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Redacción
Publicado el domingo, 29 de marzo del 2015 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Decidida a mantener intacta la honra de la familia, una mujer denunció a su hijo como el presunto asesino del taxista que murió lapidado en un despoblado de la colonia Blanca Estela, siendo así como agentes ministeriales lograron la detención del inculpado y su cómplice menor de edad.
Minutos antes de la medianoche, Juan Alberto Páez Muñiz llegó a su domicilio en el 704 de la calle Juchipila, en la colonia Analco II, y contó a su madre el bestial ataque cometido contra el ruletero, que habría matado para quitarle un celular.
Tras escuchar la confesión del individuo de 18 años, la señora notificó la situación a las autoridades, que instantes después arribaron al lugar donde la propia mujer entregó al presunto homicida.
Lo mataron para robarle el celular
Durante la madrugada, Juan Alberto Páez Muñiz se sometió al primer interrogatorio de las autoridades ministeriales, que con base en ello acudieron a otra vivienda del sector, donde aprehendieron al joven de 16 años que presuntamente participó en el artero crimen.
Trascendió que, tanto Juan Alberto como Josué, coincidieron en la versión de su declaración ante la Policía, que tendrá todo el fin de semana para reunir los elementos que les permitan consignar el caso ante instancias penales.
De la entrevista que se les hizo a los detenidos, también trascendió que el joven criminal supuestamente manifestó la forma cómo se dieron los hechos que culminaron en tragedia, reiterando que todo fue con el motivo del robo.
Aparentemente, los sujetos abordaron el vehículo de alquiler del hoy occiso en calles de la colonia Blanca Estela, la tarde del pasado miércoles, solicitando una carrera al chofer identificado como Adrián de León Mendoza que no se percató de que sus pasajeros se encontraban intoxicados.
Fue a la altura del rancho El Jaral Santa Ana donde los criminales amagaron al ruletero, propinándole algunos golpes, mientras le exigían su teléfono celular, así como el dinero en efectivo que tuvieran en esos momentos.
Durante el forcejeo, la víctima logró salir corriendo del auto, pero los ladrones lo empezaron a seguir, tirándole una lluvia de piedras que hicieron blanco en la cabeza del trabajador, quien cayó desplomado por uno de los proyectiles. Ya con el taxista a su merced, le dejaron caer varias piedras grandes en la cabeza, dejándolo sin vida en un predio despoblado, mientras se daban a la fuga con sus bienes en el vehículo de renta, que abandonaron minutos después en calles de la colonia Analco II.
Pero, el atrevimiento de los presuntos victimarios duraría muy poco, porque ya se encuentran en poder de las autoridades ministeriales, que en breve decidirán su situación legal con una posible consignación ante las instancias penitenciarias.
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