Cd. De México

Publicado el sábado, 9 de abril del 2022 a las 09:36
Ciudad de México.- Miroslava Cisne requiere de un perro de asistencia para paliar los ataques de pánico y ansiedad que la abordan por la discapacidad psicosocial con la que vive.
La presencia de “Hailey”, su animal de apoyo, es necesaria incluso en los viajes del Metrobús, donde la usuaria sortea la falta de sensibilización por parte del personal de seguridad y de los supervisores para atender su caso.
En un recorrido realizado por REFORMA, se constató las barreras de accesibilidad que debe enfrentar Cisne para explicar el papel de “Hailey”, a pesar de que esta última porta un chaleco que la identifica como animal de apoyo emocional.
Durante el traslado, una policía de la estación Reforma de la Línea 1 comenzó a tomar fotos de Miroslava y su can, con el argumento de que el animal de apoyo tendría que viajar en una caja transportadora.
La usuaria debió explicar que, de esa manera, “Hailey” no podría cumplir su función.
En la estación Buenavista de la Línea 4 ocurrió una situación similar, a pesar de que en las instalaciones del lugar se observó un letrero que indica que los perros de asistencia tienen permitido el paso al interior de los autobuses. Ahí, una supervisora del Metrobús sostuvo también que la caja transportadora era necesaria.
“ El hecho de que llegue uno y ya habiendo revisado la credencial, ven al perro identificado, y hagan esto de ‘permítame, déjeme ver’ es como un balde de agua fría, obviamente no llegó al nivel de violencia que viví la primera vez u otras ocasiones pero es muy desgastante y además te ponen en riesgo porque esas situaciones pueden detonar una crisis”, explicó Cisne, quien con el acompañamiento de animales de apoyo pasó de tomar siete medicamentos al día a solo uno.
En contraste, en la estación Teatro de los Insurgentes, de la misma línea, no hubo problema para abordar luego de que mostró la credencial que acredita la discapacidad psicosocial con la que vive.
En tanto, en la Línea 7, una oficial, incluso, la acompaño al interior del Metrobús para solicitarle a otra usuaria que desocupara el asiento habilitado con espacios para perros guía y de asistencia.
Entre las situaciones más complejas que ha enfrentado, recordó la ocasión en la que un conductor del Metrobús se negó a avanzar si ella y su perro de asistencia no descendían de la unidad.
Sin embargo, otros medios de transporte no quedan exentos de estas barreras.
Cisne indicó que, de hecho, en espacios como el Metro estas restricciones, que también enfrentan quienes cuentan con perros guía o perros de alerta médica, son más notorias, por lo que, en su caso, ha dejado de utilizar el Sistema de Transporte Colectivo (STC).
Por ello, es necesario promover la elaboración de políticas que garanticen el acceso de los animales de asistencia a los medios de transporte, así como mejorar la capacitación del personal que labora en ellos.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en ZocaloApp-home2