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Autor Invitado
Publicado el sábado, 7 de mayo del 2011 a las 21:04
México.- Es curioso lo que sucede con los videojuegos: desde que surgieron los primeros, toda representación de violencia y la interpretación del dolor como un medio de expresión plástica han sido totalmente válidas; los protagonistas pueden “echarse al plato” a chorromil personajes usando pistolas, cuernos de chivo, armas galácticas, cuchillos, golpes, bombas o hasta, como en Fatality, darles un golpe en la cabeza y sacarles la columna a sus adversarios, ganando puntos por la “hazaña”. Sangre a borbotones, tripas, sesos, humillaciones, violaciones, todo está permitido en los videojuegos, menos las expresiones eróticas.
Basta una escena muy velada de un encuentro erótico como la que se muestra en Mass Effect, de la empresa BioWare, que sugiere una relación lésbica entre una alienígena y una humana (hay que aclarar que el juego no incluye deliberadamente dichas escenas, sino que existe la posibilidad de provocarla>s —como revela el portal de internet VX—, pues en principio el protagonista que las viviría es un hombre, pero al ser posible personalizar por completo el sexo y apariencia de los personajes al principio del juego es posible dar lugar a dichos encuentros), para que el título sea catalogado como una producción llena de morbo gratuito.
Por detalles como éste, las empresas han sido muy cautelosas al momento de colar imágenes que vayan más allá de besitos o caricias supermustias. Algunos videojuegos, como Grand Theft Auto, se han atrevido a llevar a sus jugadores hasta table dances y a que contraten los servicios de prostitutas con las que después le den vuelo a la hilacha en un auto que no revela detalles, pero se sacude como poseído. Sin embargo, Jairo Calixto Albarrán (gran conocedor de este mundo relativamente desconocido para mí) me revela que hace tiempo fue posible conseguir el modo Hot coffee para el Grand Theft Auto: San Andreas, que permite que los personajes tengan sexo entre sí; los jugadores pueden modificar el ritmo del coito y elegir el ángulo de la cámara, lo que transforma el juego de autos en una parodia erótica en donde los personajes masculinos tienen sexo con los pantalones puestos y los femeninos sin ropa. En 2005, la entonces senadora demócrata por el estado de Nueva York, Hillary Clinton, anunció que daría una conferencia de prensa para “discutir soluciones legislativas para alejar a los jóvenes de contenido inapropiado en los videojuegos”, aludiendo a informes que le llegaron del GTA: San Andreas.
La cuestión es que siempre habrá un niño cerca del Wii, del Nintendo, del Xbox que, por desgracia, no esté bajo la supervisión de sus padres o cuidadores, y que pueda aprender o simplemente ver cosas que no entienda, que lo lleven a malinterpretar acciones, a creer que tal o cual situación es positiva cuando en realidad no es así (y me refiero lo mismo a “matar de a mentiritas” que ver a una pareja copulando).
Esta cuestión suele levantar ámpula y por ello las empresas están enfocando su entusiasmo erótico en los adultos. Ubisoft lanzó a principios de este año Party Night, videojuego para Wii anteriormente conocido como We Dare. El juego consiste en ir pasando, una tras otra, hasta 40 pruebas y minijuegos eróticos como comer manzanas boca a boca, carreras de azotes, bailes sensuales e incluso es posible retar a los oponentes a realizar un striptease. Hasta cuatro jugadores pueden disfrutar de la partida de manera simultánea.
Los que ya lo han jugado dicen que está aburridillo. Que 15 minutos después de empezar ya la cosa se repitió y aunque puede servir para romper el hielo al inicio de una velada, no pasa de ahí. Claro, los jugadores quisieran llegar a situaciones más excitantes que pudieran llevar a la realidad tras dejar el control, las cuales nunca aparecen.
En cambio, en Anime Noir (proyecto de Playskins que aún no sale a la venta), los jugadores deben usar sus poderes de seducción para poder disfrutar del cibersexo con otras personas. “En este juego, el objetivo es seducir —dice Melinda Klayman, una de las diseñadoras del juego—. Se trata de un lugar donde se pueden desempeñar roles y participar en actividades de cibersexo, es decir, todo lo que se hace en cualquier sala de chat”. Sus creadoras esperan vender el juego a los propietarios de sitios de todo el mundo que deseen agregar elementos que aumenten la cantidad de tiempo que el usuario permanece en el sitio.
Algo semejante está haciendo la empresa ThriXXX, especializada en animación porno 3D, la cual, utilizando la consola de Microsoft Kinect (una maravilla que detecta el movimiento de sus usuarios y se está usando incluso en propuestas artísticas de vanguardia), de Xbox, hace que el avatar que cruza la pantalla sea solamente una mano que acaricia a chicas guapas en diferentes ambientes, estimulando su libido digital. El desarrollo de este juego está en sus etapas iniciales, por lo que tarde o temprano el avatar podrá ser total y el simulacro sexual entre hombre y software concretará su fusión de forma verosímil.
El detalle que, en este caso, alerta: la videoconsola de Kinect está equipada con dos cámaras, incluyendo una infrarroja, lo que permite a los usuarios interactuar con el Xbox 360 sin hacer contacto físico, esto hace que pueda funcionar como una máquina de espionaje, ya que transmite datos, y con este tipo de juegos sexuales podría eventualmente convertirse en una máquina de pornografía infantil.
En Japón, país en donde el anime es el rey, existe una corriente de videojuegos eróticos llamado eroge. Surgió en plena década de los ochenta, cuando el país del sol naciente intentaba competir cara a cara contra las creaciones informáticas que llegaban de Estados Unidos. Había por esos días una computadora lenta y anticuada a comparación de otras gringas, llamada NEC PC-8801, la cual estaba quedando en tercer plano hasta que los japoneses decidieron impulsar la creación de software erótico exclusivo para esa plataforma. Como dicen en el mencionado portal VX, “el nacimiento oficial del videojuego erótico fue en el ordenador menos preparado para ello”. Las ventas del NEC empezaron a crecer rápidamente y llegó a convertirse en una de las computadoras más populares de la época.
Hoy en día, dentro del eroge existen diversos subgéneros que marcan el tipo de historias que contar y el modo de interacción que el juego propone. El “pero” en este asunto es que comenzaron a surgir juegos que proponían al usuario raptar y violar a indefensas féminas de cuerpos voluptuosos, con lo que se inició también una discusión de los límites que deberían establecer las empresas de eroge, aunque los juegos estuvieran dirigidos al público mayor de edad.
Como verán, la línea entre lo permitido y lo prohibido en el erotismo de los videojuegos es muy delgada. Pienso que si puede afectar a los niños, lo mejor sería mantenerse al margen de escenas tres equis o que les den una idea equivocada de cómo es la vida sexual. Pero de la misma manera, también debería existir control en el nivel de violencia, porque he visto a niños pequeños jugar cosas que a mí me provocan pesadillas, y hablar de armas como si se tratara de cartas de la lotería. ¿Con juegos así, cómo podemos y queremos mantenerlos alejados de la violencia real, cotidiana, que nos rodea?
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