Clasificados
Por
Redacción
Publicado el domingo, 15 de marzo del 2015 a las 15:01
OMAR SOTO | Saltillo.- Todos los días, Francisco Báez llega a su taller para cumplir con uno de los oficios más representativos de nuestra ciudad: fabricar sarapes.
Viste unos pantalones de mezclilla, una camiseta gris y calza zapatos bajos, con los que puede trabajar cómodamente.
Su puesto exhibe sarapes con varios diseños, tamaños y colores.
Los mira detenidamente, hay recuerdos de sus padres en cada hilo tejido ya que ellos le enseñaron este oficio desde que era muy pequeño.
“Yo empecé a tejer desde los 11 años, conmigo ya van tres generaciones de tejedores en la familia. Puede decirse que soy el último de ellos en dedicarse a este oficio”, Para tejer ocupa hilos hechos de lana de varios colores, una “canilla”, que es una especie de carrete donde enreda los hilos, y una lanzadera, con la que abarca los espacios más grandes para el sarape.
El telar tiene un par de bloques de madera que sirven como pedales para mover los hilos que están conectados al telar. Son estos los que anudan los hilos de colores que formarán el sarape. Francisco sube un pie en cada uno de ellos, toma una canilla y la lanzadera, una con cada mano.
Comienza a pedalear metiendo entre el telar los hilos, que poco a poco se unen de izquierda a derecha. Don Francisco dice que todo es cosa de coordinación.
Comenta que los turistas extranjeros valoran más su trabajo y que a la gente de otras ciudades le llama mucho la atención el uso del telar.
Francisco Báez lleva 40 años dedicándose a tejer, oficio al que piensa dedicarse el tiempo que le quede.
ch
comentó.
Más sobre esta sección Más en Clasificados