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Publicado el jueves, 18 de diciembre del 2025 a las 10:21
Ciudad de México.- ¿Jesús nació el 25 de diciembre?, ¿Santa Clos vive en el Polo Norte?, ¿mitos del Nacimiento? Descubre aquí el Lado B de la Navidad.
El primer hogar de Santa Clos o Papá Noel no se localizaba en el Polo Norte ni en Laponia, Finlandia, su actual residencia oficial.
Si se toma en cuenta que el personaje navideño tiene su origen histórico en el bondadoso San Nicolás de Bari, Obispo de Mira, entonces su primera casa estuvo ubicada en Patara, una antigua ciudad de la actual Turquía, donde él nació en el siglo 3.
Sí, Santa Clos es turco. Se le llamó “de Bari” porque sus reliquias (restos) fueron trasladadas en el siglo 11 desde la ciudad turca de Mira a Bari, Italia.
En algunos países a Santa Clos se le conoce como Papá Noel.
La denominación proviene de la palabra Noël, el vocablo para Navidad en francés. Papá Noel es Pere Nöel, es decir, el Padre de la Navidad.
Quizá no son los colores en tendencia este diciembre, pero los tradicionales de la Navidad son el rojo, el verde y el blanco o dorado y cada uno tiene su significado.
El rojo evoca la sangre de Cristo. El verde, la salvación y la esperanza, la vida y el renacimiento. Y el blanco o dorado, la luz y el Reino de Dios.
¿Recuerdas los colores de las esferas del pino de la abuela?
La tradición del árbol o pino navideño está vinculada con Thor, dios del trueno, la fuerza y la protección. Una leyenda cristiana cuenta que los germanos que lo adoraban realizaban en su honor sacrificios humanos durante el solsticio de invierno.
Los hacían en el bosque, frente a un roble que consideraban sagrado y protegido por la deidad nórdica. Pero alrededor del año 700 a.C., el misionero cristiano San Bonifacio interrumpió uno de estos rituales, donde la víctima sería un niño, cortó el roble -no le cayó el rayo de Thor– y salvó al chico.
Entonces, el santo presentó a los sorprendidos paganos un pinito llamándolo “el árbol del Niño Jesús” y, con sus predicaciones, los convirtió al cristianismo.
Una de las más esperanzadoras historias navideñas es la que exalta la tregua que se dio de manera espontánea alrededor del 25 de diciembre de 1914 durante la Primera Guerra Mundial.
En la semana previa a la Navidad, soldados franceses, alemanes, británicos y belgas cruzaron las trincheras para intercambiar saludos en una serie de ceses al fuego no oficiales.
Incluso, en algunas áreas, soldados de bandos enemigos se aventuraron en Noche Buena para intercambiar felicitaciones, comida y tabaco, cantar villancicos y hasta patear el balón en una cascarita.
El origen del Nacimiento o Belén que muchas familias colocan en sus hogares se remonta al siglo 13. Lo recreó San Francisco de Asís en Greccio, Italia, en la Nochebuena de 1223, para celebrar el humilde nacimiento de Jesús en un pesebre y renovar la fe del pueblo.
Este primer Belén, que fue viviente, lo presentó en una gruta en la montaña a pocos metros de una modesta cabaña. La escenificación cautivó tanto a los fieles que con el tiempo se volvió costumbre: instalar en casa un Belén con imágenes de la Sagrada Familia.
Pero hay una curiosidad dentro de otra: en Cataluña y en otras zonas de España y Portugal, una figura rara del Nacimiento que se coloca media escondida en la instalación es un pastorcito ¡defecando! Se le llama caganer o zurrapa.
Existen varias versiones de lo que simboliza. Para unos, la fertilidad de la tierra; para otros, el ignorar la fe por estar “muy ocupado”…
La Navidad es en Japón una fiesta popular, pero no religiosa, ya que menos del 1 por ciento profesa el cristianismo.
Fue a partir de los años 70 del siglo pasado, cuando una excelente campaña publicitaria de KFC que incluyó al simpático Santa Clos logró enraizar en los hogares nipones una tradición de Noche Buena: comprar un bucket familiar ¡y cenar pollo frito!
Sí, en la Isla Navidad, un territorio externo australiano cerca de Indonesia, en el océano Índico.
Y aunque su extensión es de sólo 135 kilómetros cuadrados, alberga playas, acantilados, selva, arrecifes y más de 250 especies endémicas, por lo que es llamada la “Galápagos de Australia”.
La isla, famosa también por su migración anual de millones de cangrejos rojos, fue bautizada así por el capitán británico William Mynors, quien a bordo del Royal Mary llegó a la isla el 25 de diciembre, día de Navidad, de 1643.
La Navidad coincide en diciembre con la festividad judía de Janucá (Festival de las Luces), la celebración islámica del nacimiento del profeta Mahoma, el festival afroamericano de Kwanzaa y la antigua celebración romana del nacimiento del Sol (Sol Invictus).
Por cierto, celebramos el nacimiento de Jesús, la Navidad, el 25 de diciembre, pero realmente la fecha exacta no se encuentra en los Evangelios, señala el escritor español Pepe Rodríguez en su libro Mitos y Ritos de la Navidad.
La tradición marca que nació en el año 1 de la era actual, pero las reseñas de los evangelistas -sus “biógrafos”- Mateo y Lucas difieren. El primero fija el natalicio de Jesús “en días del Rey Herodes”, por lo tanto, antes del año 4 de la era actual, cuando falleció el monarca.
Lucas, por otra parte, dice que aconteció en los días que salió un edicto de empadronamiento del emperador romano César Augusto, lo que de acuerdo con cronistas antiguos ocurrió en los años 6 y 7 después de la era actual.
Entonces, el Mesías nació entre los años 6 a.C. y 4 a.C. Si la era actual arranca con el nacimiento de Jesús, ¿realmente en qué año estamos?
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