Coahuila
Por
Redacción
Publicado el lunes, 14 de abril del 2014 a las 13:01
Isabel Ortega | Ramos Arizpe.- El susurro de un viento seco acompañado del rugido, ocasional, del tren, inundan las paredes del Siete Leguas, cantina de rememoraciones revolucionarias y de gran valor turístico para Paredón, Ramos Arizpe.
Pieles de animales salvajes y enormes cabezas de toro visten el lugar donde la historia se impregna en las paredes repletas de retratos de Pancho Villa, el caudillo del norte, aquel empistolado justiciero que cabalgaba sobre su preciadísimo caballo, el Siete Leguas, homónimo de esta cantina arrinconada en el desierto coahuilense.
En la empolvada barra reposa don Gaspar Duarte, antiguo ferrocarrilero y ahora encargado de esta parada turística.
SIEMPRE FUE CANTINA
Hace 23 años, el hijo de don Gaspar, Érick Duarte, aficionado de la figura de José Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa, compró una de las cantinas del pueblo, a donde sólo acudían hombres.
La decoración del lugar, reducida a imágenes pornográficas, se transformó poco a poco en un bar rústico que resultó, al paso de los años, en una mezcla de poesía visual histórica con algo de kitsch, al puro estilo mexicano.
“El dueño de la cantina es muy aficionado a Pancho Villa.
“Él no se pierde una corrida de toros en la Ciudad de México, todas esas cabezas de toro que ves ahí, las ha traído de la Ciudad de México”, apunta don Gaspar.
Érick encomendó a su padre, quien recién se había jubilado, a que estuviera al frente del Siete Leguas, que hoy en día tiene fama en todo Coahuila y diversos estados de la República.
“Esta cantina, por lo que ves aquí, es muy visitada por gente de afuera, ya sea sábados y a veces días festivos.
“La gente de afuera viene de Monterrey, Santa Catarina, García, Ramos Arizpe, Saltillo, Monclova, hasta Piedras Negras y de mucha partes han venido”, señala.
TURISTEANDO CON POLÍTICOS
En estas tierras donde se libró la famosa Batalla de Paredón, que Pancho Villa ganó para destronar el gobierno de Victoriano Huerta, todavía llegan figuras de la vida política mexicana.
De entre la lista de funcionarios que han acudido están el ex gobernador de Nuevo León, Fernando Canales Clariond, varios de los alcaldes que ha tenido Ramos Arizpe, y el ex gobernador del estado Humberto Moreira Valdés.
Las visitas del ámbito político no desencajan en la rutina de don Gaspar, pues desde 1963 se ha encargado de recibir a candidatos de campaña para exponerles las necesidades del pueblo.
“Vino como candidato Braulio Fernández Aguirre, a Gobernador del Estado de Coahuila, Eulalio Gutiérrez Treviño, Óscar Flores Tapia, José Francisco Madero, José de las Fuentes, Eliseo Mendoza, Rogelio Montemayor, Enrique Martínez, Humberto Moreira.
“A todos les he pedido una fuente de trabajo para que nuestros hijos no emigren a otros lugares, que nuestros hijos tengan una fuente de trabajo aquí en Paredón, y aquí mismo que puedan ser felices aquí con su familia y desgraciadamente nunca nos han puesto una fuente de trabajo”.
LA HISTORIA NO SURTIÓ EFECTO
“La Revolución no nos ha hecho justicia”, suspira don Gaspar haciendo alusión a la batalla más importante ocurrida en el norte del país, en contraste con la situación actual que vive la tierra que lo vio nacer hace 63 años, “un 27 de noviembre de 1943 a las 9:30 de la mañana”.
El encargado del Siete Leguas está consciente de que la fortuna no le sonríe a todos en su pueblo, pues en la solitud del desierto y la lejanía de las urbes los apoyos y atenciones no llegan con tanta frecuencia como el hambre y la enfermedad.
“Yo soy diabético y gracias a mi padre Dios, al pasito, pero aquí sale para sacar el medicamento, tengo 23 años con la diabetes, lo mismo que con la cantina y lo mismo que tengo de jubilado”.
Don Gaspar reconoce que es necesaria, y urgente, la generación de una fuente de empleo en Paredón, petición que realizó años atrás a Humberto Moreira, a quien le expuso: “nuestros hijos en ocasiones emigran a los Estados Unidos con el sueño americano y desgraciadamente en ocasiones nos los han regresado en un ataúd”.
Como nativo de Paredón, don Gaspar ama a su pueblo, su segunda familia, por lo que solicita a autoridades que los recuerden y no los dejen a la deriva en temas como salud, empleo y seguridad.
“El problema más grande que tenemos ahorita aquí en la comunidad es la seguridad.
“Aquí nosotros dormíamos con las puertas abiertas, aquí nosotros dormíamos con la cama en el patio, ahora, mal se hace noche cuando ya estamos todos recogidos.
“Desafortunadamente tenemos 8 meses de que no contamos con ningún policía, después de que nosotros teníamos 12 policías aquí en la comunidad”.
Mientras tanto, resuenan aún los ecos de la batalla, el tren, los rumores de las polvaredas enamoradas de las hierbas secas de Paredón, el hogar del Siete Leguas.
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