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Por
Luis Lemini
Publicado el domingo, 13 de julio del 2008 a las 19:30
Saltillo, Coah.- Sólo seis meses le bastaron para colocarse como el número uno del baile colombiano, o al menos eso es lo que cuenta “El Pichón”, quien no desa-provechó la oportunidad para sacarle brillo al piso, con pasos en donde el movimiento de sus piernas, hacían parecer que caería enredado entre ellas.
Se trata de José Luis Castro Reyna, quien a sus 21 años quiere darle un giro a su vida a través del baile. Y es que desde los 13 años abandonó su educación secundaria para dedicarse a los amigos, a las fiestas y al desorden en las calles.
Sin embargo, eso no fue impedimento para ingresar al grupo Grafitos Colombia, en donde permaneció por más de 6 meses, participando en espectáculos en el Teatro de la Ciudad, festivales locales y competencias de baile colombiano.
“De la canciones colombianas me gustan todas, porque son muy fáciles de bailar y están medias locas”, comenta mientras presume su playera del grupo de baile colombiano del Centro de Readaptación Social Varonil.
Está por cumplir dos años en prisión, y desde entonces su meta fue convertirse en el mejor bailarín de este género, por lo que no ha dejado de intervenir en los festivales, concursos y ensayos en general.
Es por eso que no dudó en adquirir el uniforme en donde su apodo se encuentra plasmado, y con el que orgullosamente dice ser el rey de los bailes colombianos, “es la experiencia que tiene uno, los demás son simples aficionados”.
Por lo pronto, se prepara para el próximo concurso en el propio Cereso, en donde piensa imponerse ante los más de 50 reos que practican ese género, además de aquellos que lleguen de los grupos del exterior del Penal.
José Luis no tiene alguna técnica especial, “cuando escucho la música simplemente me pongo a bailar, me fluye esto de saltar y echarle ganas para ser el mejor”. Otro de sus propósitos es conseguir un buen empleo para ayudar en los gastos de su casa, pues su madre se encuentra sola y no recibe el apoyo suficiente por parte de sus dos hijos mayores.
“Trabaja en una cantina ahí en el centro, pero ella solamente sirve bebidas o cobra las cuentas de los borrachillos, no vaya a creer otra cosa”, explica “El Pichón” cuando recuerda que sus hermanos también atraviesan una condición económica crítica, y nunca han recibido apoyo de su padre.
“A mi papá no le intereso, y tampoco le importan mi mamá o mis otros hermanos, lo veo solamente cuando llega a necesitar algo, pero lo veo muy poco”. José Luis comenta que su padre se separó de la familia desde hace más de 10 años, fecha en que les retiró todo el apoyo económico y paternal.
Su primera opción en la búsqueda de empleo es tratar de incorporarse a las filas de una fábrica, aunque no desecha la posibilidad de dedicarle un tiempo más a su pasión por las colombianas, “igual y de ahí saco algo, lo que más me urge es sacar dinero”.
Esa misma urgencia fue el motivo por el que “El Pichón” decidió iniciarse en el camino de la delincuencia. Su lista apenas iniciaba, pues solamente había robado la tubería de cobre de un par de casas. Su tercer robo fue el que lo condenó. “Andaba un poquillo drogado y se me hizo fácil saltarme la barda para robarme los tubos, pero en eso se levantó el dueño y me descubrió con las manos en la masa” ¿Qué andas haciendo, ahí? ¡Deja los tubos!, le reclamaron.
“No, no hay problema, ahí disculpe.” “Pero cuál ahí disculpe, si en eso llegó la policía y me cargaron derechito a la delegación. Se supone que no me robé nada, así que tengo fianza, pero no he podido salir”, comenta. Pero para “El Pichón”, la fecha en que saldrá libre no se encuentra a la vista.
Aunque tiene una sentencia de 5 años con derecho a fianza, extrañamente prefiere quedarse un tiempo más en el interior del centro penitenciario: “Puede ser que aquí adentro me vaya mejor, porque tengo comida, amigos, no hay drogas y puedo seguir bailando. Mi mamá ya juntó el dinero para la fianza, pero le digo que se espere un ratillo, todavía no estoy listo”.
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