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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 17 de febrero del 2026 a las 00:43
Ciudad de México.- Elon Musk metió dos de sus empresas en un concurso militar reservado: SpaceX y su filial de inteligencia artificial xAI figuran entre el grupo selecto de compañías que disputarán un premio de 100 millones de dólares para desarrollar tecnología de enjambres de drones autónomos controlados por voz. Así lo revelaron fuentes citadas por Bloomberg bajo condición de anonimato.
El programa, lanzado en enero por el Departamento de Guerra de EU, tiene una duración de seis meses y un objetivo concreto: crear un software capaz de traducir órdenes verbales de mandos militares en instrucciones digitales que coordinen simultáneamente múltiples drones, tanto aéreos como marítimos, operando en modo enjambre y con capacidad para perseguir objetivos de forma autónoma.
El proceso se dividirá en cinco fases, desde el desarrollo del software hasta pruebas con plataformas reales. El uso previsto es explícitamente ofensivo.
En paralelo a su participación en el concurso, xAI inició una campaña de contratación de ingenieros con acreditaciones de seguridad “secreta” para trabajar con contratistas federales. No es su primer acercamiento al mundo militar: la compañía ya había firmado acuerdos con el Pentágono para integrar su chatbot Grok en sistemas gubernamentales y para incorporar sus herramientas de inteligencia artificial a estructuras castrenses.
SpaceX, proveedor histórico de cohetes y satélites de comunicaciones e inteligencia, da ahora un paso más allá al adentrarse en el desarrollo de software para sistemas ofensivos, un terreno que hasta ahora no era su campo habitual.
El proyecto refleja el creciente interés del Pentágono por implementar la inteligencia artificial en decisiones operativas de combate. Sin embargo, la iniciativa ha generado inquietud incluso dentro del propio Departamento de Guerra: expertos y funcionarios advierten sobre los riesgos de utilizar modelos generativos en decisiones militares sin intervención humana directa.
La posición pública de Musk en este asunto resulta, cuando menos, llamativa. El empresario se ha declarado en favor de prohibir las armas autónomas ofensivas, aquellas capaces de seleccionar y atacar sus propios objetivos sin que un humano apriete el gatillo. Su participación activa en este concurso apunta, sin embargo, en dirección contraria.
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