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El miedo ‘tortura’ a Praderas

  Por Redacción

Publicado el viernes, 27 de marzo del 2015 a las 15:00


En el sector han sido testigos de la violencia, pero jamás de la saña con la que madre e hijo fueron agredidos.

NÉSTOR GONZÁLEZ/RODRIGO FLORES/ROSENDO ZAVALA / Saltillo, Coah.- Atrás de una banda plástica amarilla con la que se acordonó la cochera, quedó la cascada de sangre que escurrió por debajo de la puerta, y las huellas de la violencia en la puerta son evidentes.

La vivienda ubicada en el número 201 de la calle Algodón, en la colonia Praderas, no es muy distinta a las otras: fachada de ladrillo, un piso, jardín al frente, una mecedora color blanco, de metal.

Una maceta tirada y varias marcas de sangre en la puerta, reflejan el episodio violento que padecieron los habitantes de esta casa, donde Clara Contreras perdió la vida y su hijo, José Alfredo Lucio, hasta ayer permanecía grave en un hospital, luego de ser atacados por varios individuos.

Iban por ellos… la propia Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) descartó el móvil de robo.

Temor en el ambiente

El miedo de los vecinos es evidente. No hay gente en la calle, salvo una pareja de personas mayores que pasan frente a la acera de la casa y luego de voltear a ver la dantesca escena apresuran el paso.

Ninguno de los vecinos de esta calle quiere hablar. La violencia en esta colonia ubicada al oriente de Saltillo, tiene historial.

En agosto de 2012, los habitantes del sector despertaron con el estruendoso sonido de los disparos, durante un enfrentamiento entre presuntos delincuentes y elementos de las fuerzas de seguridad, los cuales lograron ubicaron una casa de seguridad en las calles de Alfalfa y Trigo, a dos cuadras de distancia de la vivienda donde el miércoles perdió la vida Clara Contreras González, de 59 años.

A pesar de aquel episodio, la saña con la que se cometió el crimen de antier tiene espantada a la gente.

Nadie abre la puerta. En el bulevar Eulalio Gutiérrez, a un par de cuadras de distancia, se encuentra un vehículo de Homicidios de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Una calle más abajo, en Trébol, dos mujeres platican sobre el episodio del miércoles. Conocían a la víctima, y aseguran que era enfermera.

“Me vino a inyectar varias veces, porque yo padezco de la presión”, dice María Silva, propietaria de una pequeña tienda.

Los vecinos están sorprendidos por la forma en que se efectuó la agresión y posterior homicidio.

Afirman que los afectados eran una familia normal, sin problemas con los vecinos.

“Los responsables son gente de fuera. De repente hay mucho ‘malandro’ aquí, andan viendo a ver qué se llevan y luego huyen por el arroyo”, asegura Eugenio Pérez.

Dice que ya tiene 36 años viviendo en esta colonia. “Fuimos los segundos en llegar a Praderas, nosotros somos del DF pero tenemos toda la vida viviendo aquí, pero de cinco años para acá se ha incrementado la violencia y la delincuencia”.

Rondan sospechosos

El vecino asegura que de vez en cuando la Policía Municipal hace rondines, pero éstos no son tan efectivos.

“Hay mucha gente sospechosa aquí. Hay un señor que dice que es vigilante, pero nadie lo contrató, y yo creo que nada más está vigilando para avisarles a los rateros del movimiento de las casas”.

Asegura que incluso los delincuentes marcan los árboles de las casas con símbolos, para avisar cuáles casas pueden robar.

Fue secuestrado

Como parte de las investigaciones, autoridades ministeriales revelaron que José Alfredo fue privado de la libertad por los delincuentes minutos del ataque que llevó al asesinato de su madre.

Fuentes asignadas al área de Homicidios de la PGJE manifestaron que entre los resultados de las averiguaciones primarias, destaca la versión de vecinos que habrían presenciado los hechos, quienes aseguran lo anterior.

En las declaraciones se advierte que José Alfredo Lucio salió minutos después de las 19:00 horas de su domicilio, siendo interceptado en el cruce del bulevar Eulalio Gutiérrez con calle Algodón, por tres individuos que descendieron de un auto, en el que ya vigilaban la casa.

Tras someterlo con lujo de violencia, lo abordaron en el carro para trasladarlo por la fuerza nuevamente a la residencia, donde comenzó la pesadilla de los afectados.

Torturados

Después de presuntamente torturar tanto a José Alfredo como a su madre Clara Contreras, en el interior de su propia vivienda, los individuos le asestaron una puñalada al joven para dejarlo herido, mientras propinaron al menos siete navajazos al ama de casa, pero fue un disparo en la cabeza el que le arrebató la vida al instante.

Según el resultado de la necropsia, la causa de su deceso fue una contusión profunda de cráneo por proyectil de arma de fuego.

“No se puede hablar mucho por el sigilo de las investigaciones, pero ha trascendido que fueron tres las personas que abordaron al joven cuando salió de su domicilio, lo interceptaron en el cruce de Eulalio con Algodón para llevarlo de regreso a su casa, donde luego se dio toda la situación”, dijo una autoridad allegada al caso.

Al mismo tiempo, se estableció que José Alfredo continúa internado, donde fue declarado fuera de peligro.

Cuando se recupere, la PGJE espera tomarle su declaración para anexarla al expediente.

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