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Redacción
Publicado el miércoles, 1 de octubre del 2014 a las 14:01
Saltillo, Coah.- Las efemérides saltillenses tienen una fecha muy dolorosa que aún pesa en nuestro ánimo. Fue un 5 de octubre de 1972 a las 11:30 de la noche cuando sucedió el trenazo, que vino a enlutar a muchas familias; se calcula que fueron casi mil fallecidos en el trágico accidente de Puente Moreno, a unos 10 kilómetros al sureste de la ciudad. Los peregrinos venían del Real de Catorce y regresaban de visitar a San Francisco, santo patrón que se venera en ese pueblo del norte potosino.
Las causas se discutieron mucho como fallas en las vías, se quiso inculpar a los maquinistas que se decía iban en estado inconveniente, y después del peritraje resultó que no fue así.
Lo cierto es que cuando uno visita el lugar siente de inmediato el ambiente muy triste. Hay cruces sembradas puestas por los deudos de los difuntos acaecidos en el fatal accidente. Pero en otro orden de ideas es de señalar lo que varios pastores y campesinos que viven en las cercanías del lugar refieren a manera de consejo.
Veamos lo que sostiene don Zenaido, quien por el año de 1992 fue testigo de algunos hechos sobrenaturales.
“Una tarde, casi de noche, hacía un viento muy frío, regresaba con mis cabras cuando al pasar por el lugar empecé a oír detrás, por las cruces de los difuntos, unos como lamentos, quejidos como de personas, muy dolientes y estrujantes. Al voltear hacia atrás me pareció ver como sombras, siluetas de figura humana como flotando y desplazándose”.
Otro campesino refiere lo siguiente:
“Una mañana muy temprano, eran como las 5, aún estaba oscuro, me encaminaba para La Palma. Me dirigía por el lugar cuando escuché como un choque y un fierrazo muy fuerte, junto a una especie de resplador muy intenso de llamas, que enseguida se fue desvaneciendo; me entró mucho miedo pues parecían oírse muchos gritos apagados como de gente. Lo único que acerté fue caminar muy rápido, alejarme del lugar, después supe que a un compadre le había sucedido igual”.
Incluso sobre este asunto de apariciones y sensaciones de hechos paranormales como repeticiones extratemporales de aquel trágico accidente se han escrito en la prensa varios reportajes que han recogido versiones más o menos semejantes a las aquí relatadas, que le dan más bien un toque de continuación a un hecho trágico en los anales saltillenses.
La temática de esta narración obedece en gran parte a la petición del público lector a insertar en esta obra un detalle que habrá de permanecer en nuestra historiografía a través del tiempo.
El tren de la muerte
La historia relata que el 4 de octubre cerca de mil 900 feligreses de la capital de Saltillo, acudieron a Real de Catorce, San Luis Potosí, a celebrar a San Francisco.
Un día después, a su regreso en el tren sufrieron un accidente que enlutó a todo el estado y que conmovió a todo México y el mundo, tras la muerte de cientos, aunque otros dicen que fueron miles de feligreses los que perecieron en el percance, y que las autoridades de aquella época minimizaron el asunto.
Las causas del percance son distintas: algunos dicen que fue porque la máquina que arrastraba cerca de 25 vagones de pasajeros, todos con sobrecupo, se quedó sin frenos, otros, que porque el maquinista y los otros encargados se encontraban ebrios y con mujeres a bordo; el exceso de velocidad, o que las unidades eran consideradas chatarra.
A la fecha, todo sigue siendo un misterio, aunque la versión oficial fue la velocidad a la que se desplazaba la máquina.
Se dijo que en cada vagón cabían 80 personas sentadas cómodamente, aunque corrió la versión de que pudo haber más de 100 personas en cada unidad, ya que hubo una sobreventa de boletos para el traslado a Saltillo.
El accidente fue reportado a las 23:25. La locomotora que arrastraba toneladas de acero con feligreses a bordo, se descarriló en una curva ubicada en Puente Moreno. Según los expertos, el tramo era para desplazarse a unos 60 km/h, cuando la máquina registró una velocidad de 120 km/h.
» Han pasado casi 42 años y parece que el accidente ferroviario en el paso conocido como Puente Moreno ha quedado para la historia. A la fecha, el lugar luce desolado, se ha convertido sólo en un paso de automovilistas y peatones que viven al poniente de la ciudad, los cuales hoy en día desconocen el percance en el que murieron tripulantes provenientes de Real de Catorce.
» La historia relata que más de mil 900 almas viajaban en el tren peregrino, tras acudir a Real de Catorce, en San Luis Potosí, las cifras de muertos son desconocidas hasta la fecha; hablan de cientos, otras de miles, pero nunca se supo la verdad con exactitud.
Saltillo unido
Habían pasado tres días del percance registrado el 5 de octubre de 1972, y la noticia aún era internacional. El trenazo en Puente Moreno estaba en boca de todos a nivel nacional y estatal.
Condolencias por parte del presidente de la República Luis Echeverría Álvarez, el propio papa Juan Pablo VI envió un mensaje a la comunidad saltillense lamentando el accidente en el que murieron cientos de personas, cuerpos de los cuales fueron rescatados y otros se quedaron bajo los fierros retorcidos.
La cifra se hablaba de 152 muertos y mil 11 heridos, según información proporcionada por el entonces alcalde Arturo Berrueto González, y que salió publicada en los medios impresos locales de aquel entonces.
En el pasado
Todo ha quedado en el pasado, y hoy sólo persiste el recuerdodel fatídico percance con algunas cruces en el lugar; no hay rezos, no hay memoria de aquel accidente.
“Conozco la historia porque aquí la gente la cuenta, pero en sí, no sé como estuvo, nosotros tenemos algunos 20 años de vivir aquí, yo estaba muy chica”, comentó Rosario Estrada, quien vive a unos metros de donde están las cruces colocadas como homenaje a los La gente recuerda el hecho más por las historias que se cuentan. Las leyendas, historias de aparecidos, de quejidos que se escuchan por la noche, son muy comunes en la gente que vive al poniente de la ciudad, cercana a donde fue el accidente, pero no por la tragedia que dejó en luto a Saltillo, y que a su vez puso el nombre de la capital del estado a nivel internacional, sino por registrarse el peor accidente ferroviario en la historia de la ciudad.
“Sabemos que hubo muchos muertos, inclusive se dice que algunos cuerpos no fueron recuperados, ahí quedaron bajo los fierros o enterrados, pero es lo que cuenta la gente, como los que se aparecen ahí en las vías”, agregó la mujer.
Año con año la historia viene a menos, cada vez son pocas las personas que aún recuerdan este accidente y que estuvieron en el lugar, la mayoría es gente adulta que participó en el rescate, o que recuerda por los periódicos aquel acontecimiento que sucedió cuando aún eran unos jóvenes.
El sitio se ve desolador, a un costado del lugar del accidente se han levantado algunas viviendas, pero ajenas al percance. Las tumbas llenas de hierbas, y sucias, anuncian que hace algunos años fueron colocadas como recuerdo de alguien en vida, que quizá hoy ya fue olvidado.
“La gente a lo mejor ya ni vive, hace mucho tiempo que no veo gente que viene a dejar flores o a limpiar, aquí poco sabemos de eso, los que conocen se fueron a vivir a otro lado, porque dicen que esta zona estaba muy poco poblada, había unas cuantas casas pero lejos del accidente”.
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desaparecidos.
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