Internacional

Publicado el lunes, 9 de febrero del 2026 a las 18:26
Washington D.C.– En el tablero del poder global, el petróleo ha cedido su trono. La supremacía económica del siglo XXI se disputa hoy en los yacimientos de litio, cobalto, níquel y tierras raras. Ante el dominio casi absoluto de China en este sector, el segundo mandato de Donald Trump ha puesto en marcha una agresiva estrategia de friendshoring para blindar el suministro de Estados Unidos, posicionando a América Latina —y especialmente a México— como piezas clave de su seguridad nacional.
Durante las últimas dos décadas, Pekín no solo se enfocó en la extracción, sino en el eslabón más lucrativo: la refinación. China controla hoy el 85% de la capacidad mundial de refinado de tierras raras, elementos vitales para desde teléfonos inteligentes hasta sistemas de defensa de alta precisión.
” “Los minerales críticos se han convertido en un eje de la política exterior de Trump, reflejando un esfuerzo por reducir la dependencia de proveedores adversarios”, señala Gracelin Baskaran, especialista del CSIS.
En respuesta, el presidente Trump firmó recientemente una orden ejecutiva que faculta al Departamento de Comercio para imponer precios mínimos y restricciones comerciales bajo la Sección 232, una herramienta legal utilizada tradicionalmente para imponer aranceles por motivos de seguridad nacional.
Apenas dos semanas después de dicha orden, el Representante Comercial de EE. UU., Jamieson Greer, y el Secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, sellaron en Washington un ambicioso Plan de Acción sobre minerales críticos.
Los puntos clave del acuerdo:
– Resiliencia Geopolítica: Evaluación en un plazo de 60 días para coordinar políticas comerciales y posibles precios mínimos ajustados en frontera.
– Transparencia Geológica: Intercambio de información para facilitar el desarrollo de nuevos yacimientos y priorizar proyectos de manufactura en Norteamérica.
– Conducta Empresarial: Fomento de estándares internacionales para diferenciar los proyectos frente a la minería china.
Para Washington, México es un socio estratégico no solo por sus reservas (como el litio en Sonora), sino por su capacidad manufacturera. Al integrar la extracción con la producción de baterías bajo el marco del T-MEC, EE. UU. garantiza que la industria automotriz norteamericana no dependa de componentes chinos.
La región se perfila como el socio ideal para el “sueño americano” de autonomía energética. La proximidad geográfica y la afinidad comercial ofrecen un riesgo geopolítico mucho menor que Asia o África.
| País | Recurso Clave | Valor Estratégico |
| Argentina, Chile, Bolivia | Litio | Poseen más del 50% de las reservas mundiales. |
| Brasil | Tierras raras y níquel | Potencial de refinación y minería a gran escala. |
| México | Litio y Manufactura | Integración directa con la cadena de valor de EE. UU. |
| Perú y Colombia | Cobre | Indispensable para toda la infraestructura eléctrica. |
A diferencia de décadas anteriores, la estrategia estadounidense no busca solo la extracción primaria. El objetivo es construir una cadena de suministro completa —minería, procesamiento y reciclaje— dentro del hemisferio occidental. Con créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la iniciativa Minerals Security Partnership, Washington busca incentivar una industria con estándares laborales y ambientales más altos que los de sus competidores asiáticos.
La carrera por los minerales críticos definirá quién liderará la transición energética y quién tendrá el control de los misiles y radares del mañana. En esta disputa, México ha pasado de ser un vecino comercial a un socio de seguridad estratégica.
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 1 hora
Hace 2 horas
Hace 3 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 6 horas
Hace 7 horas
Hace 7 horas
Hace 7 horas
Hace 7 horas
Hace 8 horas
Hace 14 horas