión, en un rodeo celebrado en el Lienzo Charro El Rayito, salió un toro Cebú muy bravo que, sin ser de lidia, embistió a los jinetes que estaban en el ruedo. Todos corrieron, menos él.

“Me quedé enamorado de esa sensación, de ver el toro bravo atacándome”.
Con el tiempo se hizo empresario para realizar rodeos en varios estados del país, con jinetes mexicanos y de Estados Unidos.
Junto con varios compañeros creó el primer equipo de rodeo a nivel nacional, que fue el de la Narro.
A los 17 años trabajó en Alaska, en la pesca de salmón, y a los 21 años, en la Narro, pidió permiso por un año para realizar un viaje por países de Europa, África, Asia y América; en España corrió una pamplonada y le gustó.

Así nació una profesión
Empezó a asistir a las corridas de toros y a leer libros sobre tauromaquia.
Al graduarse como ingeniero agrónomo, asistió a una peña taurina de Saltillo y les dijo que quería ser torero.
“Me dijeron que no, que era casi imposible porque ya estaba muy viejo, yo tenía 24 años: ‘No, a tu edad los toreros ya muchos se están retirando, o sea, no puedes empezar; se empieza desde niño, adolescente, lleva mucho tiempo de práctica y de aprendizaje, tú no tienes nada de esas capacidades’”.
Jorge de Jesús Gleason Berumen se mantuvo firme sostenido en dos frases: “Más vale morir vivo que vivir muerto, y la peor lucha es la que no se hace”.
“Descubrí en estos libros y enciclopedias taurinas, que había unas suertes antiguas, muy espectaculares, pero a la vez muy peligrosas que ya no se hacían, pero que estaban en pinturas, en los grabados de Francisco de Goya, sobre todo”.
“Entonces empecé a torear como novillero e introduje nuevamente o recuperé estas suertes antiguas, que eran las de saltar al toro en una silla. Yo esperaba al toro en los medios, le llamaba la atención, el toro me embestía, entonces yo lo saltaba, y también ponía banderillas cortas sentado en la silla. Total, muy espectacular”.

Esto le hizo ganar renombre y dinero, aunque generó polémica. Los taurinos desconocedores de este arte antiguo lo llamaron cirquero, payaso y loco.
Una cornada, una historia
Así, se convirtió en el primer novillero en el escalafón taurino, con base en la cantidad de novilladas toreadas y el de orejas cortadas.
De enfrentar novillos de tres años de edad con un peso de entre 350 y 380 kilos, pasó a enfrentar toros de 4 años con un peso de poco más de 500 kilos.
El domingo 28 de septiembre de 1986 debutó en la Plaza México. El toro llamado “Piel Roja”, de 440 kilos, le pegó una cornada al primer pase, siguió la faena, en varias suertes las embestidas lo llevaron al suelo, pero salió triunfador y empezaron a llover los contratos.
“Un parteaguas en mi carrera muy importante fue el 7 de noviembre de 1987: en la Plaza de Tlaxcala, un toro llamado ‘Golfo’ me dio una cornada muy grave, en un par de banderillas, me metió el cuerno por encima de la rodilla”.
“Habitualmente, el toro te pega la cornada y por la inercia del golpe te expulsa, pero en este caso, me metió el cuerno y me echó para arriba con el cuerno adentro, luego con el cuerno adentro me echó hacia abajo y me arrastró como 5 ó 6 metros hacia las tablas y ahí me levantó. Entonces el cuerno entró desde arriba de la rodilla, hasta el estómago, hasta la vejiga. Se llama una cornada penetrante de vientre”.
El cuerno le rompió la vena safena y la arteria femoral. La mayoría de las muertes de toreros es por este tipo de heridas; la herida se infectó.
En Monterrey le dijeron que lo aconsejable era amputarle la pierna, pero el doctor Romeo García Benavides le salvó la vida y la pierna.

Récords
Primer payaso profesional de rodeo en México.
Mejor novillero en la historia del país, con más de 200 novilladas y más de 400 orejas.
Último novillero en llenar la Plaza México.
1991, mejor primer año de alternativa con más de 60 corridas (en su primer año Manolo Martínez toreó 27 corridas y Eloy Cavazos más de 30).
Primer lugar como matador por 5 años consecutivos entre 1991 y 1995.
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