Arte

Publicado el miércoles, 5 de noviembre del 2025 a las 04:05
Saltillo, Coah.- Si algo es una obsesión para el escritor Gonzalo Celorio es el de voltear la cara, mirar al pasado y, a través del ejercicio de la memoria, escribir. Quizá así observa a nombres como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Fernando del Paso para escribir su propia historia: la de ser un ganador del Premio Cervantes, e más importante de las letras hispánicas.
Otorgado el lunes, ayer, el escritor repasó su obra y trayectoria en el Centro Cultural Helénico de la Ciudad de México, acompañado por su casa editorial Tusquets, en la que hace apenas unos días publicó su libro más reciente Ese Montón de Espejos Rotos. Además de ello, Celorio habló sobre las realidades sociales que le ha tocado observar desde su nacimiento en 1948, descendiente de españoles exiliados, pasando por la masacre de estudiantes del 68 y la actual violencia en el país.
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Hay una diferencia importante entre texto y contexto. Es decir: este contexto de violencia es verdaderamente terrible, descorazonador, desesperanzador y es un ámbito muy deprimente también, pero yo sigo pensando en la fuerza y la paz que existe en el texto; es decir, el texto que de alguna forma refleja el contexto también se opone a él con una serie de recursos literarios donde se va creando un mundo donde la violencia, que sirve de referente, queda exorcizada con un espíritu esperanzador que no existe en la realidad, pero sí en otra realidad que es la de la literatura. No porque la literatura pueda competir contra esa realidad necesariamente, pero sí es una suerte de remanso, de paz, de reflexión, de imaginación, que resulta muchas veces muy alentador, porque creo que la literatura refleja la realidad, pero también de alguna forma la exorciza. Por lo menos esto es lo que yo pienso en relación con mi propia obra”, dijo Gonzalez Celorio.
Esto porque “toda obra narrativa, por lo menos en mi opinión, es una especie de respuesta a un conflicto que es lo que genera la necesidad de escribir, un conflicto que no se resuelve necesariamente en la novela misma. El conflicto que suscita la escritura de la novela no lo resuelve la novela, pero sí lo exorciza. Y entonces la literatura refleja la realidad ciertamente, pero también la rearticula, sobre todo porque amplía las escalas y las categorías de la realidad”, añadió el autor de Mentideros de la Memoria, libro con el que ganó el Premio Xavier Villaurrutia, uno de los más importantes de las letras mexicanas.
Otro de los temas que abordó Celorio fue el de la relación de México y España –país que otorga el Premio Cervantes– y al que “desde el sexenio pasado, hay una actitud del sistema político de los gobernantes (mexicanos) actuales que piensan que lo de España en la época de la Conquista fue realmente una atrocidad. Yo no quiero, de ninguna manera, decir que esa atrocidad no existió, fue una conquista violenta, pero lo que es verdad es que cuando eso ocurrió, España no era todavía España, ni México era todavía México.
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Y creo que, por ejemplo, en términos lingüísticos, que es algo que a mí me interesa sobremanera como es natural, resultó importante porque siempre se dice que el español fue la lengua de conquista, pero la verdad es que la conquista espiritual, que es la más importante, la que configura una ideología, una cultura real, es la que se dio en lenguas indígenas” así como en el castellano, apuntó el escritor que recibirá el premio el 23 de abril de 2026, en el aniversario luctuoso de Miguel de Cervantes
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