¿Recuerda usted a esos 10 mineros que quedaron atrapados en las entrañas de un pocito de carbón en Sabinas, el 3 de agosto? ¿Recuerda usted el férreo compromiso de las autoridades de hacer hasta lo imposible por rescatar sus cuerpos?
Bueno, pues resulta que ese férreo compromiso resultó ser nomás que retórica, una expresión, en principio aparentemente sólida, en respuesta a los airados reclamos de familiares que vieron pasar semanas sin que en realidad se pudiera hacer algo por estos 10 mineros que quedaron en una tumba de agua en El Pinabete.
Los trabajos de rescate fueron encomendados al director de la CFE, Manuel Bartlett, quien asumió públicamente la responsabilidad de sacar adelante la tarea… pero al parecer se le olvidó.
Resulta que estos trabajos fueron suspendidos, ya que simplemente no se ha pagado al contratista que hacía el tajo. Así, el contratante no ha recibido el pago por parte de la Comisión Federal de Electricidad para realizar estas labores, y pues harto de que no se cumpliera lo pactado, sacó su maquinaria del lugar.
En estas semanas se logró avanzar en el tajo solo 10 metros y con este contratiempo de que la CFE olvidó que se debe pagar por los servicios contratados, pues parecería imposible que se cumplan los plazos fijados por la propia autoridad federal para rescatar los cuerpos.
En fin, otro ejemplo de la solidez de compromiso que se asume para salir de coyunturas, algo así como lo que sucede en Pasta de Conchos, que pese a la promesa presidencial, pues realmente no se avanza nada.
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