Espectáculos
Por
Nayely Reyes
Publicado el domingo, 3 de mayo del 2015 a las 14:03
Saltillo, Coah.- “Todo aislamiento es culpa”, dijo el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Para el profesor Rubén Quiriarte, personaje central de la novela “Retiro del Fuego” (Planeta, 2015), de Ernesto Murguía, el aislamiento (más bien forzoso) fue una suerte castigo y, al mismo tiempo, la puerta hacia la redención. El escritor mexicano habló con Zócalo sobre esta obra de suspenso donde, además de contar la historia del profesor, que es también la historia de sus padres, propone que uno de los protagonistas sea el encierro mismo.
Hace unos años Ernesto leyó una nota que narraba la historia de un anciano que fue encerrado en un baño portátil después de ser asaltado en Suiza. En una comida familiar, decidió contársela a sus padres, una profesora con 50 años de docencia y un comerciante. Su madre le comentó que en la escuela donde trabajaba había una cabina sanitaria tan lejana al edificio, que si encerraran a alguien ahí, nunca lo encontrarían. Así surgió la idea de la tercera novela del autor mexicano.
“Fue ahí donde me rebotó la idea: me dije ‘qué pasaría si un profesor ya viejo, un profesor ‘achacosón’, con problemas de alcohol, distanciado de su hija, abrumado por la muerte de su esposa, tocara su punto más bajo cuando sus propios alumnos lo encierran en una caseta de esas, entonces no tiene solo que enfrentar el calor, el frío, la deshidratación, el hambre, el encierro, la desesperación, sino también le permite confrontar a sus propios fantasmas y en última instancia, enfrentarse al asesino de su esposa’”, comparte el Construida con anécdotas familiares sobre la docencia y nutrida de la relación de más de 40 años que tuvieron sus padres, la novela confronta la idiosincracia de dos generaciones con diferencias abismales: el llamado “adulto contemporáneo” y los “millennias” (nacidos entre 1981 y 1995).
“La novela me permitió confrontar esas dos posturas, por un lado el profesor de la vieja guardia, con otros valores, con otros métodos también, confrontado con estudiantes actuales. Y esa es una de las partes padres de la novela, que tenga una amplitud de públicos”, dice. En “Retiro del Fuego”, la caseta es una metáfora del remordimiento y un acercamiento a la idea de la muerte. Su autor confiesa que durante la investigación que hizo para escribirla, se encerró él mismo en uno de estos lugares, por lo que no le parece extraño que el profesor empiece a imaginar a su amigo muerto.
“Durante la investigación que hice, yo mismo me encerré en una maldita caseta de esas durante un rato y no sabes qué infierno. Me encerré durante sólo tres o cuatro horas y no es que me estuviera muriendo, pero ahí iba. El calor, la sed, el olor, te empiezas a marear, te empiezas a sentir de la chingada.
“Traté de usar todos los elementos a mi alcance para que este espacio mutara. La caseta a veces crece, se modifica, cambia. Utilicé todos los recursos que pude para que el espacio mismo se convirtiera en un protagonista más”, explica.
Otro de los temas centrales de la novela es la existencia de un amor que sobreviva a la muerte, que él conoció de primera instancia en la relación de sus padres. Por ello está dedicada a la memoria de su padre, quien falleció hace poco.
“Mis papás estuvieron casados 40 y tantos años y me tocó ver su relación durante buena parte. Esa relación de amor que con los años se va convirtiendo en una especie de rutina, de comprensión, de convivencia. Que no es de fuegos artificiales, pero hay un inmenso afecto en esta rutina. Eso es parte de lo que quería retratar. Fue muy padre para mí poder recordar esos momentos, poder visitarlos de nuevo”, concluye.
profesor de 43 años.
EXORCIZANDO FANTASMAS
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