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El Modelo de Compras Consolidadas de Medicamentos: ¿colusión y corrupción? (I)

Por Federico Muller

Hace 3 meses

Este artículo se compone de dos partes. En esta primera entrega, se ofrece una descripción general del modelo de compras consolidadas de medicamentos implementado por el Gobierno federal. Lamentablemente —tanto para la administración de la Cuarta Transformación como para la población de menores recursos del país— dicho esquema no ha alcanzado los resultados esperados ni los objetivos planteados por la Presidencia de la República.

 

La contabilidad gubernamental y el concepto de compras consolidadas

En el ámbito de la contabilidad gubernamental, el término compras consolidadas se utiliza para describir los procesos centralizados de adquisición de bienes y servicios que realiza el Estado.

En el caso del sector salud, este mecanismo agrupa la compra de medicamentos, biológicos, vacunas, insumos médicos y fármacos esenciales destinados al abasto de las instituciones públicas que atienden a la población enferma.

Por diseño, el modelo busca generar ahorros mediante las economías de escala, es decir, aprovechar el poder de compra del gobierno para reducir precios unitarios, maximizar los presupuestos públicos y evitar duplicidades administrativas.

Un actor clave en la instrumentación de estas compras masivas ha sido la paraestatal Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), encargada —durante varios periodos— de coordinar la logística, almacenamiento y distribución de los medicamentos adquiridos para el sistema nacional de salud.

Sin embargo, la experiencia reciente ha puesto en evidencia fallas estructurales y posibles prácticas de colusión que han minado la eficiencia y transparencia del modelo.

 

 

El rol de Birmex en el entramado de salud pública.

En una empresa del Estado resulta pertinente evaluar su desempeño institucional a partir de su gobernanza, administración y resultados. En la compleja red de salud pública del país, BIRMEX desempeña un papel relevante que opera bajo la regulación y coordinación de la Secretaría de Salud.

Desde su creación en 1999, el Estado le ha asignado funciones clave: producir, comprar, importar, acondicionar, comercializar y distribuir vacunas, reactivos y medicamentos esenciales que forman parte de los programas de salud pública.

BIRMEX también puede suscribir acuerdos y contratos con laboratorios y distribuidores nacionales y extranjeros para garantizar el abasto.

A julio de 2024, la entidad contaba con 782 plazas autorizadas, de las cuales 640 estaban ocupadas.

En la institución, el 49.2% de las personas servidoras públicas reportaron poseer licenciatura completa, el 10.2% maestría y el 1.2% doctorado (Análisis ECCO 2023, datos.birmex.gob.mx).

En cuanto a sueldos y salarios, el tabulador 2024 exhibe rangos heterogéneos: hay puestos profesionales y médicos con remuneraciones mensuales brutas que van aproximadamente de 9,000 a 34,000 pesos.

En materia presupuestal, el presupuesto referenciado para Birmex en el periodo 2024 figura en los documentos oficiales en 10,241 millones de pesos (PPEF 2024, SHCP). Respecto a la operación, en el primer semestre de 2024 Birmex reportó distribuciones equivalentes a 19,413,340 dosis (desglose por biológicos y medicamentos; Informe de Gestión Gubernamental 2018-2024, datos.birmex.gob.mx). Aproximadamente el 80% de la plantilla está sindicalizada, afiliada al Sindicato Único de Trabajadores de BIRMEX (Sutbir).

 

 

Birmex: de la intermediación comercial a la crisis de gestión pública

BIRMEX ha centrado sus operaciones principalmente en el empaquetado, almacenamiento y distribución de biológicos en el territorio nacional, dejando en segundo plano la investigación, innovación y producción de medicamentos de alta especialidad.

Pese a contar con más de dos décadas de presencia en el mercado de la salud, el Instituto de Protección Intelectual (IPI) no registra ninguna patente desarrollada o registrada a nombre de BIRMEX, lo que evidencia su limitada capacidad de desarrollo tecnológico propio.

En la práctica, la empresa ha operado como agente intermediario entre los grandes laboratorios farmacéuticos de capital privado, las farmacias distribuidoras y la red pública hospitalaria (IMSS, ISSSTE y Secretaría de Salud). Entre 2012 y 2018, BIRMEX asumió la coordinación de las compras consolidadas de medicamentos, mecanismo que buscaba aprovechar las economías de escala para reducir precios unitarios y garantizar abasto.

Sin embargo, el modelo derivó en problemas estructurales de concentración de poder de compra, asimetrías de información y falta de controles técnicos sobre la calidad de los productos y la idoneidad de los proveedores.

Fue hasta 2022 cuando la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Secretaría de la Función Pública (SFP) documentaron malas prácticas en los procesos de contratación y licitación conducidos por la paraestatal.

Entre los hallazgos se identificaron colusión entre servidores públicos y proveedores, simulación de competencia, falsificación documental y sobreprecios injustificados en diversas claves de medicamentos.

El resultado inmediato de la investigación fue el despido e inhabilitación de seis funcionarios de alto nivel dentro de BIRMEX, así como la sanción y exclusión temporal de siete laboratorios involucrados en actos de colusión.

 

 

Prácticas de colusión y fallas estructurales del modelo

Más de 248 mil millones de pesos destinó el gobierno federal al presupuesto para las compras consolidadas de fármacos en 2025-2026: una cantidad colosal, suficiente para tentar a cualquier burócrata —quizá mal pagado— a sumarse al “jueguito” que los economistas llaman colusión. En términos simples, se trata de empresas que se amañan en licitaciones públicas, acordando en secreto precios inflados, plazos de entrega y tarifas durante la convocatoria, para repartirse el botín sin competencia real. Estas malas prácticas suelen involucrar un binomio tóxico: el corrupto dentro del gobierno y el corruptor en el sector privado. Un dúo que ha drenado miles de millones al erario, minando la confianza en las acciones del Estado y dejando a pacientes en la incertidumbre. Pero más allá de la corrupción, una evaluación técnica del modelo revela fallas estructurales que la fomentan: la concentración excesiva de miles de claves de medicamentos sin segmentación por tipo —mezclando genéricos con innovadores, por ejemplo—, opacidad en procesos y rigidez logística que ahuyenta a proveedores honestos. ¿Cómo revertirlo?

 

(Continuará)

 

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