Novela escrita por Rudyard Kipling, británico desarrollado en la India, quien nos deleitó con muchos sueños, como “el libro de la selva”.
En esa obra, llevada al cine en los años 70, muestra a dos aventureros ex militares británicos, Daniel Dravot y Peachey Carnehan, que llegan a una comunidad que los confunde con dioses, a Dravot le llamaban “Sikander” refiriéndose, probablemente a Alejandro el grande, ellos, extasiados por la riqueza y poder, otorgado por la confusión, gozan de los frutos de la situación y ejercen el poder regional, con buenos resultados.
Uno de ellos se enamora de una lugareña, y se empeña en casarse con ella, pero, el mito regional indicaba que, si el dios la besaba, ella ardería en llamas.
En la ceremonia en la trata de besar, ella horrorizada, lo rasguña en la cara, haciéndolo sangrar, con eso, los lugareños descubren el engaño y linchan al consorte, hiriendo gravemente al compañero y expulsándolo después.
Viendo algunas similitudes con la novela de la destrucción de Anáhuac y puntos circunvecinos, por parte del bienestar, claro, reconociendo que, en la historia, cuando menos los aventureros sirvieron para algo, a diferencia de este imperio de la mediocridad y pereza, veríamos con gusto la caída y linchamiento de esos dioses oportunistas, que solo dolor al pueblo han traído.
Más sobre esta sección Más en Nacional