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| En casa las adolescentes comparten cómo es su día: nunca están quietas. Foto: Zócalo | Agencia Reforma

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Elsa y Lupita, las siamesas de Nuevo León desafían pronósticos médicos, cumplen 13 años

  Por Agencia Reforma

Publicado el domingo, 18 de septiembre del 2022 a las 12:41


Cuando nacieron le daban tres meses de vida. Sin embargo, el pasado 2 de septiembre Elsa y Lupita cumplieron 13 años

Monterrey, NL.- “Es que las dos somos diferentes”, dice Elsa y luego ella y su hermana Lupita comienzan a enumerar sus distintos gustos, actividades y carácter.

Unidas en un mismo cuerpo, ambas están sentadas en una silla de madera adaptada a sus medidas que les hizo su papá, Apolinar Sánchez, de 51 años, trabajador de la construcción.

Al entrar a la casa de estas hermanas siamesas en Santa Catarina destacan imágenes religiosas de diferentes tamaños en varios altares: para esta familia la fe en Dios y la esperanza son inquebrantables.

Cuando nacieron le daban tres meses de vida. Sin embargo, el pasado 2 de septiembre Elsa y Lupita cumplieron 13 años.

Las hermanas están unidas por el estómago, colon y genitales.

“Pienso que todos venimos con un propósito, yo digo que el de ellas aún falta que se cumpla, son muy inteligentes”, dice su mamá Facunda Flores, de 47 años.

Ya son unas adolescentes más desenvueltas, muy platicadoras e independientes. Caminan por la casa, ayudan en la limpieza y se ponen de acuerdo en horarios para hacer las actividades que a cada una le gusta.

“A mí me gusta mucho hablar otro tipo de idiomas, como el turco”, cuenta Lupita, quien ha aprendido frases en esos idiomas con el traductor de Google. “Yo estoy practicando el turco, el catalán y el portugués”.

Pero Elsa no tiene ese mismo interés.

“Es que yo soy como una señora”, expresa Elsa, “a mí me gusta limpiar, recoger, si está algo mal, lo quito y lo limpio. Y a mí me gusta hacer origami, a mí me salen muy bien los origami”.

-¿Y a ti te gusta eso Lupita?, se le pregunta.

“No, porque me estreso”, responde.

Lupita trae las uñas pintadas de un tono marrón. Elsa, no.

“Es que a mí no me queda traer las uñas pintadas”, contesta Elsa y luego Lupita interrumpe: “a mí no me importa si no me queda, yo me las pinto”.

Estas hermanas nacieron el 2 de septiembre del 2009 en el Hospital Universitario.

Para ese entonces se habían registrado tres nacimientos de siamesas en Monterrey, pero sólo sobrevivieron unos días.

El caso de Elsa y Lupita salió a la luz pública tres meses después de que nacieron cuando sus papás pidieron ayuda económica ante los incontables estudios médicos que necesitaban y una larga cuenta del hospital por el tiempo internadas.

Por años la historia fue mediática. En tres ocasiones intentaron separarlas, pero siempre surgieron complicaciones de salud en las siamesas que frenaban los procedimientos.

En noviembre del 2012 sus padres declararon a EL NORTE que decidieron no separarlas porque, de acuerdo a los médicos, existía un alto riesgo de que Lupita falleciera.

Desde 2017 la familia optó por llevar un perfil más bajo con las niñas para evitar que fueran víctimas de burlas.

“Ellas ya saben leer, si ven algo ahí (negativo) lo leen y yo no quiero que se sientan mal o que la gente diga o si suben algo a redes sociales, ellas se dan cuenta”, explica Facunda.

“Yo tengo Face y se me ocurrió poner la foto de ellas de portada, entonces como cinco personas hicieron unos comentarios de ellas y quité la foto. Hicieron comentarios feos, la gente no piensa: ellas son niñas”.

Apolinar y Facunda, quien labora en una empresa, trabajan de lunes a domingo para sacar a adelante a las siamesas y a sus dos hijas mayores, Karla, de 18 años, y María Fernanda, de 16.

No cuentan con ningún apoyo del Gobierno. Los papás comentan que siempre que el caso se hacía público las autoridades se acercaban, pero apenas se quitaban los reflectores, el apoyo desaparecía. Llevan años en el olvido de autoridades.

Su familia volvió a abrir las puertas de su casa para dar testimonio de la lección de vida que son estas hermanas y comparten que tienen un sueño: una foto con el Perro Sultán, mascota oficial de los Sultanes de Monterrey.

Apolinar nunca se pierde los partidos en la televisión y las niñas siempre lo acompañan. Así surgió el deseo de ellas.

“Le he dicho a mi papá que yo quiero ver al perrito Sultán”, dice Lupita. “El sueño mío es, si es mejor, darme todas las firmas de los jugadores en una pelota”.

Ambas anhelan ir al estadio a un partido de Sultanes.

El papá se conmueve al recordar los difíciles primeros años.

“Trato de jugar con ellas, disfrutarlas lo más que se pueda, ¿por qué? porque para mí es una bendición que estén conmigo. Me siento muy feliz con ellas”, comparte.

“Fue muy pesado al inicio cuando el doctor de turno me dijo: ‘¿Saben qué?, pasen a despedirse de las niñas porque una ya falleció, ya nada más está viva una, entonces pasen a despedirse con ellas porque no tarda, en una o dos horas, va a fallecer la otra'”, recuerda.

El nombre completo de sus hijas es Elsa Guadalupe y María Guadalupe, en agradecimiento a la Virgen de Guadalupe.

Las hermanas tienen una tercera pierna que no apoyan, pero les causa pesadez. Los papás quieren que las adolescentes sean operadas para retirarles esa extremidad, pero no cuentan con los recursos económicos para el procedimiento.

Elsa y Lupita estudian segundo grado en la Secundaria 28 Constitución Mexicana, en San Pedro 400. Toman clases en línea y actualmente analizan el mejor modelo educativo para las adolescentes.

Facunda indica que tal vez puedan comenzar de forma híbrida, pero el plantel necesitaría contar con las instalaciones que requieren sus hijas.

Cursaron la primaria en la Escuela Primero de Mayo, en Santa Catarina, donde incluso les habilitaron un baño exclusivo.

En casa las adolescentes comparten cómo es su día: nunca están quietas y confiesan que abrieron un canal de YouTube, mismo que su mamá les pidió cerrar de inmediato. Tienen un celular y una laptop para las dos.

“Luego como Lupe no tiene mucha paciencia algunas veces quiere botar la computadora y pues no está bien”, comenta Elsa. “Lupe no es de paciencia”.

Lupita responde casi siempre primero que Elsa, pero Elsa enseguida comenta: “No hacemos de que un futuro, no, no”.

Interviene Lupita: “Ahorita yo no me concentro en eso (el futuro), a lo mejor cuando entre a la prepa sí me va a preocupar, porque la misma carrera que Elsa va a escoger yo también, las dos tenemos que elegir una para las dos”.

 

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