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Paola A. Praga
Publicado el jueves, 1 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Si el año que ayer terminó fue difícil para conseguir empleo, el que apenas empieza será peor, pues se ha anunciado que se abrirán vacantes hasta el próximo mes de febrero. Zócalo realizó un ejercicio periodístico en el que se demuestra el calvario que representa buscar un trabajo.
Desde hace un mes, Patricia López se levanta a las 8:00. Desayuna una taza de café y se dirige al mismo lugar: el Instituto Estatal de Empleo. Allí se encuentra con decenas de personas que atraviesan el mismo problema: la falta de trabajo.
Según lo informan gran parte de las empresas de la Región Sureste, la situación laboral no es nada favorecedora. Por el contrario, serán momentos muy difíciles para los desempleados.
DÍA 1 Salgo de mi casa temprano, me dirijo a la parada del autobús. Llego a la fábrica y me recibe el guardia: “No están contratando, señorita, pero déjeme aquí su solicitud y yo la hago llegar a Recursos Humanos”, me dice.
Desilusionada me dirijo al Instituto Estatal de Empleo. El personal está de vacaciones y sólo me atiende una mujer que me informa que hay una vacante disponible en Soriana. Me regresa la sonrisa y decido ir hasta allí. Ya son 24 pesos los que he gastado, pero confío en la posible oportunidad de llevar un sueldo y mantener a mis hijos.
Al llegar al autoservicio, me dirijo a la persona que se me indicó. En la entrevista me comenta que están en etapa de recepción de curriculums y otra vez llega la desesperanza con su “Nosotros le llamamos”.
Ya han pasado cinco horas, al mediodía hago un recuento: gasté 34 pesos, entregué dos solicitudes y no me queda más que esperar. Regreso a la casa en la colonia Zamora. Viajó en una “combi” y el efectivo escasea en mis bolsillos.
DÍA 2 Nuevamente me levanto temprano y mi objetivo es dirigirme a Ramos Arizpe, allí las empresas deberán tener algo disponible. Anoche, un amigo me comentó que están contratando en una que se encuentra en el Parque Industrial de ese lugar.
Subo al camión y me tardo una hora en llegar. Me perdí y tengo sed, el sol hace que aunque camine poco me desgaste, estoy cansada. Llego a un establecimiento a comprar agua, pienso en que ya me gasté 15 pesos de la morralla que suma como 50 pesos.
Sigo caminando. Llego a General Motors y la oficial me dice que necesito una solicitud otorgada por un trabajador de la planta o por el sindicato, pero me adelanta que las contrataciones –“si es que hay”– serán a mediados de febrero.
Llego a Mabe. Ahí el guardia me pide que me espere para que me atienda. Después de 15 minutos aparece una mujer y como si lo repitiera por décima ocasión me pide que le entregue mi solicitud, que a mediados de febrero estarán contratando personal, pero sólo para puesto de operario y con disponibilidad de tres turnos.
DÍA 3 Freigthliner sería una de las últimas paradas. Llamo a una amiga que me dice ya la contrataron y que vaya al fraccionamiento Parques de La Cañada. Tengo que usar dos camiones. Hago cuentas y resulta que sólo tengo 40 pesos. Sólo me alcanza para ir a dejar la documentación.
Pasan 40 minutos del recorrido de la ruta Periférico a La Cañada. Logro ubicar la oficina. Malas noticias: está cerrada. Insisto en el timbre de la entrada y no consigo respuesta. Me acerco a un guardia en la entrada del fraccionamiento y le pregunto si en esa casa son las oficinas donde están contratando. Me responde que no sabe y que desde hace dos días no ve gente, ni administrativos.
Es una realidad: es la cara del desempleo. La falta de trabajo es más que evidente y se empieza a sentir entre las familias saltillenses. Por más que busques trabajo honrado, las oportunidades escasean.
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