Coahuila
Hace 1 semana
Una vez consolidado el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala con sus instituciones indispensables, y puesto que la población había crecido y no se daban abasto en el antiguo camposanto para enterrar a los muertos, surgió la idea de un nuevo panteón. El 8 de agosto de 1838, el cura-bachiller, Manuel Camacho, dando respuesta a la petición que hiciera el Ayuntamiento sobre la necesidad de un nuevo camposanto en las lejanías del pueblo, inició la construcción de la Capilla de Ánimas, previo del cementerio, con un acto solemne en el que se colocó una cruz y se enterró el tesoro, (una especie de capsula del tiempo), que quedó registrado en el acta correspondiente.
La Revista Coahuilense de Historia, creada por el gobernador Óscar Flores Tapia, publica un artículo donde señala que el barrio de Santa Anita en Saltillo, cumple con las funciones de barrio, pero antes fue panteón de los tlaxcaltecas, además, se ha conformado en torno a un templo católico, dedicado a la señora Santa Ana, según la cual, dentro de la tradición católica, es considerada como la madre de la Virgen María y, por lo tanto, abuela de Jesucristo, lo que da origen de tal barrio, de su nombre y de la evolución de su capilla. Las raíces del barrio de Santa Ana se encuentran en los tlaxcaltecas, que, hasta la fecha, presumen su condición de colonizadores.
El virrey de la Nueva España, don Rodrigo Rio de Loza, fue quien decidió un asentamiento tlaxcalteca junto a la Villa de Santiago del Saltillo, la cual había sido fundada el 25 de julio de 1577 por el capitán Alberto do Canto. El historiador Tomás Martínez Saldaña afirma que la travesía duró tres meses y los tlaxcaltecas iniciaron su diáspora rumbo al norte a fines de junio de 1591, siguiendo la ruta de Jilotepec (30 de junio), Río de San Juan (06 de julio), Querétaro (10 de julio), San Miguel el Grande (15 de julio), San Felipe (22 de julio) hasta llegar al Cuicillo (1 de agosto), en donde la caravana se dividió en cuatro grandes contingentes; de ahí, el contingente destinado a la Villa de Santiago del Saltillo debió seguir su ruta hacia Mazapil para llegar a su destino final, Saltillo, donde se funda el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, al poniente de la acequia grande, ahora la calle de Allende, que la dividía de la villa del Saltillo de Santiago de los colonizadores españoles y portugueses. El poblado saltillense había sido atacado por los indios originales, en defensa de sus tierras, de ahí que al inicio de 1590, un buen número de iberos y lusitanos, amenazaban con dejar el poblado. De ahí surge sabia la decisión de don Rodrigo Río de la Loza, virrey en turno de la Nueva España, pues no sólo se beneficiaba a la Villa de Santiago del Saltillo, sino también la defensa de otras poblaciones norteñas. Para llevar a efecto la visión de don Rodrigo, éste facultó al capitán don Francisco de Urdiñola para que diera posesión de la tierra a los tlaxcaltecas provenientes, en su mayoría, del señorío de Tizatlán, fue así como el 13 de septiembre de 1591 quedó asentada el acta de fundación del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, el cual tomaba su nombre del patrono principal del señorío del que provenían los indígenas. Ahora tocaba a Urdiñola dar cumplimiento a las capitulaciones, sobre todo en lo referente a la repartición de la tierra, a la organización del cabildo tlaxcalteca, el abastecimiento del agua, la delimitación del terreno de la Iglesia de San Esteban y del convento de los frailes.
El historiador Tomas Martínez Saldaña asegura que las familias que llegaron a fundar el reciente pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala estaban conformadas de la siguiente manera: 40 matrimonios con hijos, 40 parejas sin hijos, dos viudos con niños y catorce solteros. El barrio denominado Santa Ana responde a la necesidad que el pueblo tlaxcalteca tuvo de conservar su genuinidad, pero primero el perímetro fue cementerio.
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