Saltillo

Publicado el domingo, 2 de marzo del 2025 a las 09:00
Saltillo, Coah.- Sandra Serrano tiene tres años con un grave padecimiento. Los medicamentos no reducen el dolor, siente como alambres bajo la piel, tiene dificultades para respirar, en ocasiones se inmoviliza, aún en coma inducido tiene dolor y para ella la eutanasia sería una bendición y un privilegio, asegura. “Esto no es vida, no es vida”.
Le diagnosticaron Elastofibroma dorsi bilateral. Tiene dos tumores que empiezan en la espalda, en toda la espina dorsal, se extienden a los brazos y los médicos temen que probablemente se extiendan al cuello.
Ha acudido con especialistas de México y de Estados Unidos. Nadie sabe el origen de la enfermedad, sólo le indican que es un padecimiento raro y que se presenta en personas con genes nórdicos, lo que ella descarta. Lo que saben es que no hay cura.
–¿Qué implicaciones tiene en su salud?
“ Es doloroso. Me comprimió mis pulmones, mi corazón, mi estómago y parte alta del hígado, me produce mucha dificultad para respirar, no puedo caminar mucho, 10, 12 pasos. No manejo ya, porque da un dolor, te paraliza. La consecuencia es que se hace un tejido encima de tu músculo y en veces se mete entre el músculo y el hueso, duele bastante y los fármacos no te quitan el dolor, desgraciadamente”.
–¿Qué tan fuerte es ese dolor? ¿Cómo lo podemos comparar con algún tipo de dolor?
“ Yo prefiero tener un hijo así, un hijo normal, sin epidurales, sin analgésicos y sin nada, porque este dolor es más fuerte. Está enredado en mis nervios que salen de la columna, me los comprime, y es un dolor que me inducen a coma para que se me calme. Estuve en coma desde el 28 de diciembre hasta el 9 de enero, porque llega un momento en que oprime los nervios, oprime los músculos y la misma opresión te inflama”.
Hasta que disminuye la inflamación, Sandra, de 58 años, empieza a ser funcional, aunque en forma limitada. En tres años ha estado en coma inducido en siete ocasiones y ni así cesa el dolor. En casa no puede permanecer sentada, acostada o cambiar de posición en la cama, por el dolor que le provoca.
“ Hay veces que no puede uno ni ir al baño solo, le tienen que ayudar para sentarse, para levantarse, para tomar los baños, tiene alguien que estar conmigo, desgraciadamente o agraciadamente no sabría decir. Esto no es vida, no es vida”.
Diagnósticos inciertos
Con los primeros síntomas de dolor, los diagnósticos eran inciertos: le decían que posiblemente tenía fibrosis, después que esclerosis múltiple y luego que podía ser cáncer de pulmón.
“ Tengo un tumor dentro del lóbulo bajo del pulmón izquierdo y tengo los otros, empiezan en medio de las paletas, en la parte de arriba de la espalda y recorren hasta la zona lumbar, como si se entretejieran ahí, pero también para la parte de arriba se me vino para los hombros, el pecho y se me hizo como si fuera un tipo araña hasta el frente.
“ Fue cuando se empezó a juntar el frente, como si le hubieran salido raíces y se hubieran encontrado en la parte del frente, y es ahí cuando empezó a apretarme el corazón, el estómago, dejé de comer”.

Una enfermedad rara
Lo que más le afecta es no poder respirar, debió utilizar una máquina de oxígeno por varios meses y recurre al inhalador ante la falta de aire, porque en ocasiones la oxigenación baja a 74, como en pacientes con Covid-19. Ve luces brillantes, se marea y pierde fuerza.
“ Es una enfermedad rara, incluso los tumores no están catalogados como tumores malignos, pero no entienden cómo es el crecimiento. Son excesivamente raros, uno en medio millón y siempre sale de un solo lado, desgraciadamente a mí me salió por los dos, al lado derecho, al lado izquierdo y se me ha desarrollado hasta el frente”.
–¿Cuál es el diagnóstico de los médicos?
“ Que tengo que aprender a vivir con eso, porque no pueden, no hay en sí una solución, ya he ido con cuatro doctores y me dijeron que por desgracia no se puede hacer algo al respecto. No hay estudios, no hay conocimiento de cómo se puede atacar, cómo se puede quitar o detener”.
–¿Cómo se siente física y emocionalmente?
“ Físicamente no siento que tengo vida, yo era una persona muy activa y no puedo hacer lo que generalmente hacía; me levanto a querer cocinar y me tengo que sentar, incluso para calentar alguna tortilla, algo. Me siento muy impotente tener que depender de otras personas, incluso para comer”.

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