Piedras Negras
Publicado el lunes, 8 de marzo del 2021 a las 04:18
Piedras Negras, Coah.- En el Piedras Negras en el que nació, creció, ha formado una familia y se ha desarrollado profesionalmente, Norma Treviño destaca que en cada núcleo familiar hay una gran mujer que apoya, motiva y forma buenos ciudadanos.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, destaca que en su vida ha aprendido mucho de mujeres a las que admira, principalmente sus abuelas Lucy Waters de Galindo y Delfina Earnshaw, así como a su mamá Norma Lucille Galindo de Treviño.
Destaca que las mujeres son un gran ejemplo de trabajo, generosidad y solidaridad, por ello es importante que sigan siempre sus sueños que quieren y busquen oportunidades mediante la superación y salirse de la zona de confort.
“ Salgamos a luchar por nuestros sueños”, resalta.
Norma Lucille Treviño Galindo nació el 15 de noviembre de 1963 en la tierra de la que se siente orgullosa: Piedras Negras.
Hija del ingeniero Elías Sergio Treviño Earnshaw y de doña Norma Lucille Galindo de Treviño de quienes recuerda el gran amor que le dieron a ella y a sus tres hermanos.
“ Siempre me acuerdo de mis papás con cariño y amor, siempre muy apapachada, me ponían mucha atención”, destaca.
Estudió en el Colegio México desde preescolar y hasta que terminó la primaria, pues estaba a sólo unas cuadras de su casa.
Luego entró a la Escuela Secundaria Técnica 5 y al concluir su secundaria se fue a Monterrey a estudiar la preparatoria en la UDEM con sus tres hermanos quienes ya estudiaban en el ITESM.
Posteriormente entró a la Universidad Regiomontana, donde estudió una carrera nueva para esos tiempos, la Licenciatura en Hotelería y Turismo.
Recuerda la formación que sus padres le dieron, su mamá doña Norma enfatizaba en que se portara bien, ser una buena persona y ayudar a quienes lo necesitaran.
Con su papá el ingeniero Elías Sergio era muy apegada y había mucha unión, característico en su familia.
“ Ella me daba mucha seguridad, mucha ternura, mi papá también mucha seguridad, me decía tú puedes atrévete, por lo que íbamos a Monterrey, él me daba el carro que me atreviera a manejar en carretera, mi mamá era más en el lado del corazón y más tierno”, expresa al momento de recordarlos con mucha nostalgia y lágrimas en sus ojos.
Mujeres de gran valor
Si bien para Norma Treviño su padre el ingeniero Elías Sergio Treviño fue sin duda la figura que quizás predominó en su formación durante toda su vida, las mujeres de su familia dejaron también gran enseñanza.
Recuerda a su abuelita Lucy Waters, quien era de Colorado, Estados Unidos. Conoció a su abuelo cuando él se fue a estudiar la carrera en el vecino país, era el ingeniero minero Carlos Galindo.
Fue en Denver donde se conocieron, se casaron y se vinieron a vivir a Piedras Negras, su abuela con escasos 15 años de edad, sin saber español, luego se fueron a vivir a Palaú y fue donde aprendió a hablarlo. Su abuela era de mucha disciplina.
Por otro lado, su abuela paterna Delfina Earnshaw, aunque sí era un contraste con su abuela Lucy, fue una mujer de mucho trabajo, fue dueña de la Maternidad Delfina y era una mujer muy fuerte, dura y franca, pero con la que siempre podía contar.
Norma Treviño no sólo destaca a las mujeres de su familia, de quienes resalta ha logrado aprender mucho, pues también en su vida le ha tocado conocer grandes féminas en sus años de trabajo, como servidora pública y con sus amigas.
Trabajo y familia
Luego de terminar su carrera en Monterrey, Norma Treviño se quedó a trabajar ahí mismo en la Sultana del Norte, donde primeramente entró haciendo su servicio social, luego ya en la nómina.
Regresó a Piedras Negras y en 1984 empezó a trabajar en el Autel Río, de donde a la fecha es gerente general.
En 1984 se casó con Fernando González Franco, quien vivía a sólo tres cuadras de su casa y con quien tuvo a sus hijos Ana Paola, Fernando, Alejo y Franco.
En las mañanas trabajaba y en las tardes dedicaba el tiempo a sus hijos, quienes aparte de la escuela tenían diferentes actividades, principalmente enfocadas en el deporte, como se lo inculcó su papá el ingeniero Elías Sergio.
Y es que él fue quien le inculcó el correr: “Vete a caminar o correr, ponte los tenis, no hay excusas, nunca te pongas un horario, a la hora que sea”, le decía.
Desde 2009 es presidenta de la Oficina de Convenciones y Visitantes. De 2010 a 2013 fue directora de Turismo y Plaza de las Culturas; secretaria técnica del municipio de 2012 a 2013.
En 2014 se convierte en regidora del Ayuntamiento hasta 2017 y en 2018 fue coordinadora de Turismo Municipal.
Norma Treviño fue coordinadora en la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social del Estado en el periodo 2019-2020 y fue presidenta del Club Rotario Misión Piedras Negras.
Su padre
El ingeniero Elías Sergio Treviño Earnshaw fue para Norma Treviño un padre que dejó muchas enseñanzas en su vida y en lo profesional.
Su papá siempre corría carreras y ese ejemplo la arrastró a estar muy de cerca del deporte y gracias a ello es corredora recreativa.
“Una vez entré a una 21k, la ofrecí por mi mamá, ella tuvo problemas del corazón, le ponían diálisis y mi papá estaba parado en la banqueta viéndome y lo logré”, comparte.
Por ello, el ingeniero Elías Sergio cuando estaba enfermo antes de fallecer, esperaba poder ir al Paseo del Río a caminar.
“ Mi papá era de puras cosas positivas y era de atraer eso, lo positivo”, indica.
Su papá fue dos veces presidente municipal y recuerda que desde la primera vez que estuvo al frente de la ciudad, cuando ella tenía sólo 10 años de edad, le aprendió mucho.
“ En la presidencia las puertas deben de estar siempre abiertas para la gente, el pueblo manda”, indica que le decía constantemente.
Vuelve a nacer
Un dolor en el pecho fue el inicio de uno de los momentos que quizás ha marcado mayormente la vida de Norma Treviño. El dolor hizo que fuera al cardiólogo, le iban a hacer una prueba de presión, electro y prueba de esfuerzo, pero luego se sintió bien y ya no fue.
Se encontraba en Saltillo por cuestiones de trabajo y empezó a sentirse rara, con dolor, pero quería asistir a la primera pelea de MMA de su hijo Fernando, quien era boxeador y había cambiado de disciplina.
Cuando regresó, se fue al doctor y luego de exámenes regresó a casa y checándose con el oxímetro que le habían recomendado, notó que bajó de 90 su oxigenación y se fue al hospital.
Era un miércoles 8 de diciembre, el viernes ya estaba muy grave y pensaban los doctores que era de los pulmones, pero no sabían que era el corazón.
“ Le dije a mi marido, no dejes que me muera y los doctores hicieron muy bien su trabajo, pues aquí estoy”, expresa.
Hubo un momento en el que ya iba a fallecer e incluso su hija estuvo presente cuando empezaron a revivirla.
Pensaron que había sido un infarto y llamaron al cardiólogo, luego al descubrir que no le dijeron que ya no, pero el cardiólogo ya estaba en la puerta y se dio cuenta que era a quien había atendido con anterioridad. Descubrió gracias a eso que tenía una válvula reventada.
“ Yo estoy muy agradecida con tanta gente, no cambiaría lo que me pasó, lo que viví, valoro a mi familia, a mis amigos, a la gente de Piedras Negras que ni me conocía y que rezó por mí”, indica.
“ Cómo no agradecer y devolverle a Piedras Negras lo que hicieron por mí”, enfatiza.
Norma volvió a nacer y esa Navidad le agradeció a Dios y a la Virgen de Guadalupe de la que es devota.
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