Saltillo, Coah.- Los protocolos de revisión sanitaria de ganado para evitar la propagación del gusano barrenador han impactado de forma considerable en los costos de operación de los productores, quienes hasta ahora han logrado contener los precios para los distribuidores.
Lo anterior de acuerdo con Mario Calderón, secretario y vicepresidente de la Asociación Mexicana de Productores de Carne, quien, desde Torreón, en entrevista para Despega Con Chuchuy de Tele Saltillo, habló de los principales retos que enfrenta esta industria.
“Ha impactado bastante el problema que se tiene de gusano barrenador puesto que los costos se han incrementado porque hay más protocolos de revisión, más paradas para la revisión del ganado… esto nos implica, además de más costos en dinero, las mermas en los animales, el estrés que conlleva y el tiempo que implica”, dijo.
Explicó que, desde el sur del país, los filtros sanitarios llevan hasta 20 horas para una jaula cargada con ganado. Además, al llegar a los corrales, los animales son sometidos a otros protocolos de revisión sanitaria, animal por animal, con el apoyo de especialistas. Todo ello con el objetivo de que no se propague la enfermedad y el gusano se pueda erradicar como en los años 90’s.
“Sabemos que nuestras autoridades están trabajando en soltar la mosca estéril para evitar que siga proliferando este gusano, que, aunque se ha contenido en una medida, ha ido avanzando poco a poco”, externó.
Cabe recordar que, a la fecha, el gusano barrenador ha llegado a 20 estados de la República Mexicana, con mayor prevalencia en el sur del país, aunque ya con presencia en Nuevo León.
Por otro lado, se estima que el precio de la carne de res al consumidor final en México ha aumentado más del 16.5% en 2026, el mayor incremento desde 2019. Esto responde a múltiples factores: cambios en políticas de importación, sequías, inseguridad y la situación sanitaria del gusano barrenador.
Esta asociación está conformada por productores de carne de calidad mundial. Alrededor del 85% del ganado se queda en México, mientras que el 15% se exporta, principalmente a Estados Unidos, además de mercados como Japón y Corea.
Se trata del segundo eslabón en la cadena de producción de carne bovina, después de los criadores. Estos productores compran los animales para su engorda a base de granos y posterior sacrificio en rastros TIF y empacadoras certificadas.