Tantas veces nos han mentido que difícil es creer ya, lo que expresa quien gobierna. Siete años escuchando mentiras y tolerando abusos desde el poder, que nos cuesta creer lo que provenga desde una mañanera en Palacio Nacional.
Con mentiras y engaños llegaron al poder en un movimiento encabezado por un individuo que jamás ha hablado con la verdad. Un hombre resentido que enarboló la bandera de un supuesto fraude electoral en el pasado; fraude que nunca existió más que en su mente y en su permanente intención de victimizarse.
Su ambición de poder no conoció límites y sería capaz de pactar con el mismísimo demonio para lograr su propósito: Ser presidente de México, algo que logró en las elecciones del 2018.
Lo que siguió es de sobra conocido. El odio anidado en su ser ha sido muchísimo más grande que su amor a la patria -que sin duda jamás existió- y su deber de velar por los intereses de la Nación. Llegó, sí, gracias al voto que le dieron los ciudadanos, en unas elecciones concurridas.
Nadie lo discute y hasta ahí vamos bien.
Llegó, no para gobernar sino para destruir. Canceló el proyecto del aeropuerto: Empezó a desmantelar instituciones, las que un día fueron construidas y dieron resultados. Se han llenado la boca de hablar de corrupción en el pasado; sin embargo, callan ante las evidencias existentes del enriquecimiento, saqueo y destrucción que han hecho en 7 años, de nuestro país.
¿Por qué lo hizo? Además del odio anidado en su corazón, el verdadero propósito desde un principio fue el de instaurar una dictadura en nuestro país. Por eso pronunciaba las mismas frases pronunciadas por individuos que se apoderaron de Cuba, Venezuela, Colombia, Chile y que hemos escuchado en repetidas ocasiones.
Tanto AMLO como la actual presidenta, pertenecen a una organización de izquierda creada por Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva en 1990 en la ciudad de Sao Paulo.
En el 2018 se llevó a cabo el Foro Social Mundial con el lema “resistir es crear, resistir es transformar”.
Estimado lector ¿Le dice algo la palabra transformar? ¿Coincidencia? ¡por supuesto que no! corresponde a un plan predeterminado para países de América Latina y el Caribe. La tan “cacareada” transformación en realidad ha significado para nuestro México, destrucción, desmantelamiento de sus instituciones, empobrecimiento de la población para hacerlos dependientes de un sistema opresor y además corrupto.
Exactamente las mismas palabras, los mismos ofrecimientos y promesas de bienestar para la población que han resultado un verdadero fracaso en la realidad. Gobernantes, familias, amigos, todos ellos convertidos de la noche a la mañana en millonarios, mientras el pueblo se empobrece o lo mantienen aletargado con dádivas.
Hemos ido perdiendo instituciones que funcionaban y a las que ningún gobernante se atrevió a tocar. Las perdimos porque significaban un estorbo para quienes no gobiernan sino imponen su propia ley.
Y lo que nos quedaba a los ciudadanos para defender la democracia, con la nueva Reforma Electoral, se pretende asestar el “tiro de gracia” a la participación ciudadana de manera libre, con elecciones confiables como lo ha sido el INE.
El órgano electoral que nos dio confianza porque fue diseñado para que los ciudadanos -nuestros vecinos, amigos, conocidos- estuvieran en las casillas el día de la elección. El INE ciudadano pretenden destruirlo.
Es verdaderamente inaceptable lo que está sucediendo en este país, el nuestro, que se nos está yendo de las manos bajo la amenaza de un régimen dictatorial que busca eternizarse por la buena o por la mala.
Un régimen que para sostenerse tuvo que dejar crecer la delincuencia a través de cárteles que tanto daño han hecho a México.
La prueba más reciente está en el operativo implementado por las Fuerzas Federales, donde al ir tras el capo más buscado por Estados Unidos, 25 elementos del Ejército Mexicano perdieron la vida en el enfrentamiento. Veinticinco militares murieron en el cumplimiento del deber.
El ejército vivió una tragedia que quizás pudo evitarse si se hubiera actuado a tiempo, antes que permitir que los criminales avanzaran posicionándose en buena parte del territorio nacional.
Nuestro ejército merece el mayor respeto por lo que sus integrantes hacen, por lo que ofrecen diariamente a nuestro México. Son hijos, esposos, padres de familia que sirven con honor y lealtad a la patria, su patria.
Cómo no sentir dolor, impotencia, coraje ante los hechos ocurridos recientemente en Tapalpa, Jalisco. Un acontecimiento que los mexicanos desearíamos no hubiera sucedido y que no se repitiera. Sin embargo, estamos conscientes que con la eliminación del “Mencho” considerado el narcotraficante más buscado, la pesadilla para el país no termina ahí.
Por lo tanto, es la hora de la verdad, de ver la realidad y enfrentarla. El peligro acecha; ya no podemos permitir más contemplaciones.
Más sobre esta sección Más en Coahuila