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Coahuila

El peor de los rumbos

Por Ricardo Torres

Hace 4 meses

México ha enfrentado momentos críticos a lo largo de su historia. Sin embargo, entender las circunstancias actuales por las que ineludiblemente deben preocuparnos es clave para un análisis histórico o político sobre este momento crucial de nuestro país; y es que, hoy como nunca, se está dando una conjunción de factores lamentables, sin precedentes, que obligan a los mexicanos a realizar una profunda reflexión.

Por si Usted aún se resiste en creer que nada bueno está sucediendo a nuestro país en estos momentos, déjeme enumerarle los principales síntomas que nuestra nación observa para considerar esta premisa antes de intentar entrar en un imaginario debate público y académico:

​En primer término, el ​crimen organizado y la violencia extrema en nuestro país, en número reales, en nada ha disminuido, por el contrario, la permanencia y, en algunas regiones, la constante más bien ha sido el crecimiento de la violencia vinculada al crimen organizado, incluyendo homicidios dolosos, extorsión, cobro de piso y desapariciones, actos que van de la mano con elemento tales como la impunidad y la debilidad Institucional que acaban la confianza en el sistema de justicia y el estado de derecho, perpetuando el ciclo de violencia.

De igual forma, este régimen, contrario a lo que prometió, ha militarizado casi todos los rubros que integran el quehacer político, ​asignándole a la milicia tareas civiles y responsabilidades de seguridad pública, lo que genera preocupaciones sobre la pérdida de capacidades de las autoridades civiles, el escrutinio público y la politización de los militares.

​Aunado a lo anterior, el crecimiento económico de nuestro país, desde la instauración de este régimen que ahora gobierna, es por demás insuficiente, los números son fríos y las tasas de crecimiento son exiguas para generar los empleos de calidad y el bienestar que la población necesita. La anterior situación genera una severa desigualdad y pobreza en la población, que ahora sólo se combate con insuficientes programas sociales, que no han logrado abatirlas y sí profundizarlas en algunas regiones, generando exclusión y marginación.

​La inseguridad, los problemas de infraestructura y la incertidumbre sobre el estado de derecho son, sin duda, un freno para aprovechar plenamente las oportunidades que los tratados comerciales y la misma globalización ahora nos ofrece. Así pues, en términos de salud, es evidente el deterioro en el sistema de salud pública, lo que impacta directamente en el bienestar de la población.

​Si a todo lo anterior le agregamos el clima de polarización constante que dificulta el diálogo y los consensos entre los actores políticos y en la misma población y que afectan la estabilidad social y política; así como el debilitamiento de ciertas instituciones y contrapesos, como el Poder Judicial, órganos autónomos o instituciones que garantizan la transparencia con el fin de concentrar más poder en el Ejecutivo, debemos concluir que, nunca antes en la historia de México, y lo afirmo con plena conciencia, en nuestro país, se conjuntaban tantas circunstancias adversas que nos llevaran a pensar que, los mexicanos hemos desviado el rumbo hacia la dirección de la destrucción, o lo que es lo mismo, el peor de los rumbos.

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