Coahuila

Publicado el jueves, 9 de julio del 2026 a las 04:40
Saltillo, Coah.- Tras conocer que Diana Marina López Mérida interpuso una denuncia por tentativa de feminicidio, Fernando “N” la siguió ciudad tras ciudad para continuar acosándola y violentándola.
Este acto es descrito por la doctora Rosa María Salazar, directora de la Fundación Luz y Esperanza, como un mecanismo de control que los agresores utilizan para perpetuar el dominio sobre sus parejas.
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Es lamentable que se haya dado este feminicidio cuando ella ya había solicitado ayuda (…) y nos habla solamente de los mecanismos de control de los hombres hacia las mujeres, que son los focos rojos que una mujer en situación de violencia tendrá que revisar”, puntualizó.
La especialista en violencia contra las mujeres aseguró que este tipo de acciones públicas no son actos de amor, sino de manipulación, por lo que la víctima acepta únicamente por el estado de profunda indefensión y vulnerabilidad en el que se encuentra.
En entrevista para Tele Zócalo Nocturno, Salazar explicó que detrás de estos casos existe un proceso de violencia que va destruyendo la capacidad de decisión de las víctimas, quienes permanecen con la esperanza de que el agresor cambie.
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La violencia no se va a detener porque ellos pidan perdón o porque la mujer haga todo lo posible por complacerlos. La violencia va a continuar si el agresor no recibe tratamiento”, advirtió.
La activista reveló que, a pesar del espectáculo público de la propuesta de matrimonio, la pareja nunca llegó a contraer matrimonio, lo que demuestra que aquella escena fue solamente una estrategia de control y no un compromiso real.
Asimismo, consideró que el caso de Diana Marina evidenció señales de violencia feminicida que debieron atenderse con mayor contundencia desde el inicio.
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Cuando una mujer dice: ‘Me quiere matar’ o ‘ya me amenazó’, eso es un foco rojo. A eso se le llama violencia feminicida y debe investigarse como un caso de alto riesgo”, sostuvo.
Finalmente, la directora de la Fundación Luz y Esperanza hizo un llamado a la sociedad a dejar de revictimizar a las mujeres que permanecen con sus agresores, pues muchas enfrentan el llamado síndrome de indefensión aprendida, producto de años de violencia, amenazas y aislamiento.
En breve
La violencia de pareja no se detiene con promesas de cambio.
Las amenazas de muerte son consideradas un foco rojo y pueden constituir violencia feminicida.
Los actos públicos de afecto o reconciliación pueden formar parte de estrategias de manipulación y control.
Con información de: Diana Martínez y Paola Casas
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