Por qué en la actualidad parece que ya no hay tiempo para el ocio. El constante estímulo de dopamina disparada por redes sociales nos ha desconectado de la realidad y obligado a creer que todo tiene que ser estético, lindo, y diseñado para triunfar. La capitalización del tiempo libre.
Al parecer ya no queda espacio para la mediocridad. Hacer algún “pasatiempo” sólo para pasar el tiempo, desconectar la mente y disfrutar el momento parece una cosa del pasado. Hoy todo se mercantiliza. Si no estas produciendo dinero no sirve. Si no vas a ser el mejor, ni siquiera lo intentes.
A la par de esta columna, llevo a cabo otro proyecto donde pretendo entrar ajedrez diariamente hasta alcanzar los 2mil puntos en Lichess, y he decidido documentar aquel proceso en tiktok. Han sido setenta y cinco días de esfuerzo constante donde he decidido vulnerarme ante la cámara y compartir mis emociones luego de dejarme piezas en el aire en partidas online o descalabrarme en la aguerrida lucha de los torneos presenciales.
La serie como producto de entretenimiento parece gustar, y a lo largo de estos meses he conseguido más de cuatro mil interesados en seguirla para ver si es que algún día logro la anhelada meta de los dos mil. Por otro lado, también he recibido el cuestionamiento recurrente de por qué no me esfuerzo más para jugar mejor, para titularme, para ganar siempre. Etc. Etc.
Parece que no queda espacio en el mundo para los jugadores aficionados. ¿Deberíamos sentirnos avergonzados por jugar mal? ¿Por no prosperar?
Por qué no podemos simplemente disfrutar el viaje y la aventura. Si bien es cierto que hay talentos natos que con el mínimo esfuerzo consiguen resultados notables, o personajes aguerridos que con un mínimo de suerte y un montón de voluntad son capaces de superar todos los obstáculos, por qué no podemos aceptar que hay personas que disfrutamos solo el pasatiempo para ejercitar la mente un rato sin pensar en pendientes relacionados al trabajo, pagar facturas o limpiar la casa.
A pesar que mis vlogs documentales incluyen todas mis facetas como asalariada en una constructora, ama de casa que limpia su hogar o una mujer con vida social que sale de paseo cada tanto, aun así hay personas esperando ver los resultados de un jugador profesional que se toma el ajedrez en serio y como forma de vida (¡aunque los verdaderos profesionales entenderán que dos mil puntos en plataforma es una cantidad muy modesta!).
No pretendo usar este medio para quejarme ni mucho menos para rendirme, sólo me parece interesante compartir mi forma de ver la vida. No siempre tenemos que ser el mejor, a veces basta con sólo ser.
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