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Por
Rodrigo Flores
Publicado el lunes, 29 de abril del 2013 a las 14:00
Saltillo.- Las escuelas o cursos de manejo en la ciudad han ido proliferando casi como una plaga, sobrepasando la capacidad de las autoridades estatales por regular este tipo de establecimientos debido a que la Ley de Tránsito y Transporte del Estado de Coahuila, no obliga a los propietarios de estos negocios a ponerse en regla.
Sin embargo, el verdadero problema no reside en el hecho de lo simple que resulta el establecimiento de estos negocios, sino que son éstos quienes se encargan de “capacitar” a los conductores que tramitan su licencia, quienes al final terminan por adquirir el documento oficial con unas simples preguntas sin comprobar en realidad que esa persona sea apta para conducir un vehículo automotor.
Actualmente, en Saltillo operan más de 10 escuelas que ofrecen sus servicios a la ciudadanía, las cuales se promocionan con pintas en bardas, lonas sobre bulevares o directamente en el local donde ofrecen sus servicios; sin embargo, no existe un número exacto de cuántas personas físicas o escuelas llevan a cabo esta actividad.
SON ‘FANTASMAS’
Al respecto, el subsecretario de Comunicaciones y Transportes, Rodolfo José Navarro Herradas, mencionó que no existe un número de escuelas adscritas a la Subsecretaría, y si bien la ley y el reglamento incluyen un apartado dirigido para este rubro, no se aplica, no existe un artículo que obligue a los propietarios de estos negocios a informar a la Subsecretaría sobre sus movimientos.
“Cuando están autorizadas sí; si hay escuelas autorizadas por conducto del área de inspección, se hace, pero ahorita no tenemos registrada ni una; no es competencia de nosotros, ellos están dados de alta en Hacienda como empresa prestadora de servicios, o como instructores. De hecho, puede ser hasta una persona física”, dijo.
De acuerdo con la Ley de Tránsito y Transporte del Estado de Coahuila, el Artículo 145 menciona que una solicitud para dar de alta una escuela de manejo ante la Subsecretaría debe contener denominación, lugar de origen, domicilio, copia del certificado que acredite su legal existencia, sitio donde operará y especificación del equipo que utilizarán, entre otras cosas.
Otro punto importante que se contempla es que deben contar con dos instructores que avalen su capacitación en el tema, así como factura de las unidades que utilizarán para el servicio y copia del seguro de los autos.
SIN OBLIGACIONES
Todos estos requisitos deben cumplir aquellos negocios que se autodenominan escuelas de manejo para que sean avalados como tal, pero no hay algún apartado en la Ley, que data de 1996, y su última reforma, hecha en 2010, donde se obligue a que cualquier persona que desee brindar un servicio como tal, debe darse de alta.
“No hay obligación de que todas las escuelas de manejo se tengan que registrar acá; una escuela de manejo no tiene la obligación de registrarse con nosotros, puede enseñar a manejar, pero si ni si quiera dan constancias, un certificado, simplemente te dicen ‘ya sabes’ y te mandan a sacar la licencia”, comentó.
Resaltó que la problemática social que se vive actualmente es que quienes dan asesorías para conducir no están capacitados y no hay manera de corroborar que su trabajo lo estén haciendo bien, ni tampoco las autoridades están obligadas a hacer cumplir a estas escuelas con brindar un servicio de calidad.
CONDUCTORES ¿BIEN PREPARADOS?
Estos establecimientos son quienes preparan a los futuros conductores, quienes en su mayoría son menores y acuden a estos servicios debido a que padres de familia no tienen tiempo de enseñarles a sus hijos, por lo que contratan los servicios de un “especialista”.
“Es un servicio como una tintorería: hay gente que no tiene quién le enseñe a manejar a sus hijos, dicen ‘no tengo tiempo, te voy a meter a una escuela para que te enseñen a manejar’, y así de sencillo, pero no es un requisito nuestro, necesitamos que nos traigan un certificado de manejo donde una escuela acredite que certificó a la persona, que se está apto para manejar”, comentó el subsecretario.
Ante esto no se puede hacer nada al respecto, ya que según comentó el encargado de la Subsecretaría, tienen derecho a trabajar y la ley no los obliga a registrarse, por lo que prefieren operar sin reglamentos y personal capacitado, ya que el darse de alta les implicaría un gasto mayor.
“Ellos operan dando cursos, pero no están autorizados por nosotros, ellos tienen el derecho de trabajar, pero no es una escuela que haya dado autorización o que nosotros hayamos expedido una autorización, entonces no están reguladas por nosotros; no sé si en determinado momento no hayan reunido los requisitos o hayan hecho una solicitud y se les haya negado”, agregó.
ESCUELAS ‘PATITO’
Según el Artículo 145 de la Ley, se entiende como escuela de manejo a la persona moral con capacidad técnica y legal para ofrecer al público la impartición de cursos de manejo que garanticen la capacitación y la conducción de vehículos automotores.
La capacidad de estos establecimientos no puede ser comprobada debido a que por ley no se realizan inspecciones, y por trámite tampoco se lleva a cabo con la aplicación correcta de los exámenes teóricos y prácticos.
De acuerdo con el subsecretario, a toda persona que llega a cualquiera de las oficinas a sacar por primera vez su licencia de conducir, se le aplica un examen teórico y uno práctico, además del examen de la vista, esto como requisito para poder entregar el documento.
“Independientemente de las escuelas, cuando se expide una licencia, cuando vienen con nosotros les aplicamos un examen de manejo, el asunto es que las escuelas de manejo son para los papás que quieren que el muchacho aprenda a manejar, pero si aprendió o no lo vamos a saber aquí con el examen de manejo”, comentó el entrevistado.
Sin embargo, ésta declaración fue contradictoria a las respuestas de algunos entrevistados que fueron a tramitar su credencial por primera vez.
Uno de estos jóvenes comentó que tramitó el documento debido a que había sufrido un percance, y por tal motivo le urgía tener la licencia.
Según platicó, no se le hizo una prueba práctica de manejo y sólo se limitó a contestar unas preguntas de una encuesta, que vendría siendo el examen teórico. El trámite lo llevó a cabo en no más de 20 minutos.
“Es la primera vez que la saco, no me hicieron ninguna prueba de manejo, nada más hice fila como todos y me pusieron unas preguntas, fue todo, son sobre qué es lo que debes hacer cuando vayas manejando, pero nada más”, dijo el joven de 19 años.
Otro de los entrevistados mencionó que sí se le aplicó un examen de la vista y se le hizo el cuestionario, aunque la prueba de manejo no se le practicó y fácilmente consiguió su licencia que lo avalaba como conductor de Clase A.
“Llegué y me dijeron que me iban a hacer un examen de la vista y pues sí, luego fueron unas preguntas sobre qué debo hacer mientras conduzco; ya me evaluaron el examen y me pidieron que me sacara la foto”, De igual forma, otros cuatro jóvenes pasaron por el mismo caso: se les hicieron las dos primeras pruebas, pero no pudieron conducir un vehículo para comprobar que sí sabían manejar una transmisión estándar.
“Es la primera vez que vengo, no me hicieron prueba de manejo, el teórico sí y el de la vista, pero nada más”, platicó otro de los nóveles conductores.
Con estos casos y otros parecidos, se comprueba que efectivamente se llevan a cabo las pruebas a los interesados en hacer su trámite por primera vez, pero no se aplica como debería ser ya que la prueba final y de mayor importancia, que es la práctica de manejo, no se lleva a cabo.
Mientras no se lleve a cabo una reforma integral a la Ley de Tránsito y Transporte del Estado de Coahuila, este tipo de hechos seguirán llevándose a cabo sin un control que garantice que quien se sube a un automóvil, es apto para conducir.
comentó.
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