Coahuila
Hace 2 dias
Lonas, espectaculares, microperforados, pines, botones para celular, gorras, bolsas, calcomanías, camisetas, volantes, panfletos, banderines y chalecos. Inagotables en cada distrito, para cada precandidato único. En sólo 48 horas de precampaña en Coahuila, Morena ha inundado las 11 demarcaciones electorales de las 16 donde ungió candidatos desde la última semana de noviembre (usando como coartada la figura partidista inexistente de “coordinador distrital de los comités seccionales de defensa de la transformación”). Las otras cinco fueron entregadas al PT a cambio de suscribir un convenio de coalición.
Más que ganar las elecciones más territoriales del calendario (las de diputados locales; las huérfanas) banqueta por banqueta, cuadra por cuadra, manzana por manzana, el centralismo que a control remoto maneja el Comité Ejecutivo Estatal aspira a hacer negocio con la propaganda utilitaria, como eufemísticamente llaman a las dádivas electorales para repartir.
Traen tanta, como no se había visto antes, que les faltan manos para cargarla y hasta en los cruceros regalan, a mansalva, sin ton ni son, sin saber siquiera si los automovilistas que por ahí circulan y estiran la mano viven en alguna de las secciones electorales que corresponden a su círculo de influencia (o a donde pretenden influir con su propaganda, mejor dicho).
Tienen prisa por tirar las carretadas de materiales (en estricto sentido, semanas atrás ya venían distribuyendo otros, genéricos e institucionales) ya que el periodo de precampaña dura sólo 20 días, del 1 al 20 de marzo, antes del parón que vendrá debido a las vacaciones de Semana Santa, previo al inicio, ahora sí, formalmente, de las campañas por ahí de las calendas de abril y mayo.
Ahora bien, según el acuerdo IEC/CG/130/2025, tomado el 30 de octubre de 2025, el tope de gastos de precampaña son 593 mil 988 pesos por distrito. En dos días, domingo y lunes, no obstante, Morena ha repartido una cantidad que ya rebasa la cifra, si existiese una fiscalización decente (es pronto para que actualicen informes en el sistema de fiscalización del INE, aunque lo que ahí reporten no será ni remotamente cercano a la realidad).
Lo irónico es que nada promocionan, pues, de hecho, nada hay que difundir en este periodo del proceso electoral, donde ni siquiera es válido hablar de propuestas en público debido al absurdo de la legislación.
Aún así la propaganda es idéntica para todos, quienes aparecen uniformados, sin características en particular que les distingan, como soldados de un sistema superior a ellos donde su individualidad no importa, sino la marca que representan y el emblema que los viste. Toda ha sido traída de fuera del estado, maquilada por un interés superior. Mismas fotografías: mirando hacia la izquierda y hacia arriba. Entre nubes blancas, como querubines, y un aura mística, de afiche religioso.
La imagen digital también fue pautada para todos por igual (y realizada por manos que cobran a través de facturas que se pagan a quien corresponda).
A lo anterior agregue pinta de bardas, alquiler de equipos de sonido, locales, sueldos y salarios del personal eventual (no crea que quienes acompañan en las brigadas lo hacen por convicción o amor a la causa), gastos de transporte de material, viáticos, arrendamiento de muebles e inmuebles, inserciones pagadas, anuncios publicitarios, pautas en Facebook, producción de mensajes para radio y televisión y servicios profesionales.
Cortita y al pie
Mientras Diego del Bosque se ocupa en acopiar Sildenafil para enviar a Cuba como si fuera canasta básica, hasta la manufactura y confección de la ropa de campaña se realiza fuera de Coahuila. Ni se diga las decisiones importantes.
Sí: viene Andy en secreto, Luisa en público, y la número dos, Carolina Rangel, viaja por separado. Igual de intrascendentes los tres. Es la tercera elección para ellos como triada en el Comité Ejecutivo Nacional, luego del fracaso de 2025 en Durango y Veracruz en la elección de Ayuntamientos.
En este caso, sin embargo, el incentivo político es menor. Coahuila no es experimento de nada ni supone antesala de lo que sucederá en 2027. Las elecciones estatales no tienen parangón: ni las circunstancias serán las mismas, ni a ninguno importan en realidad tierra adentro. Mucho menos afuera. Se trata de un ejercicio sui géneris.
Por ello el negocio está en otra parte.
La última y nos vamos
Sólo dos partidos están haciendo campaña sin que hayan empezado de manera oficial los tiempos para ello: Morena y Movimiento Ciudadano. El aliado de los guindas, PT, anda por su lado.
Por lo demás, valiéndose de su candidez, ímpetu por mostrarse y hambre de presupuesto, traen a la estructura repartiendo basura electoral, y alguien está haciendo millones de pesos con ello.
Todos a las calles, a mostrar cuatro deditos para las fotografías, bajo el lugar común “más territorio, menos escritorio”, y otras consignas demagogas.
Ganar un distrito igual y otra vez no, como suele suceder, pero qué tal el negocio.
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