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Publicado el martes, 22 de julio del 2008 a las 16:36
Acuña, Coah.- La unidad familiar y el amor por sus hijos es lo que distinguía a las familias González Ramírez y Ramírez Cruz, según los testimonios de sus amigos y familiares, quienes recuerdan que la alegría y la solidaridad siempre estaba presente.
“Era muy alegre, muy pachanguero, apegado a sus abuelos”, declaró con voz entrecortada un familiar de Abelardo, quien recordó que a los 17 años vino de su natal San Buena Ventura, para vivir en Ciudad Acuña, donde conoció a quien sería su esposa y con quien estaría hasta la muerte.
Aide es recordada como una mujer tradicional, sencilla, dedicada al trabajo y a su hogar, “estaba muy emocionada con su bebé, ella amaba mucho a sus niños”, dijo Josefa Camargo una de sus muchas compañeras de trabajo que la acompaño hasta su última morada, donde enfatizó “todos la queriamos por eso estamos aquí”.
Luz Mara no dejó de llorar y lamentar la muerte de los pequeños, a quienes “voy a extrañar, por que eran niños muy buenos y cariñosos” dijo mientras secaba sus mejillas con un pañuelo que dejaba ver la cantidad de lágrimas que cayeron en él.
La compungida joven expresó que los niños llegaban a jugar con ella en su estética, que eran juguetones y muy alegres como sus papás. Describió a la familia González Rico como “muy unida”.
Compañeras de trabajo de doña María Victoria, la mamá de Aide y Leticia, coincidieron en que era una abuela muy apegada a sus nietos y a sus hijos y muy bromista, “siempre nos tenía risa y risa”, comentó Beatriz Covarrubias, quien agregó que era “muy maternal” y que siempre les daba consejos.
Yolanda, Francisca y María, expresaron que doña Victoria pocas veces salía a pasear sin su familia, porque “era muy cariñosa y dedicada a sus nietos, por eso se los llevó”.
La recuerdan como una mujer muy trabajadora, “se quedaba tiempo extra, nunca fltaba y era muy puntual, comentó Frencisca, quien fue su compañera en la fábrica surante siete años.
Amigos del canal 18 de radio ayuda acompañaron a “la niña” como llamaban cariñosamente a Abelardo, quien aseguran que fue él mismo quien adoptó ese apodo como parodia de un personaje de televisión.
Sus amigos del taxi dicen que Abelardo tocaba el saxofón y así lo corroboró Jazmín, su prima quien fue una de las últimas que se despidió de la familia antes de ocurrir la tragedia.
Recordó que se despidió “con música, a él le gustaba tocar el saxofón y la guitarra y los estuvo tocando en la fiesta de la que venían”. Con nostalgia comentó que era muy entusiasta y que vivía con intensidad el presente, por lo que rara vez platicaron acerca de sus planes futuros.
Jazmín lamentó que parte de la familia de Abelardo, entre ellos su madre y dos hermanos no pudieron asistir al sepelio, por encontrarse radicando en San José California Estados Unidos y por las condiciones en las que se encuentra su señora madre después de recibir tan terrible noticia.
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