Cd. Acuña
Publicado el sábado, 31 de enero del 2009 a las 16:00
Acuña, Coah.- Hace un año falleció la poetisa coahuilense Enriqueta Ochoa, sin embargo, su obra está aún más viva y llena de “misticismo”, expresó Homero Villarreal, al público que acudió a la coordinación del Instituto Coahuilense de Cultura, y se unió al homenaje póstumo que se le rindió a la escritora en los 38 municipios del Estado.
Nombrada hija predilecta de Torreón, y distinguida con diversos premios y reconocimientos de la comunidad literaria, en la segunda mitad del siglo XX escribió que iba a dar a luz un nuevo Dios, tal aseveración causó grandes críticas, e incluso en su natal ciudad se prohibió a “los buenos samaritanos” que leyeran su poesía.
El público conmovido, durante la realización del homenaje en la galería del Icocult Acuña, escuchó en voz de Homero Villarreal, fragmentos de la biografía de la escritora y diversas reseñas periodísticas que destacan la presencia de la poetisa en las letras mexicanas y que la catalogan como una de las mejores escritoras del siglo XX, junto a Jaime Sabines y Pita Amor.
La piel se erizó al escuchar en la propia voz de Enriqueta Ochoa, gracias a la tecnología computacional, diversos poemas, como “Carta a Jesús Arellano” y “Bajo el oro pequeño de los trigos”. “La poesía es un arte inmortal porque mueve filamentos muy profundos del ser humano”, expresó Villarreal, quien fungió como presentador en este homenaje.
El actor, declamador y admirador de la obra literaria de Enriqueta Ochoa, señaló que “los poetas se encargan de llevarnos por medio de las palabras a un mundo mágico de metáfora y de redención”. A lo largo del homenaje, dio paso a la participación del público, quienes leyeron poemas del libro “Que me bautice el viento”, dedicado a los niños y niñas del mundo.
Este libro es bello no sólo por las palabras de Enriqueta Ochoa, sino porque fue ilustrado magistralmente por niños y niñas coahuilenses, quienes plasmaron con sus pequeños lápices de colores cada frase de poemas que retratan la naturaleza que tanto amó la escritora.
“Los niños son seres de luz, están en contacto con lo sagrado y tienen mayor percepción metafísica de un poema que la que pudiera tener un adulto, porque no está contaminada su capacidad de percepción”, expresó el presentador, al hablar de esta obra.
El momento cumbre del homenaje a la poetisa, fue cuando Homero Villarreal declamó el poema “Las urgencias de un Dios”, con el que finalizó la velada poética y movió los sentimientos más profundos del público asistente, expresados por ellos mismos como, “nos llevaste con tu interpretación y nuestra imaginación a vivir cada momento de Enriqueta Ochoa”.
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