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Ruta Libre
Publicado el lunes, 26 de diciembre del 2016 a las 16:25
Saltillo, Coah.- El mercado de fuegos artificiales de San Pablito, en Tultepec, Estado de México, estaba considerado el más seguro de Latinoamérica. El martes de la semana pasada explotó, dejando 33 muertos y 72 heridos. Si ese era el más seguro, ¿qué se puede esperar de todos los instalados en el resto de la República?
Mientras en México seguían atendiendo heridos y determinando el motivo de la tragedia, trasladando quemados a Texas o salvando la vida a los más graves, a 107 kilómetros de Saltillo, allá en el municipio de Apodaca, en Nuevo León, dos sujetos lanzaron bombas molotov dentro de las instalaciones de la Feria del Cohete.
Las bombas que arrojaron no hicieron explosión, pero de haberlo hecho, la tragedia sería doble, justo a una hora y media de la Región Sureste de Coahuila, donde también se instala cada año un mercado de fuegos artificiales a las afueras del municipio de Arteaga.
Durante la semana, autoridades acudieron a revisar las instalaciones del polvorín coahuilense, y aseguran que todo está en regla. Lo mismo dijeron del mercado de San Pablito las autoridades mexiquenses.
Lo más grave es que la venta de este tipo de artefactos de peligroso manejo y almacenamiento todavía no está lo suficientemente regulado, pues la Sedena permite que un solo ciudadano pueda comprar hasta 10 kilos de cohetes explosivos.
Diez kilos de cohetes explosivos en un hogar de Saltillo, Arteaga o Ramos Arizpe, son suficientes para destruir media cuadra de viviendas y matar a una veintena de personas. Si quienes los venden no están suficientemente preparados para tenerla segura, menos lo estarán los ciudadanos que los compran.
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