Deportes Monclova
Por
Edson Rojas
Publicado el sábado, 2 de julio del 2022 a las 04:04
Monclova, Coah.- Entre 2003 y 2018, Juan Antonio Picazo vivió batallas épicas en los encordados de las arenas monclovenses y se convirtió en uno de los gladiadores más populares de la baraja local. Pero hoy, fuera de los reflectores y la parafernalia de la lucha libre, afronta la batalla más dura de su vida.
Postrado en una cama del Hospital Amparo Pape, el King Warrior se recupera tras sufrir la amputación de una parte del pié izquierdo. Las complicaciones de la diabetes que padece desde hace años lo han puesto contra la lona. Pero el miembro de la dinastía de los Guerreros confía en que reaccionará antes de la tercera palmada, luchará por su salud y saldrá con el brazo en alto.
“Ahorita estoy luchando contra esta enfermedad y le pido a Dios que me permita volver a caminar y poder ser el mismo otra vez”, dijo Picazo Ríos a Zócalo.
“Yo sé que sí la voy a vencer, porque soy un guerrero y voy a salir adelante. Mi sueño es volver a pisar un ring, pararme frente a la gente y oír sus gritos, sus porras, como antes. Le voy echar todas las ganas para recuperarme y a lo mejor pronto me verán de vuelta en el ring”, agregó.
El King Warrior dijo que tiempo atrás sufrió una herida en el pié izquierdo que se agravó a tal grado que se llegó a contemplar la amputación total del pié. Sin embargo, no fue necesario llegar a esa medida.
“Los doctores me salvaron el pié, porque en un principio me habían dicho que me lo iban a amputar todo. Me lo salvaron y me dijeron que era una segunda oportunidad para mi”, señaló el luchador.
Durante su mejor época deportiva, Juan Antonio Picazo fue un verdadero fenómeno de popularidad en la lucha libre local. El miembro de la dinastía que lideró el gran Guerrero Negro I (+), causaba llenos en todas las arenas locales.
Protagonizó rivalidades apasionantes con Rebelde Rojo y Azteca Warrior, ante los que protagonizó duelos de campeonato y apuesta. Picazo Ríos recibió su mote luchístico de su mentor, el gran Chacho Herodes, y también es recordado por la gran mancuerna que formó con Negro Villa.
“Viví muchas cosas bonitas en esa época. En donde sea que andaba la gente me saludaba, me pedían fotos, autógrafos, salía en los periódicos. Después murió mi mamá y eso me afectó mucho, caí en el alcoholismo y me vine abajo. Pero yo sé que muchos aficionados se acuerdan de mi y voy a volver”, finalizó.
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