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En la casa de Sabines

Por Guadalupe Loaeza

Hace 4 dias

Yo no sabía que estaba enamorada de Jaime Sabines. Lo supe cuando fui a entrevistarlo a su casa en 1997 a lo largo de poco más de 40 minutos. Entonces mi programa “A través del espejo”, dirigido y producido por Alex Weisz, se transmitía todos los domingos a las 9:00 de la noche. He aquí algunas cosas que me dijo el poeta cuyo centenario celebramos el día de ayer, 25 de marzo.

-¿Qué es la poesía?

-No sé si me atrevería a contestarla. Todos los poetas durante siglos han tratado de definir la poesía, pero la poesía es indefinible por su naturaleza. Tal vez podamos hacer una aproximación a una definición. Para mí, lo que es la poesía es el retrato, es un testimonio de la vida (…) Si hablo del amor o del dolor o de la muerte o de la angustia o de la soledad, pretendo hablar de la soledad, del amor y de la muerte de todos los demás. La poesía debe ser eso, un testimonio.

“Yo no me atrevo a corregir un poema porque la gente de hoy es diferente a la que fui ayer, diferente a la que seré mañana, y no tengo ningún derecho a corregir ningún poema, entonces los dejo tal como salieron. Claro, con la corrección simultánea que hago al acto de escribir, pero la poesía entonces es el retrato de un instante, el detener el tiempo, el detener la vida en un momento dado. De un sentimiento. De una emoción, absolutamente. En eso pienso que la poesía debe ser el retrato de una emoción, más que de una idea. Si tú ideologizas a la poesía, pues haces un tratado de filosofía, o de sociología, o lo que sea, menos poesía. La poesía es el intentar, el tratar de contagiar una emoción humana…

“Yo no soy retratista de costumbres, nunca lo he sido. Si mi poesía es popular, pues es popular a pesar de mí, porque yo no he tratado nunca de ser popular, ni de ser de una élite, yo simplemente he escrito poesía; que la mayor intención, la primera intención que tengo al escribirla es la de ser entendido, porque creo que la poesía es un mensaje de un hombre a otro hombre. No me gusta, jamás me ha gustado, la poesía hermética como se estila actualmente, la poesía que necesitas 20 llaves para abrir un cajón de poesía. Mi intención siempre ha sido la de comunicarme con los demás seres, siempre lo he dicho, que somos una especie de islas, cada quien dentro de su propia soledad, y que la poesía es un puente que tendemos de una isla a otra isla, de una persona a otra persona, de un ser humano a otro; entonces, mientras más gente llegue a mi poesía, más gusto me da. Y sobre todo que llega a muchos jóvenes.

-¿Qué son las cosas que te inspiran?

-Estamos viviendo en una época de desastre y no estimula para nada el acto creativo, al contrario, desestimula. Yo no sé, en este momento no puedo hablar de la época, porque la época ha sido para mí siete años de cama, de postración, operaciones quirúrgicas. Llevo 35, decía yo que ya debo de estar en el Récord Guinness, ¿verdad? 35 operaciones quirúrgicas, horrores de dolor, túneles de miseria horribles. Desgraciadamente coinciden estos 7 años de mi vida con estos 7 años de la vida política y social de México (1990-1997), en que ha habido muchos, muchos desaguisados. Pero en general, lo que me inspira a mí para escribir es cualquier suceso inmediato que tenga yo a la mano. Lo mismo puedo hablar del amor que de la alegría, de la soledad o de la muerte cuando me ha sucedido.

-¿Somos arquitectos de nuestro propio destino?

-Creemos que somos arquitectos de nuestro propio destino. Claro que las cosas ya están escritas y que tú simplemente las ejecutas. Es decir, y que tienes que trabajar para ejecutar esas cosas, que tienes que partirte la cabeza todos los días para ser tú misma. Eso es curioso, pero como que es una burla del mismo destino hacerte creer que eres enteramente libre. Haz lo que quieras, sin embargo estás en las manos del destino. Y tú gozas esa libertad, disfrutas, yo hago lo que quiero -así lo he hecho yo a lo largo de toda mi vida-. Pero en el fondo estamos sujetos a un dictado superior…

Antes de salir de casa de Jaime Sabines, la cual olía a poesía por todos los rincones, el poeta me regaló una flor. Para mí fue un gesto de amor. Pensé que estaba totalmente correspondida. Allí la tengo todavía entre las páginas de su libro. Ayer lo abrí y lloré mientras leía el poema “Los amorosos”.

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