Coahuila
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Corría el año de 1977, el tercer periodo del Gobernador de Coahuila, Óscar Flores Tapia, personaje crucial para atraer la industria automotriz a la región de Saltillo y Ramos Arizpe, sentando las bases para que empresas como General Motors, Ford y Chrysler se establecieran en la Región Sureste del estado, transformando la economía local y creando el clúster automotriz actual.
El entonces director de Desarrollo y Planeación del Estado, licenciado Fernando Hernández de la Peña, anunciaba que ese año podría concretarse una millonaria inversión en dólares, para crear las primeras plantas automotrices y las maquiladoras, que se buscaban terrenos para su instalación.
Había interés en aquel especial gobernante, pues quería dar ocupación a cientos de ciudadanos a través de la industria automotriz, y su principal preocupación era la infraestructura urbana, dar mejor habitación a los futuros obreros y el transporte seguro y suficiente para su movilidad. Junto con el alcalde Juan Pablo Rodríguez reconstruyeron el transporte público a la caída de Rutas Urbanas, la cooperativa que daba el servicio. Se pensó en una solución rápida y se extendieron concesiones a particulares para explotar el servicio de transporte de pasajeros en aquellas incómodas combis de la Volkswagen.
El visionario gobernador Óscar Flores Tapia construyó el primero de tres complejos habitacionales en el sector denominado Fundadores, donde ahora habitan centenares de operarios de la industria automotriz.
Esta puede ser una parte de la historia de un soñador. Hijo de Urbano Flores, precursor del movimiento antirreeleccionista de Francisco I. Madero en Coahuila y funcionario en el Gobierno constitucionalista del presidente Venustiano Carranza. Flores Tapia, compartió desde niño con su madre invidente, Julia Tapia, la responsabilidad de sostener su hogar y sólo pudo cursar hasta el segundo grado de primaria. De aguda inteligencia, carácter firme y emprendedor, se abrió paso como periodista y escritor al lado de Delfín Cepeda; y luego, con Federico Berrueto Ramón e Ildefonso Villarello Vélez, fortaleció la corriente del pensamiento liberal en Coahuila.
La ciudad de Saltillo se modernizó sobre la obra visionaria de Óscar Flores Tapia, quien, como gobernador, 1975-1981, cumplió el sueño de su vida, “engalanar a su novia” Saltillo con sus mejores vestidos, como él mismo decía.
Junto al irlandés Guillermo Purcell, y el saltillense Isidro López Zertuche, se puede afirmar que Óscar Flores Tapia, pese a no haber sido empresario, ni haber estudiado economía, fue impulsor de alguna manera del progreso de nuestra región en el periodo comprendido entre finales del siglo 19 y principios del siglo 21.
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