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La Jornada
Publicado el martes, 3 de marzo del 2026 a las 18:59
Barcelona.– El Gobierno de España cerró filas este martes tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con romper los vínculos comerciales con el país ibérico. El Ejecutivo aseguró contar con la solidez financiera y los recursos necesarios para mitigar cualquier impacto derivado de un posible embargo.
La tensión diplomática escaló luego de que Trump afirmara, desde el Despacho Oval, que buscará “cortar todo el comercio con España”. El mandatario estadounidense justificó su postura ante la negativa de Madrid de autorizar el uso de bases militares en territorio español para ejecutar ataques contra Irán.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reaccionó subrayando que cualquier represalia económica debe ajustarse a la legalidad internacional y a los marcos regulatorios de la Unión Europea (UE).
” “España es un miembro clave de la OTAN y una potencia exportadora que mantiene relaciones comerciales con 195 naciones. Cualquier medida debe respetar la autonomía de las empresas privadas y los acuerdos bilaterales vigentes”, puntualizó el líder socialista.
Por su parte, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, calificó las amenazas de Trump como “inaceptables” y fue tajante al señalar que el país no cederá ante presiones externas que comprometan su política de defensa y soberanía.
Ante la posibilidad de un conflicto arancelario o comercial con Washington, el Gobierno español anunció una estrategia de choque que incluye:
– Rescate sectorial: Ayudas directas a las industrias y empresas con mayor exposición al mercado estadounidense.
– Diversificación de suministros: Aceleración de planes para fortalecer cadenas de suministro con socios alternativos dentro y fuera de la UE.
– Frente europeo: Coordinación con Bruselas para evaluar la respuesta del bloque ante lo que se considera una vulneración de los tratados transatlánticos.
Las declaraciones de Trump se dieron en un contexto estratégico: al inicio de su reunión bilateral con el canciller alemán, Friedrich Merz. Analistas internacionales sugieren que el uso de esta retórica frente al líder alemán busca presionar a los aliados europeos para que se alineen con la estrategia militar de Washington en Medio Oriente.
A pesar de la retórica incendiaria, el Palacio de la Moncloa mantiene sus canales diplomáticos abiertos, aunque recalca que la prioridad será la protección de los intereses económicos españoles y el cumplimiento de las normas del comercio global.
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