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Redacción
Publicado el miércoles, 24 de septiembre del 2014 a las 14:01
Saltillo, Coah.- Cuando uno visita General Cepeda, antigua Villa de Patos, se da cuenta de que es un lugar cargado de historia, ahí el pasado se revive casi en cada esquina, lamentablemente por el Río de Patos ya no corre el agua rumorosa que regara huertos y sembradíos, las acequias de la villa están secas.
En algunos otros lugares, entre ellos, el templo de la parroquia en la que se venera a San Francisco de Asís, Santo Patrono de General Cepeda, localizado frente a la plaza principal por la calle De la Fuente, esta iglesia es de tipo misión, sus muros son de adobe empastado, el techo conserva aún vigas de madera con ménsulas ornamentadas en sus apoyos extremos, es decir, es la cubierta original con tabletas y terrado sobre las vigas, al interior del templo se siente de inmediato un ambiente novohispánico, la Dolorosa toda vestida de negro, la planta es cruz latina, en la fachada destaca el patrón de dos hojas, es interesante su decorado planista de tendencia plateresca son maderas de 250 años o más.
El atrio es un área limitada por un enrejado y una escalatina; el campanario es una torrecita ornamentada con cornisas y un reloj que marca el pausado tiempo de la villa. La construcción del templo es posible sea de mediados del siglo XVIII, aunque se dice que antes de ese siglo existió otro más modesto en el mismo sitio.
Al interior del lado derecho cercano al altar hay una placa con letras metálicas que marca una tumba y esta fachada en el año 1822, es una tumba en la que están los restos hechos polvo de una dama llamada doña Ana María Valdivielso, personaje notable en la villa en esa época y de la que se dice fue benefactora.
Esa dama debió haber sido familiar de José María Valdivielso, hijo a su vez de don Pedro Ignacio Valdevielso Echeverez, marqués de San Miguel de Aguayo y Santa Olaya. Esta dinastía, se sabe por la historia y la leyenda arrancada con don Francisco de Urdiñola, fundador según muchos de la villa en 1575, aunque según otros historiadores, Urdiñola se instaló ahí hasta el año de 1583, en que adquirió la estancia con el nombre de San Francisco de Patos.
Hay que insistir, en General Cepeda se respira historia, fue asiento y morada de las parcialidades de los narihuas y los borrados en la época prehispánica.
Luego se hace presente don Francisco de Urdiñola, personaje inserto en la leyenda y en el mito, al caminar por las calles de la villa saltan por ahí los lugares de la historia local; al final de la calle de Escobedo al oriente se sabe murió el militar Florentino Montelongo, en el siglo pasado (XIX), por Hidalgo frente a la plaza está el hoy Palacio Municipal pero que a finales del siglo XVIII fue la casa morada del marquesado de San Miguel de Aguayo, y en la esquina de Hidalgo con Cepeda está la casa que fuera habitada por el general Victoriano Cepeda (1826-1892), militar liberal que luchara contra el imperio por el coronel Pedro Agüero, personaje que luchó en contra de don Porfirio Díaz mucho antes de la Revolución y durante ella. Pero también en cierta forma los benefactores locales, como el caso de un general Juan Carrasco Cuéllar, de quien se dice fundó la escuela primaria Doctor Jesús Ramos.
En General Cepeda también se tejen leyendas, como la del Marqués de Aguayo, que según la conseja matara a su esposa por celos.
Hay otros relatos como las noches del molino, en el que se narra que las ruedas y bandas funcionaban por sí solas; otra conseja que es del domonio público es la que afirma que ahí al final de la calle Hidalgo, donde topa Victoria, hay las ruinas de unas bardas del Molino Colorado, donde se aparece también el Marqués de Aguayo, acompañado de una dama, de la cual se dice su silueta difusa se puede apreciar en las fotografías que los paseantes sacan en el sitio en donde están los restos de doña Ana María Valdivieso, dentro del templo de la parroquia de San Francisco.
Por último hay que mencionar la impronta geográfica del entorno de la villa, destacada por los rojizos cerros del Gato y el Ometepetl hacia el sur, la Lomita del Madero al oriente y la de la Fundición del poniente ahí no muy lejos de la parroquia.
Al extremo poniente corre, pero ya sin el vital líquido, el Río de Patos. Cabe citar que ahora el municipio se ha dado a conocer por los hallazgos de restos de dinosaurios de las eras primaria y secundaria, descubiertos en Rincón Colorado.
Presidencia Municipal
Ubicada en el casco de la ex-hacienda de San Francisco de Patos, el edificio en cuestión fue construido en 1577, y en cada uno de sus pasillos se escribe la historia de General Cepeda, significando el comienzo de la población del lugar.
En sus inicios, los terrenos de General Cepeda pertenecían a una de las familias más importantes e influyentes del país en el Siglo XIX, los Sánchez Navarro. Sin embargo, durante la intervención francesa, la familia se declaró en apoyo a la creación del Segundo Imperio Mexicano, razón por la cual Benito Juárez optó por expropiar el latifundio. La Hacienda de San Francisco de los Patos se empleó desde entonces para actividades propias del gobierno. En 1884 se instaló el R. Ayuntamiento de la Ciudad, fungiendo, durante un corto tiempo, como escuela, casa habitación y cárcel. Actualmente alberga la Presidencia Municipal.
En sus instalaciones destacan dos importantes murales: El primero fue realizado al óleo por el profesor Pablo Valero en 1983 y plasma la historia de los primeros asentamientos indios en la región. La segunda imagen refleja una curiosa anécdota entre Benito Juárez, el Coronel Pedro Agüero y el General Victoriano Cepeda Camacho. Cuenta la historia que el Coronel Agüero tenía sumo interés en conocer al presidente Juárez. Cuando Cepeda los presenta, el Coronel comienza a hablar con groserías, a lo que Cepeda lo calla colocándose un dedo en la boca a modo de seña. Esta historia fue pintada por Emilio Flores en 1947.
Estos murales proyectan la importancia histórica de este magnifico recinto, símbolo de General Cepeda. Es una pequeña población que cuenta con 4 mil 177 habitantes.
Su principal atractivo es la zona arqueológica que se ubica a pocos metros del centro de Rincón Colorado. Ahí, innumerables personajes de la ciencia se han reunido para explorar los terrenos, ricos en vestigios prehistóricos. A lo largo de varias décadas se han descubierto restos de fósiles, impresiones de piel, conchas, fragmentos de madera, frutos y huellas de dinosaurio.
La zona fue abierta al público en 1994. A la fecha, podemos encontrar también un museo que nos familiarizará más con los elementos encontrados, así como un área considerada como reserva paleontológica.
Dirección: Carretera Saltillo – Torreón, km. 43.5
Horario en Zona Paleontológica: De 10:00 a.m. a 6:00 p.m.
Teléfono: (842) 425 0325
Valle de Narigua
Hermoso valle sobre el que se elevan cientos de petroglifos tallados por las tribus que habitaron esta zona. En la actualidad permanecen intactos, dejándose apreciar símbolos como soles, figuras geométricas y humanas, los cuales hasta el momento no han sido descifrados.
La vegetación que predomina es propia de la región y del clima. Figuran la gobernadora, las lechuguillas, la palma china y una gran diversidad de cactáceas, las cuales son contempladas por los visitantes de este sorprendente lugar.
La riqueza natural de Narigua atrae la mirada de arqueólogos y antropólogos, pues una gran cantidad de fósiles marinos han sido encontrados en el lugar que millones de años atrás fuera mar.
Dirección: 15 kilómetros al noroeste de la ciudad
Dirección: Hidalgo y Venustiano Carranza
Rincón Colorado
Teléfono: (842) 425 0185 / 425 0016
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